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1 de setiembre del 2002
El dolor de mitra del cardenal
Monseñor Cipriani en foto del recuerdo, con el ex presidente Fujimori y su ex ministro Alberto Bustamante.
En este artículo
Detrás del escándalo y el pecado

El testigo y la estrategia

La cita


Los hechos

Opiniones

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La conexión Cipriani - La Cantuta

Esta semana un nuevo escándalo agotó las plegarias del Cardenal y príncipe de la Iglesia Católica, Juan Luis Cipriani.El último presidente del Consejo de Ministro de la dictadura, el abogado Alberto Bustamante, lo implicó en la investigación que se le sigue a Alberto Fujimori por los casos de Barrios Altos y La Cantuta.
La prensa publicó la noticia: Monseñor será citado como testigo para aclarar la versión relatada por el ex ministro Bustamante. Pero, al día siguiente, en la homilía por el día de Santa Rosa, el primado espetó "¡Basta!" en la cara del presidente Alejandro Toledo, mientras el Apra y Unidad Nacional se empinaban para defenderlo.
¿Quién ha organizado este pagano episodio nacional? ¿Y qué pretenden ganar los operadores psicosociales del fujimorismo cuando termine la procesión?


Escriben Paola Ugaz, Marco Sifuentes / agenciaperu.com

El viernes, el presidente Alejandro Toledo, sus ministros de Estado, y miles de fieles católicos fueron incómodos testigos de las iras santas del Cardenal de Lima, monseñor Juan Luis Cipriani.

En esa oportunidad, Cipriani aseguraba no conocer a Luis Pérez Documet, el general del Ejército envuelto en el escándalo. "No tengo nada que ver con lo que se afirma; indigna seguir teniendo que dialogar con un sinvergüenza. Hasta cuándo el país no se pondrá de pie para decir basta!", dijo enojado.

El cardenal no dudó en relacionar este último capítulo con su inusual defensa de Héctor Chumpitaz, y su propuesta de indultar a los "ingenuos" involucrados en la red de corrupción fujimontesinista.

¿Pero la mediática visita a Héctor Chumpitaz y el llamado al "perdón" para los ingenuos fueron realmente la causa del último escándalo en el que está envuelto el ciudadano Cipriani? ¿El Cardenal es victima, como afirma, de un "conglomerado que no quiere la reconciliación nacional"? ¿O es sólo un jugador más dentro un elaborado esquema para lograr la impunidad del inocente más inocentón de todos: Alberto Fujimori?

DETRÁS DEL ESCÁNDALO Y EL PECADO

Toda esta batahola se originó gracias la declaración judicial del ex ministro de la dictadura fujimorista, Alberto Bustamante Belaunde, quien afirmó que Vladimiro Montesinos le había contado que el general "Tuto" Pérez Documet consultó a Cipriani qué hacer con los restos de los asesinados en la matanza de la Universidad Enrique Guzmán y Valle, La Cantuta.

El general "Tuto" Pérez Documet negó haber conocido a Cipriani.

Por esos días, Bustamante declaró en un programa de televisión lo mismo que habría declarado en una sala reservada de la Vocalía Suprema: "Pérez Documet no aceptó lo que le dijo Nicolás Hermoza, y por esto llamó a Cipriani, quien le aconsejó otorge cristiana sepultura y que avisara a sus familiares".

Sin embargo, a estas alturas, la vinculación de Cipriani con la matanza en La Cantuta y, en especial con "Tuto" Pérez Documet, está descartada. Y no solo porque él niegue conocer a Cipriani.

Agenciaperu.com consultó con fuentes castrenses sobre este tema, y hasta aquellos que piensan que Cipriani tiene algo que ver con el caso La Cantuta coinciden en afirmar que sería poco verosímil que el general Pérez Documet llamara al entonces obispo de Ayacucho para preguntarle qué hacer con los restos.

Según estas fuentes, desde sus épocas de servicio en el Mantaro, este militar era un ejecutor eficaz de los mandados, alguien que jamás titubea, y no consulta sus decisiones sino con sus superiores. Y existe otro detalle: el general Documet ni siquiera es católico, pertenece a la religión Majikari.

Si la conexión Cantuta - Cipriani es inverosímil, ¿como se convirtió en el escándalo de la semana? ¿Qué hay detrás?

EL TESTIGO Y LA ESTRATEGIA

La historia se remonta a cuando Vladimiro Montesinos declaró que Alberto Bustamante Belaunde recibió diez mil dólares mensuales por apoyar la reelección de Alberto Fujimori.

El 7 de junio, Bustamente respondió involucrando directamente a Montesinos en la matanza de La Cantuta, y contó, escuetamente sin nombrar a Cipriani, que el doctor dijo que Pérez Documet había consultado con varias personas qué hacer con los restos de los nueve estudiantes y un profesor de la cantuta.

A raíz de estas declaraciones, la Vocalía Suprema, que sigue el caso La Cantuta, citó como testigo a Bustamante para el 18 de julio. Pero la diligencia se postergó hasta el lunes de esta semana, el día 26.

Pero convenientemente, un día antes, la tarde del domingo 25, monseñor Cipriani convocó a la prensa para que lo acompañara a solidarizarse con el arrestado capitán de América, Héctor Chumpitaz.

Parecía que el evangelio, según Cipriani, se reducía a una frase: "¡liberen a Chumpi!". Pero en realidad, su visita tenía un objetivo claro.

Esa misma noche, Cipriani insistió con su propuesta en el canal del "ingenuo" Ernesto Schutz. Allí, en Panorama, el cardenal dijo: "yo ofrezco, como pastor esta propuesta, no hay derrotados, no hay vencedores no hay impunidad. Podemos extender el manto del perdón, en aunque sea un sólo caso. Podrían decir que estoy equivocado. No me interesa, pero pensemos en gamarra, Bedoya, de repente le damos la paz a una familia". A lo que la diligente conductora, Mónica Delta, sólo atinó a decir: "coincido con usted, Cardenal".

Al día siguiente, la palabra de Cipriani fue recogida con entusiasmo por el diario de Schutz, y la prensa de los cándidos Calmell del Solar y Moisés Wolfenson. Incluso, otros incautos, como Rafael Rey, hicieron la comparsa. Pero, el sistema anticorrupción, y la misma Iglesia Católica, a través del Monseñor Luis Bambaren en su calidad de presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, tomaron distancia de la propuesta del Arzobispo de Lima.

La no tan bienaventurada iniciativa del primado de la Iglesia había sido conjurada. Parecía que era el fin de uno más de los tantos escándalos suscitados por la activa vida política del ciudadano Cipriani. Pero Dios dispone, el sistema anticorrupción propone y el Cardenal lo descompone.


LA CITA

En la mañana del jueves 29, varios medios de comunicación, dieron a conocer que monseñor Cipriani había sido citado por el vocal del caso La Cantuta a raíz de las declaraciones Alberto Bustamante.

Los informes eran claros: Bustamante decía que Montesinos decía que Pérez Documet le había dicho que había llamado a Cipriani. Una relación vaga, por decir lo menos.

En atención a eso, el vocal supremo José Luis Lecaros, encargado del proceso contra Alberto Fujimori por el caso La Cantuta, había citado al cardenal en calidad de testigo.

Pero esa noche, el Arzobispado de Lima respondió de una forma intrigante, expresando su "extrañeza, y alerta a la población, por la rara coincidencia que significa que, a las 48 horas de haber señalado la necesidad de buscar los caminos de reconciliación entre todos los peruanos -abogando por la situación del jugador de fútbol Héctor Chumpitaz- la Corte Suprema envíe una citación al Señor Cardenal Juan Luis Cipriani".

Al día siguiente, en el día de Santa Rosa de Lima, los diarios de los "ingenuos" denunciaron una campaña, un ataque contra Cipriani. Y en la misa, el pastor agitó al rebaño: "¡Basta! No conozco al señor Pérez Documet, no tengo nada que ver con lo que se afirma; indigna seguir teniendo que dialogar con un sinvergüenza. ¡Hasta cuándo el país no se pondrá de pie para decir basta!", señaló enojado.

Un golpe mediático y efectivo. El cardenal se había convertido en una víctima del impopular gobierno por haberse atrevido a pedir perdón y reconciliación durante una visita al preso más popular del país. El principal testigo, Documet, negó ese mismo día conocer a Cipriani. Monseñor fue crucificado y resucitó, en menos de 48 horas. Mejor, ni planificado.

LOS HECHOS

Sin embargo, la versión de Bustamante, la madre del cordero, tiene algunos detalles dignos de resaltar.

Según su testimonio ante el vocal Lecaros. Montesinos cuenta su cuento durante una cena en julio del 2000, en presencia de los últimos ministros de Fujimori: el propio Bustamante, Alejandro Aguinaga, Edgardo Mosqueira, Alberto Pandolfi y el anfitrión Belisario de las Casas.

Hecho muy conveniente 1: La mayoría de estos testigos son investigados, bajo diversos cargos, por el vocal Lecaros, cuya cabeza esta en peligro a raíz de la filtración de la declaración de Bustamante.

Suceso inverosímil 1: No existe antecedente alguno de que Vladimiro Montesinos haya asistido a cenar a casa de algún ministro. El ex asesor no se movía del SIN, todos iban a él.

Sostiene Bustamante, además, que Fujimori se retiró antes que Montesinos tocara el tema de La Cantuta.

Hecho muy conveniente 2: De esta forma, Fujimori no se entera de lo que dice Montesinos sobre La Cantuta. Cabe recordar que esta declaración la ofrece Bustamante dentro del proceso contra Fujimori por este caso, un caso de derechos humanos, que podría ser la clave de la extradición del "Chino".

Suceso inverosímil 2: ¿Fujimori dejando solo a Montesinos y sus ministros?

Es casi como si la historia de la cena sirviera tan solo para aclarar que los ministros no se reunían a solas con Montesinos y no iban al SIN.

Esto sin contar, por supuesto, el suceso inverosímil 3: El majikari autosuficiente del general "Tuto" Pérez Documet consultando con el obispo de Ayacucho qué hacer con unos restos humanos.

Hecho muy conveniente 3: Pero el hecho más conveniente, y peligroso, es que con todo el escándalo creado por Cipriani, el gran beneficiado es Alberto Fujimori, ya que Lecaros lo investiga por el caso La Cantuta.

Ya el canal y el diario de Ernesto Schutz, cuya esposa es miembro del Opus Dei, han emprendido una campaña de desprestigio contra él. Nuevamente, el proceso contra Fujimori se ha entrampado.

Además, existen algunas curiosas coincidencias, que apuntarían a que Cipriani sabía lo que Bustamante iba a declarar el lunes.

Los asesores de imagen del cardenal son los mismos que integraron el equipo de prensa del ministro Mosqueira, uno de los asistentes a la famosa cena. Este equipo de prensa es conocido como los "burbujaras", en honor a su maestro y guía, Umberto Jara, el director del infame programa Hora 20.

Umberto Jara, además, fue asesor de imagen de Alberto Bustamante Belaunde. Ahora cabe la pregunta: ¿se ofreció Cipriani como cordero pascual, en confabulación con los últimos ministros de la dictadura, para salvar a Fujimori?

OPINIONES

Al final del fujimorato existieron dos bandos: los fujimoristas y los montesinistas. Todos se sometían a las dos cabezas del monstruo, pero todos tenían simpatías por uno u otro lado.

Para Juan Carlos Tafur, director del diario Correo "es recontra conocido que Cipriani era amigo de Keiko Sofía, Cipriani conspira con Tudela en contra de Montesinos. No se si es peor ser montesinista o ser fujimorista, pero no eran lo misma, la precisión no desbarata la critica".

Así, Tafur considera que en el gratuito escándalo Cipriani - Cantuta, el gran perdedor ha sido el sistema anticorrupción: "a mi francamente me parece que no tiene ni pies ni cabeza la citación de Cipriani, tiene otros pecados conocidos y no este que se le quiere imputar", y es más, la citación "le da argumentos a quienes dicen que esto no es justicia sino persecución".

Por su parte, para el director de la revista Ideele, Ernesto de la Jara, las intrigas de Cipriani a favor de la impunidad no son nuevas: "finalmente Cipriani era absolutamente coherente, coherente con el mismo, con su trayectoria. Cipriani siempre ha estado recordemos, por la impunidad".

Para de La Jara, lo ejemplos saltan a la luz: "esta su famosa frase que la coordinadora de derechos humanos es una cojudez, a los organismos de Derechos Humanos, siempre los llamo tapaderas de rabo".

"Cipriani divide a la iglesia católica, divide permanentemente a la iglesia Católica", asegura.

Por su parte, el padre Juan Julio Witch "en primer lugar, yo no veo ataques a la iglesia, ni siquiera ataques a él. Es un pedido, una exigencia, de que aclare las cosas. Es muy fácil aclarar, porque hay cosas poco claras".

Witch piensa que, más que el escándalo Cipriani - Cantuta, es muy curiosa la acogida de la propuesta del cardenal por algunos sectores de la iglesia: "tienen problemas en su propio pasado y se sienten tal vez aliviados que nada menos que el arzobispo abogue por un borrón y cuenta nueva o algo equivalente".

Lo cierto es que las sospechas no atormentarían a los penitentes si es que un día antes de las declaraciones del ex ministro Bustamante ante en Poder Judicial, Monseñor no hubiera ido, rodeado de reflectores a absolver al futbolista Héctor Chumpitaz por haber recibido sólo treinta mil dólares de manos de Montesinos.

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