| Viviendas
construidas para militares se caen a pedazos
Varios
departamentos de oficiales del Ejército, ganados a
través del fondo de esta arma, se vienen cayendo a
pedazos: paredes rajadas, pisos hundidos y pisos se abiertos.
La razón: las residencias se cosntruyeron sobre rellenos
de la construcción de la Vía Expresa.
Escribe
Daniel Yovera / agenciaperu.com
Cerca de un año después de haberse
terminado de construir y entregar departamentos a ciento cincuenta
oficiales del Ejército y sus familias a través
del Fondo de Vivienda del Ejército (Fovime), entidad
que depende de la Jefatura de Bienestar del Ejército
del Perú, muchas de estas edificaciones muestran paredes
rajadas, pisos abiertos y algunos edificios hundidos.
Los departamentos en cuestión se encuentran
en la Residencial Recavarren. En dicho complejo, tres edificios,
los números 9, 10 y 11, se hundieron hace ya varios
meses, por lo que en la actualidad nadie los habita.
¿Por
qué se hunden estos edificios? Porque ellos fueron
construidos sobre un enorme forado de 21 metros cavado medio
en la década de 1970 por la Chancadora Limatambo. Ese
espacio fue pobremente rellenado con los restos de la construcción
de la entonces naciente Vía Expresa. ¿Los ingenieros
del Ejército no sabían que el terreno era un
relleno débil y sin compactar?
Suerte similar a la de los propietarios de
los edificios señalados sufren otros inmuebles en la
misma residencial, donde las paredes se siguen rajando y los
pisos desnivelándose.
¿CONSTRUCTORAS
FANTASMA?
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| CON
RESTOS DE LA VIA EXPRESA se llenó el forado sobre
el que se construyó el conjunto residencial. |
Sin embargo,
este parece no ser el único problema alrededor de Fovime.
Agenciaperu.com comprobó que de las
siete constructoras elegidas por el Ejército, una no
aparece en los registros de la Sunat, mientras que las seis
restantes están integradas por personas naturales.
Incluso, dos de estas constructoras son propiedad
de maestros de obra, lo que demostraría que no cursaron
estudios de Ingeniería.
Además, cinco dueños de estas
empresas son ingenieros que fundaron sus empresas a fines
del 2001. Esto indica que al momento de construir, estas compañías
no contaban con ninguna experiencia. Ninguna de estas empresas
opera en la actualidad.
Otro dato más que interesante: cinco
de las empresas fueron fundadas a fines del 2001, en plena
construcción de la residencial Recavarren. Además,
los registros de estas compañías en Registros
Públicos y Consucode se realizaron de manera casi simultáneamente,
la coincidencia de las fechas es, por decirlo menos, sospechosa.
Esta semana un equipo de esta agencia de investigación
buscó a los constructores en los domicilios legales
que ellos reportaron a la Sunat, a Infocorp y al Consucode,
pero o ya no operan desde esas direcciones o se negaron a
recibirnos.
Así, una pregunta cae por su peso:
¿por qué el Fovime confió a estas personas
la construcción de las viviendas de 150 de sus oficiales?
SIN
EXPLICACIONES
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| JORGE
CHAVEZ, DIRECTOR DE FOVIME asegura que se están
tomando su "tiempo para hacer las cosas bien". |
El recientemente
ascendido a general de división Alberto Woll es el
actual presidente del Fovime, fondo del Ejército encargado
de entregar los departamentos en cuestión. Aunque fue
la gestión que lo precedió la que inició
la construcción, el año 2001, vecinos de la
residencia consultados por agenciaperu.com,
la mayoría oficiales del Ejército, denunciaron
que Woll no hace nada para cambiar esta situación.
Agenciaperu.com
intentó comunicarse con el general Woll durante
esta semana, sin embargo sólo pudo conversar con el
director del Fovime, el coronel Jorge Chávez.
Chávez aseguró que comprende
los reclamos sin embargo pidió “un poquito de
paciencia”. “Sé que hay presión,
pero nosotros estamos tomando contacto con ellos constantemente”,
aseguró.
“Nosotros nos estamos tomando nuestro
tiempo para hacer las cosas bien (…) sólo nos
hemos tomado ochos meses para ello”, agregó Chávez.
Lo cierto es que, pese a no poder habitar
las viviendas que compraron, los oficiales timados deben pagar
130 dólares mensuales, muchos de ellos lo hacen bajo
una profunda resignación.
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