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La
insólita trinidad de Arequipa
Una
alianza de cuestionable santidad entre el obispo de Arquipa,
el ex alcalde Guillén, y el ex rector de la UNSA, que
es acusado de actos de corrupción, provocaron la ruina
de todo un pueblo.
Escribe
Marco Sifuentes / agenciaperu.com
El sismo de junio del 2001, mismo que devastó
la zona sur del país, impactó directamente en
Chapi, un poblado ubicado a 90 kilómetros de Arequipa.
Durante siglos, la virgen de este pueblo o “Mamita”,
como también es conocida en la zona, fue venerada en
esta agreste localidad, hasta donde llegaban, año tras
año, cientos de peregrinos de todo el país para
cumplir su promesa de visitar su santuario.
Precisamente, después del terremoto,
el Arzobispado de Arequipa, a cargo de monseñor Luis
Sánchez Moreno Lira, perteneciente al Opus Dei, decidió
demoler la antigua iglesia de Chapi, alegando que el templo
se encontraba extremadamente dañado por el sismo. Antes
de derrumbar el austero y campesino santuario, el arzobispo
ordenó el traslado de la Virgen de Chapi a la iglesia
de Yanahuara, en la misma Ciudad Blanca.
PUEBLO
EN RUINAS
Para los pobladores del valle, la noticia
fue una desagradable sorpresa. “Cuando el arzobispo
ordenó el retiro de la Mamita, hicimos una marcha para
conversar con él. Queríamos decirle que el templo
no debió ser destruido pues se le podía arreglar”,
cuenta la pobladora Nilda Linares.
Como respuesta, los lugareños dicen
que en vez de recibir al arzobispo, recibieron nada menos
que a la policía con sus máscaras de asalto.
“Una señora se desmayó cuando vino y no
estaba la Mamita”, agrega Linares.
Con el santuario clausurado, los peregrinos
dejaron de visitar estas tierras, con lo que el turismo religioso,
del cual vivían los pobladores, desapareció.
Así, el pueblo se arruinó. Sin la Virgen de
Chapi, de las doscientas familias que habitaban Chapi, hoy
sólo quedan siete.
“Encima que nos quitan a la Mamita y
cierran nuestro santuario, el arzobispo ha dispuesto que aquí
no se hagan misas. No viene ningún cura por aquí”,
se queja Judith Aquise, otra lugareña.
Ahora, en vez de peregrinos, a Chapi llegan
abogados y en lugar de plegarias, los moradores solo escuchan
amenazas de desalojo.
MEGAPLAZA
DE LA FE
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| Iglesia
destinada a la virgen, en Chapi. |
Para el
Arzobispado, en Chapi no hay nada.”Solo hay un pampón,
la Virgen se merece más”, dice el padre José
Luis Solari, quien actualmente es el guardián temporal
de la Virgen en el templo de Yanahuara.
El arzobispado, en tanto, ha colocado en Chapi
un letrero donde con claridad se puede leer: “propiedad
del Arzobispado de Arequipa”.
Según denuncian los moradores, monseñor
Sánchez Moreno tiene una misión encomendada
por su orden, el Opus Dei: construir una ostentosa basílica
en Chapi, una suerte de megaplaza de la fe y que será
administrada por la obra fundada por el recientemente beatificado
Josemaría Escrivá de Balaguer.
“El Arzobispado cuenta con documentos
donde consta que ha comprado esas tierras, los pobladores
tienen los suyos, pero de allí a que digan que se va
a dinamitar el pueblo es una exageración”, sostiene
el padre Solari, en respuesta a las denuncias de los pobladores,
quienes los acusan de hacer compras bajo la mesa.
“Una vez construido un templo, seguro
la Mamita regresará a Chapi para quedarse”, asegura
Solari. Lo que no señala es que los pobladores también
podrán hacerlo.
ALIANZA
NON SANCTA
Un hecho que ha llamado la atención
fue la conformación de una “trinidad” nada
divina y convencional en este caso. El Arzobispo del Opus
Dei, para asegurarse que todo camine sobre rieles, se alió
con el ex alcalde arequipeño, Juan Manuel Guillén,
dignísimo líder revolucionario que no tiene
inconveniente alguno de sentarse a la derecha del padre Sánchez
Moreno para privatizar el Santuario de Chapi. La alianza se
cierra con Rolando Mamerto Cornejo Cuervo, militante de Patria
Roja, y emérito rector de la Universidad de San Agustín
(UNSA), la más antigua de Arequipa.
Según el ex alcalde de la Ciudad Blanca,
su participación en esta unión “consiste
en buscar un escenario adecuado para llegar a una solución
dialogada”.
Por su parte, Cornejo asegura que “el
Arzobispado nos ha llamado para construir el Santuario de
Chapi. Nosotros no pondremos los insumos, sino la participación
de nuestros expertos”.
Aunque al parecer al Arzobispado no le interesan
los antecedentes de Cornejo Cuervo, es probable que a la Mamita
de Chapi sí le moleste verse involucrada con un funcionario
público investigado por once denuncias de corrupción:
por la existencia de una doble planilla de más de trescientos
treinta y tres mil soles, por malos manejos en el equipo de
fútbol Atlético Universidad, con acusaciones
de nepotismo, por nombrar a su esposa e hijo en altos cargos
de la Universidad, además por haberse contratado a
si mismo para varios y rentables trabajos eventuales dentro
de la propia casa de estudios.
Para la Contraloría provincial, solo
en los múltiples salarios del devoto rector de la UNSA,
esta universidad pública ha desperdiciado la friolera
de 169 mil soles.
GANANDO
EL CIELO
Para Mabel Cáceres, periodista y directora
del semanario arequipeño El Búho, Cornejo y
Guillén se involucran en este megaproyecto religioso
del Opus Dei para ganar réditos políticos en
una sociedad tremendamente católica como la mistiana.
”Es una especie de sociedad política
y hasta cierto punto económica. Es por eso que intentan
mantener públicamente una relación muy cercana”,
detalla la periodista.
Objetivos políticos o fervorosa devoción,
lo cierto es que esta heterodoxa trilogía se ha embarcado
en un suntuoso proyecto religioso que terminará desarraigando
a más de doscientas personas, cuyas familias han vivido
en Chapi desde hace varias generaciones.
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