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Detrás
del rescate
El secuestro
de Mariana Farkhas de Pollack, esposa de Adam Pollack empresario,
amigo personal, compañero de viajes y consejero en materia
de finanzas del presidente Alejandro Toledo, remeció la ciudad.
El secuestro, esa maldición urbana que amenaza y chantajea
a muchos, volvía a levantarse como una sombra cruel.
Sin embargo, tres días después, la Policía
Antisecuestros, comandada por el general Remigio Hernani Meloni,
rescataba sana y salva a la señora Pollack, recluida en un
depósito abandonado en Villa el Salvador.
La noticia debería haberle devuelto la tranquilidad a la
ciudadanía, pero lamentablemente el Perú atraviesa
una severa crisis de credibilidad, fe y confianza en sus líderes
y sus instituciones. Así, la hipótesis que más
cuerpo comenzó a tomar entre buena parte de la gente, fue
la de que todo había sido un operativo psicosocial organizado
por el propio gobierno.
Escriben César
Hildebrandt Chávez y Paola Ugaz / agenciaperu.com
El viernes 6
de setiembre a las dos de la madrugada, ciento veinticinco agentes
de la División Antisecuestros y la Sub Unidad de Acciones
Tácticas (SUAT), de la Policía Nacional del Perú,
rodearon un depósito de la urbanización Cooperativa
Las Vertientes, en Villa el Salvador. Todas las pistas indican que
allí se encontraba Mariana Farkas de Pollack, la esposa del
empresario y amigo del presidente Toledo, Adam Pollack, que había
sido secuestrada dos días antes.
Después
de esperar aproximadamente quince minutos, el escuadrón recibió
la orden de ingresar.
Mariana Farkas
de Pollack fue rescatada sólo con un razguño en la
nariz. Habían transcurrido 54 horas desde su captura. La
pesadilla había terminado.
EL RAPTO
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| Farkas
con el presidente Toledo, después de rescate. |
Todo comenzó
el martes 3 de setiembre. Mariana Farkas viajaba en su camioneta,
conducida por su chofer, Luis Dámaso Roque Espinoza, por
la calle Bartolomé Herrera, en el distrito de Lince. A las
8:15 de la noche, cuando faltaban pocos metros para que su automóvil
llegue a la avenida Ignacio Merino, sucedió algo inesperado.
Farkas contó
a agenciaperu.com cómo vivió esos momentos:
"tuve un día muy feliz, de éxitos en mi trabajo,
de buenas relaciones, iba pensando qué iba a hacer al día
siguiente, y de repente me encuentro con la sorpresa de que rompen
la luna, disparos al aire".
Según
un testigo, "pasó un supuesto policía en moto
y en esa interceptación pasó el policía y aguantó
el tráfico en cuestión de segundos. Ese momento fue
aprovecharon los secuestradores para desviar el carro hacia la pared".
La motocicleta
del falso policía que detuvo el tránsito llevaba una
circulina móvil. El auto de la esposa de Adam Pollack fue
interceptado por dos vehículos de color blanco. Según
la versión de los testigos fueron sujetos de porte militar,
cuatro de ellos con pasamontañas y sólo uno con el
rostro descubierto.
Uno de los secuestradores
rompió la luna delantera del automóvil de Mariana
Farkas e inmovilizó al chofer con dos balazos, uno lo hirió
en la rodilla derecha. Ella sintió cómo de repente
"me arrastran a otro carro, comprendo que es un secuestro,
me siento impotente, me encapuchan, me llevan a un rumbo desconocido".
Incluso, según
el testigo presencial, "para subir a la señora al carro,
uno de los malhechores le metió un rodillazo".
Los criminales
trasladaron a Mariana hasta uno de sus vehículos, pero éste
no arrancó. Entonces, la subieron al otro vehículo
y partieron. El chofer de Mariana, pese a la bala atrapada en su
rodilla derecha, condujo el auto hacia la oficina de Adam Pollack,
y alertó a la familia.
Minutos después,
cuando la camioneta en la que los secuestradores llevaban a Mariana
Farkas, llegó al distrito de Chorrillos, la alta velocidad
alertó al Serenazgo quienes los persiguieron sin éxito
y luego reportaron el incidente. Farkas de Pollack cometó
que en aquella ocasión escuchó "sirenas, un sonido
como de avión, llegamos a un lugar".
LAS PRIMEROS LOGROS
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| En esta
cama estuvo Mariana Farkas de Pollack inmovilizada durante tres
días. |
La primera pista
que tuvo la policía fue el hecho de que los criminales condujeron
desde Lince hasta Chorrillos. Para los expertos de Antisecuestros,
el cerco de búsqueda se estrechaba: había que rastrear
en el cono sur.
Los captores,
María del Carmen Porta Hilario, de 38 años, alias
"Gorda", y su esposo, William Ascone Contreras, de 38
años, alias "Huachi", participaron en el secuestro.
Pero según las investigaciones policiales, el encargado de
alimentar y asistir a Mariana Farkas durante su cautiverio fue un
ex policía llamado Anibal Durand García-Soto, de 43
años, alias "Ángel" o "Viejo".
Durand es el
único que registra antecedentes penales: en mayo de 1995,
fue arrestado por integrar una banda que asaltaba camiones en la
carretera Panamericana. Además, se sabe que usaba la misma
modalidad que fue empleada para el secuestro: disfrazarse de policía
para detener el tránsito.
Según
el relato de la víctima, la primera noche de cautiverio fue
una de las peores de su vida: "me meten al cuarto, me vigilan
toda la noche, a mi me obligaron a echarme en una cama, se turnaban
también para recostarse en mi cama conmigo, y no ha sido
nada agradable que alguien este a mi lado sin saber quien es".
Al día
siguiente, la policía Antisecuestros y la dirección
de Criminalística, comandada por el general Remigio Hernani
Meloni, empezaron a desenredar la madeja.
EL INICIO
DE LA OPERACIÓN
La policía
trabajaba en el Cono Sur. Uno de los informantes, que los agentes
policiales mantuvieron en esa zona, proporcionó la primera
pista clave: un número de teléfono celular. A esas
alturas, el Poder Judicial había autorizado el seguimiento
electrónico de todos los celulares implicados en la investigación.
La noche del
miércoles, los secuestradores encargados de las negociaciones
con la familia, llamó por teléfono a Adam Pollack.
El empresario señaló luego que la conversación
"ocurrió veinte o veinticinco minutos después
del rapto, y me pidieron ocho millones de dólares. Me decían
que eran profesionales y que podían eliminar a mi esposa".
Desde el cautiverio,
Mariana Farkas no veía nada tras el pasamontaña, pero
escuchaba las voces de la televisión que, permanentemente,
los secuestradores mantenían encendida: "escuche la
voz quebrada de mi esposo, escuche la voz de aliento de martincito,
de mi ahijado en hogar de cristo, el padre Martín, que tanto
nos queremos, me dio una fuerza enorme".
LA INFIDENCIA
DE LOS DELINCUENTES
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| Los rescatistas
ingresando a la residencia donde estaba retenida Mariana Farkas. |
El miércoles,
la Policía intervino una llamada telefónica que hiciera
desde el penal Castro Castro Jacinto Aucayari, alias "Cholo
Jacinto" y cabecilla de la banda "Los Injertos".
Los efectivos de la Dinincri detectaron que el "cholo Jacinto"
se comunicó con otra persona localizada en una vivienda en
Tablada de Lurín, al sur de Lima. El cerco se estrechaba.
Además,
el mismo miércoles, la policía infiltraba a un grupo
de meretrices en el penal de alta seguridad. Los jefes policiales
estaban seguros de que los delincuentes, embebidos por el éxito
del secuestro, alardearían en la cama sobre sus hazañas,
tal como se acostumbra en el mundo del hampa. La estrategia policial
funcionó.
El jueves a
las dos de la tarde, Anibal Durand Garcìa Soto, uno de los
secuestradores, era arrestado en la vivienda de Tablada de Lurín.
El interrogatorio duró ocho horas. Finalmente, a las 11 de
la noche del jueves, Durand García confesaba y confirmaba
el lugar en donde tenían recluida a Mariana Farkas. En ese
momento, el "Operativo Jerusalén" había
comenzado.
EL RESCATE
En la madrugada
del jueves, los ciento veinticinco comandos del escuadrón
de acciones tácticas cercaron el perímetro del depósito
abandonado de Villa El Salvador. El hangar era vigilado desde las
9 y media de la noche, por policías vestidos de civil.
Al filo de la
media noche, el general Hernani, jefe de la Dirincri, consultó
con sus superiores y, tras una deliberación, recibió
la orden de ingresar. En esa oportunidad, Mariana de Polack escuchó
"que alguien golpeaba la puerta y decían: abran, abran.
Dije: ''vienen'. En ese momento me saque la capucha y vi linternas".
Cuando la policía
ingresó, William Acosne Contreras sujetó a la rehén
y la mantuvo como escudo humano. Los visores nocturnos, le permitieron
a los policías determinar que el secuestrador no estaba armado.
Segundos después lo neutralizaron.
La rehén
vio que entró "bastante gente, tres, cuatro, cinco personas.
Cuando he visto que son muchos, me dio más tranquilidad.
He visto a alguien de civil que me dice: "tranquila, hemos
venido a liberarla". Me abrazan dos chicas y han venido todos
los chicos alrededor mío a gritar gol, gol, victoria".
El operativo
duró cinco minutos. No hubo balas ni heridos.
Minutos después
de su liberación, la ex rehén sostuvo una breve charla
con el presidente Toledo, el ministro del interior Gino Costa y
los mandos policiales encargados de su rescate. La pesadilla había
terminado.
"Sabia
que me puedo morir y me acostumbraba con la idea de mi muerte, decía
todos tenemos que morirnos, en mi caso será un poco antes,
pero extrañaba mucho a mis hijitas, a mi esposo, a mi Mamá
y a mi Papá".
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