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Juez
que favoreció a GDP se reunió con Almeyda
Escribe César Hildebrandt Chávez
/ agenciaperu.com
Sergio
Nivardo Ríos Abanto, magistrado que favoreció
judicialmente a Genaro Delgado Parker, sostuvo una reunión
de más de cuatro horas con el ex jefe del Concejo Nacional
de Inteligencia (CNI), César Almeyda Tasayco, el 12
de marzo último, según lo revela el registro
de ingreso de visitas a esa sede militar, documento que fue
obtenido por agenciaperu.com.
Ríos
Abanto reconoció que la reunión secreta con
Almeyda Tasayco, otrora consejero presidencial de Alejandro
Toledo, efectivamente ocurrió, pero aseguró
que apenas duró entre cinco y diez minutos. Sin embargo,
de acuerdo al registro de visitas al CNI, el magistrado acudió
desde el mediodía de aquel miércoles 12 de marzo,
hasta las 4:42 de la tarde.
El
tema de la conversación aún no ha sido esclarecido,
pero lo cierto es que dos días después del encuentro
entre el juez y César Almeyda, el Poder Judicial definió
la fecha del juicio oral para el proceso que Delgado Parker
afrontaba con Vladimiro Montesinos por tráfico de influencias.
En
este caso el juez Ríos Abanto resultaba un testigo
clave para determinar si Delgado Parker había delinquido,
o no, para obtener un fallo judicial que le permitió
efectuar un millonario negocio, a cambio de censurar al periodista
César Hildebrandt, quien conducía un programa
crítico al gobierno de Fujimori, en el Canal 13.
DE
PUÑO Y LETRA
En
aquella reunión ocurrida en la salita del SIN en abril
de 1999, el ‘Doc’ le mostró al empresario
un papel. Aquel texto era, en realidad, la resolución
judicial con la que, semanas más tarde Delgado Parker
concretó un negocio de 60 millones de dólares
por la venta de acciones de la empresa Tele 2000.
En
el 2001, dos años después de los hechos registrados
en el ‘vladivideo’ se inició el proceso
judicial contra Delgado Parker por el delito de tráfico
de influencias. El empresario argumentó que en dicha
cita no se llegó a ningún acuerdo. Declaró
que acudió a la reunión por simple curiosidad,
y aseguró, además, que fue el propio Montesinos
quien intentó extorsionarlo.
Pero
los abogados de Delgado Parker sabían que existía
un testigo fundamental en el caso, una persona que podía
arruinar al ‘broadcaster’ sólo con dar
su testimonio ante los tribunales.
Extrañamente,
durante los primeros meses del proceso judicial, y a pesar
de su importancia en el caso, la identidad de este testigo
se mantuvo en secreto, refundida en los archivos del Poder
Judicial.
Sin
embargo, la fiscalía encontró los expedientes
y, en ellos, la identidad del testigo: Sergio Nivardo Ríos
Abanto, el juez que redactó, firmó y selló,
de puño y letra, la resolución que mostró
Vladimiro Montesinos en el video, la cual terminó favoreciendo
a Delgado Parker.
La
fiscalía tardó semanas en ubicar a Ríos.
Pero en ese transcurso, un día antes, ya otra persona
había logrado contactarse con este juez: César
Almeyda Tasayco, el hasta hace unos meses jefe de los servicios
secretos del país, y quien además, fue miembro
del bufete de abogados Pinkas Flint, el mismo que asesoró
a Genaro Delgado Parker en el caso Panamericana.
LA
AMNESIA DEL JUEZ
Agenciaperu.com
ubicó la casa del juez, en el distrito de
San Martín de Porres. Después de varios minutos
de espera, Sergio Ríos Abanto accedió a brindarnos
una escueta entrevista.
Ríos
nos aseguró que su reunión en el CNI fue muy
breve, pese a que el registro de visitas indica lo contrario:
más de cuatro horas.
¿De
qué trató la conversación? Eso es algo
que sólo Almeyda y Ríos pueden saberlo.
Lo
concreto es que el 14 de marzo, dos días después
del encuentro entre Almeyda y Ríos Abanto, quedó
definida la fecha del juicio oral de Delgado Parker, así
como quienes serían los testigos del caso. Como era
previsible, uno de ellos fue el magistrado.
El
día del juicio oral se encontraron nuevamente, aunque
esta vez en el banquillo de los acusados: Vladimiro Montesinos
y Genaro Delgado Parker.
Cuando
le tocó hablar, el empresario televisivo negó
todo: aseguró que jamás había negociado
con el ‘Doc’, y que no obtuvo ningún benefició
personal a raíz de aquella reunión.
La
fiscalía tenía serios indicios, pero ninguna
prueba concreta. El testimonio del juez Ríos era fundamental.
Sin embargo, cuando le tocó hablar, el magistrado sufrió
de un repentino ataque de amnesia: no recordaba la resolución
que firmó ni cuándo la firmó. Nunca había
escuchado hablar de Genaro Delgado, e incluso, cuando le preguntaron
sobre las personas que trabajaban en su despacho, dio nombres
falsos. De esta forma, su testimonio apoyó la versión
del broadcaster. El caso fue declarado cerrado.
Semanas
después, el juez recibió una grata noticia.
Según su propia versión, el Poder Judicial archivó
dos procesos investigativos en su contra en la Oficina de
Control de la Magistratura (OCMA).
Ríos
quedó limpio, favoreció a Delgado Parker en
el año 1999, y lo salvó luego, en el 2003.
La
historia tuvo un final feliz para estos infortunados protagonistas,
seguramente, pensando que se podían escudar en olvido
y en la memoria perdida. Una historia que bien pudo haber
terminado, para algunos, con una condena de cuatro años
de prisión para Genaro Delgado Parker por el cargo
de falso testimonio.
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