|
El
narco que cayó del cielo
La madrugada
del primero de octubre, un extraño suceso llamó la
atención de la prensa especializada en noticias policiales.
Un narcotraficante, presuntamente sudafricano, se lanzó desde
el sexto piso de un edificio en Miraflores, luego de arrojar varios
kilos de cocaína desde su balcón.
Horas después, se supo que el delincuente era peruano, no
era un novato en el negocio del tráfico de drogas, y que
su novia era la hermana de hombre de confianza del coronel Roberto
Huamán Ascurra. Jerónimo Centurión,
de Entre Líneas, realizó el siguiente reportaje.
agenciaperu.com
La madrugada
del 1 de octubre, Alberto Pérez Canetto, un narcotraficante
buscado en todo el mundo, murió en su ciudad natal: Lima.
Inicialmente,
se pensó que él se había suicidado, pero luego
se determinó que Pérez Canetto cayó involuntariamente
de su balcón, acompañado de una estela de veinte kilos
de cocaína de la más alta calidad, desperdigada en
el trayecto. El misterio de esta muerte, o más bien sus secretos,
alcanzarían hasta al propio Vladimiro Montesinos.
LA TESTIGO
Carla Sifuentes
tiene 19 años, vive en el séptimo piso del edificio
ubicado en la cuadra tres de la calle Bolivar y, es la única
testigo que vio el final de Pérez Canetto.
Aquel 1 de octubre,
Carla llegó a su casa, de pronto, algo llamó su atención:
"sentí el ruido y entonces me asome por la ventana de
la sala".
Carla logró
identificar a "un hombre que esta sentado desnudo en la ventana.
Con la mitad del cuerpo hacia a fuera, y la mitad de cuerpo hacia
dentro. Miraba al cielo y decía cosas como '¿Dónde
esta Dios? Ah ya te vi Dios' y saludaba al cielo y luego preguntaba,
'¿has visto a tu mamá en la clínica?', '¿quieres
ir al segundo piso o al último piso?'".
"Después
miraba al frente, miraba a todos lados y decía 'los árboles
tienen rayitos'. Luego se reía, pero había momentos
en los que la risa se quebraba. No sabía si estaba llorando
o no. La voz se le quebraba mucho" asegura.
Pérez
Canetto no era un novato, tenía más de veinte años
en este ilícito negocio. Trasladar los veinte kilos de coca
que tenía en su departamento no tenía por qué
ponerlo nervioso. Sin embargo, esa madrugada decidió probar
su mercancía, y termino siendo su propia victima.
La testigo asegura haber visto "una parte en la que aspiraba,
porque estaba rompiendo una de las bolas y no la tiró sino
que la dejo allí en la ventana y agarraba eso y aspiraba.
Luego creo que la tiró. Aspiraba a mano llena, cual polvo,
sí".
Carla llamó
a Serenazgo y a los Bomberos, pero ellos poco pudieron hacer. No
tenían acceso al lugar donde se producía esta alucinante
escena.
Mientras tanto,
Alberto Pérez Canetto seguía aspirando cocaína
a manos llenas y lanzando paquetes de droga desde el balcón,
las cuales, según la testigo, "rompía como si
fuera un niño, jugando".
A las 3:30 de
la madrugada, luego de aproximadamente cuarenta y cinco minutos
de euforia extrema, Pérez Canetto resbaló. "Se
agarraba de su cortina y entonces el estaba balanceándose
como si fuera una liana la cortina, y decía cosas como 'qué
rico el culo', porque estaba desnudo y su trasero chocaba contra
el muro de su propia ventana, entonces el mismo se frotaba y decía
esas cosas y estaba amarrándose y en ese momento la cortina
sonó 'crac'", asegura Carla.
"Yo lo
vi bajar más y era como si se desprendía la cortina
el peso de él era evidentemente mayor y en ese momento si
miró hacia arriba y yo estaba mirándolo y en ese momento
miró y vi el ademán de él de alzar la mano
para agarrarse de mas cortina o que pero hizo así y la cortina
cedió y cayó", agrega.
Carla tuvo la
sensación de que el narcotraficante, en pleno trance, "quería
encontrar mas cortina para agarrarse pero la cortina ya estaba cayéndose,
si se desgarró la cortina. Cuando él sintió
que la cortina sonó y se bajó hizo así la mano
o como para agarrarse de más arriba".
Los bomberos
trasladaron a Pérez Canetto hasta el hospital Casimiro Ulloa
donde perdió la vida. Mientras tanto, la policía desconcertada,
ingresaba al departamento del narcotraficante.
LAS INVESTIGACIONES
Gracias a unas
imágenes captadas por la Policía Nacional, minutos
después de que Pérez Canetto cayera desde su balcón,
se podía inferir que los dueños de casa no pasaban
mucho tiempo en el inmueble. Incluso, se observa algunos detalles
claves como un teléfono celular, que por su antigüedad
y debido a que funciona sólo con tarjetas, es muy difícil
de rastrear.
También
estaba el contrato de alquiler que suscribe su pareja, Mariela Wilcox
Calle, una billetera sin dinero, un juego de llaves, pedazos de
revistas pornográficas y un pasaporte sudafricano con su
fotografía, su huella dactilar y el nombre de Christian Louis
Voss.
Peritos antidrogas,
determinaron además que la droga esparcida en la habitación
y lanzada al bacón del segundo piso es de una pureza extraordinaria.
Así, la cocaína de Pérez Canetto presenta un
nivel de pureza cercano al 95%. Un alcaloide de exportación.
Según
la policía, la droga que se vende en el mercado negro de
Lima tiene un nivel de pureza que oscila entre el 30 y 40%, por
lo que se deduce que la cocaína que aspiró Canetto,
y que lo volvió loco, era doblemente toxica y poderosa.
Sin embargo,
su precio en el extranjero depende del país al que es exportado.
Su costo en el lima fluctúa ente sesenta y ochenta mil dólares
el kilo.
La policía
supone que la mercancía hallada en el departamento de Canetto
cuesta en el extranjero más de dos millones de dólares.
Se ha descubierto
además que el pasaporte hallado en el departamento era falso.
Pero que, con el nombre de Christian Louis Voss, Pérez Canetto
viajó a Ecuador cuatro veces durante el último año.
El 5 de noviembre,
el 16 de noviembre, el 23 de marzo y el último sello migratorio
tiene como fecha de retorno al Perú el 18 de agosto de este
año.
Según
fuentes policiales, esta sería la nueva ruta de la droga
procesada que sale del Perú. Parte de la cocaína es
enviada vía terrestre en paquetes de no más de veinte
kilos hacia el Ecuador y luego es embarcada por vía marítima
hacia los Estados Unidos, México o Europa.
EL PRONTUARIO
DE PÉREZ CANETTO
Pérez
Canetto tenía 48 años, provenía de una familia
acomodada, era pariente de un diplomático de carrera y estudio
ingeniería en la Universidad Federico Villlarreal. Pero,
su vida siempre estuvo marcada por las drogas.
Su primer antecedente
penal data de 1977, cuando tenía solo 19 años. En
esa ocasión la policía lo detuvo por tener 0,28 gramos
de cocaína. Un 'paco' en el argot callejero.
El poco tiempo
que estuvo detenido no lo amilanó, al contrario, luego de
contactarse con proveedores locales, comenzó a sacar droga
al exterior.
Según
el último reporte de Interpol, Alberto Pérez Canetto
Figerola, alias 'Beto', fue arrestado y condenado a cuatro años
de prisión en Los Ángeles, el 16 de diciembre de 1982,
por posesión de cuatro kilos de cocaína.
Pero eso no
fue todo. Interpol de Roma, informó que Alberto Pérez
Canetto, fue detenido el 23 de agosto de 1994 por tráfico
ilícito de drogas en su país.
Para moverse
en Sudáfrica, Pérez Canetto adoptó dos identidades:
se le halló un documento con el nombre de Santiago Peña
Benavides, alias 'Beto' y otro con el nombre de Ramón Alfonso
Lara Calderón.
En este país,
Interpol de Pretoria lo detuvo a solicitud de la Interpol de Buenos
Aires, que lo buscaba por integrar junto a otros peruanos, una peligrosa
banda de narcotraficantes.
Y, como si todo
esto no fuera suficiente, la Interpol de Bélgica ha informado
que desde el 29 de julio del 2002, Pérez Canetto es buscado
para ser condenado a diez años de prisión por tráfico
ilícito de drogas en su país. Toda una joyita.
Un narcotraficante,
con su experiencia, ¿encontró la muerte probando su
propia mercancía?
Carla Sifuentes,
la única testigo del hecho, asegura que nunca vio "que
él estuviese dentro de la ventana y se lanzara de la ventana,
se lanzara de la ventana se tirara hacia abajo, nunca vi eso. Si
vi una intención de hacerse daño, quizá drogándose,
tomando, pero nunca vi que tomara la decisión de tirarse
y me dejo en duda más el hecho de que estirara un poco el
brazo".
El psiquiatra
Alfredo Saavedra, experto en abuso de drogas, sostiene que consumir
cantidades ingentes de cocaína puede producirle, a un 10%
de consumidores, un estado de psicosis.
Para él,
en casos de abuso de drogas una persona puede perder "el sentido
de la realidad básicamente", además "con
exceso de cantidad de sobreestimulación, se puede generar
que la persona pierda el nexo con la realidad, y simplemente se
tira sin pensar las consecuencias".
El doctor Saavedra
asegura que "la cocaína a partir de los 5 gramos puede
ser mortal hay personas que aguantas más, pero son personas
que consumen dosis muy altas".
LAS RELACIONES
CON EL DOC
Sin embargo,
en la biografía de Pérez Canetto, el episodio más
delirante no es el de su muerte. Su vida lamentable y descarriada
habría estado a la sombra de Vladimiro Montesinos.
La novia de
Canetto, Nelly Mariela Wilcox Calle, detenida ahora por la policía
antidrogas, es hermana del mayor César John Wilcox Calle,
el numero dos del grupo Júpiter, y hombre de confianza del
temible coronel Roberto Huamán Azcurra.
El mayor César
John Wilcox Calle llegó a ocupar la jefatura de la Oficina
Ejecutiva de Seguridad del SIN, y permaneció trabajando en
el Servicio de Inteligencia hasta mayo del año pasado. Actualmente
su paradero es desconocido.
Para la Policía
Antinarcóticos resulta improbable que un hombre de Inteligencia
que gozaba de la confianza de Montesinos, ignorara lo que hacía
su hermana.
Otra pista que
la policía investiga es la del compañero de promoción
de Wilcox Calle: el técnico de caballería José
Tafur Villalobos, quien estuvo preso en el penal de Canto Grande,
acusado de narcotráfico.
Nelly Wilcox
Calle, de cuarenta y dos años, divorciada, con un hijo, y
antigua colaboradora de la Liga Peruana de Lucha Contra el Cáncer,
se encuentra detenida en la Dinandro desde el 2 de setiembre, la
mañana de la muerte de Canetto. Ella ha negado todo vínculo,
tanto con las actividades de su pareja, como con su hermano, con
quien dijo tener poca relación.
Sin embargo,
según migraciones, Nelly Wilcox Calle también viajó
hace dos años a Sudáfrica con un pasaporte falsificado.
|