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Secuestro
en Ayacucho: El operativo Cerrojo
Escribe
Cecilia Valenzuela / agenciaperu.com
En
la selva, los grupos se desplazan a la velocidad del más
lento. Esta podría ser la premisa que marcó
el desenlace del secuestro de setenta y un personas que fueron
tomadas como rehenes por un contingente de entre cincuenta
y sesenta hombres armados, que irrumpió en el campamento
Toccate, ubicado en la provincia de La Mar, en Ayacucho, y
que terminó felizmente a las 5 de la tardedel día
de hoy.
Los
sesenta y cuatro peruanos y los siete extranjeros, uno chileno
y seis colombianos, que habían sido secuestrados el
lunes por la mañana, fueron liberados ilesos, en medio
de la espesura del valle del río Apurimac, ubicado
frente al valle del Vizcatán donde se encuentra el
campamento satélite de la empresa argentina Techint,
encargada de construir el ducto de Camisea, que trasportará
gas desde la selva peruana hasta la costa del Pacífico.
EL
OPERATIVO
Enterado
de la noticia del secuestro, el gobierno peruano movilizó
rápidamente a sus mejores divisiones armadas. La Policía,
el Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea trabajaron
en un operativo conjunto para ubicar y rodear a los secuestradores
que se llevaban, caminando, a los rehenes hacia la selva agreste.
La
presión, el ruido de los helicópteros y la certeza
de que se encontraban cercados, hizo huir a los secuestradores.
Uno de sus cabecillas se había comunicado previamente
con el general del Ejército José Graham para
exigirle víveres y medicinas. En esa conversación
radial, el delincuente le precisó al militar las coordenadas
geográficas donde un helicóptero del Ejército
Peruano, debía arrojar el paquete con los alimentos.
El militar decretó la entrega de las provisiones pero
a su vez, ordenó a un grupo de comandos de la misma
arma, avanzar en forma circular hacia esa dirección.
Horas
más tarde, el operativo "Cerrojo" dio resultado.
Los delincuentes se encontraron cercados y ante la inminencia
del ataque huyeron abandonando a los rehenes llevándose
consigo únicamente sus armas y algunas medicinas.
Los
explosivos que los secuestradores habían robado en
el campamento de Toccate y que hacían cargar a sus
rehenes en su peregrinaje, han sido recuperados.
EL
INFORME
El
4 de marzo de 2002, el entonces jefe del Concejo Nacional
de Inteligencia, Juan Velit, recibió un informe que
describía la situación que se vive en la zona
donde se desarrolla el proyecto del gas de Camisea, a cargo
de Techint.
El
informe advertía que la desintegración de Sendero
Luminoso, así como de las fuerzas autónomas
que combatieron la subversión y los llamados comités
de Autodefensa, venían tomando formas diversas en los
valles cocaleros del Perú.
De
hecho, una facción de Sendero Luminoso se ha reagrupado
en los valles del Ene y el Huallaga con la intención
de continuar con la lucha armada. Esta facción se autodenomina
"Proseguir" y ya ha realizado un atentado terrorista
en Lima, en el centro comercial El Polo, el 20 de marzo de
2002.
DE
SENDERISTAS A BANDOLEROS
De
otro lado, ex militantes senderistas y ronderos entrenados
militarmente por el Ejército en tiempos de Alberto
Fujimori, han empezado a formar bandas delincuenciales similares
a los conocidos bandoleros colombianos. El bandolerismo, citaba
el informe de Inteligencia, es un fenómeno que se produce
cuando terminan las guerras civiles; es una suerte de inercia
militar.
El
informe mencionado anotaba también "visitas"
de narcotraficantes colombianos a la zona de La Mar en Ayacucho,
precisamente donde el lunes pasado ocurrió el secuestro.
No
se trataría entonces de un rebrote senderista, sino
de un nuevo fenómeno de características delincuenciales
y de implicancias impredecibles.
EL
PROBLEMA TECHINT
A
esta coyuntura se suma el hecho de que la empresa Techint
ha cultivado animadversión entre los lugareños.
Su política salarial diferencia las remuneraciones
arbitrariamente.
Según
nuestras fuentes, Techint paga a un técnico peruano
el equivalente a uno, mientras que a un técnico extranjero
lo remunera con el equivalente a tres.
Hace
poco más de un mes, en el valle de Quillabanba en el
Cuzco, los pobladores, enardecidos contra la empresa, tomaron
el puente de acceso al campamento de la Techint en el lugar
y obligaron a los funcionarios a huir.
Al
cierre de esta edición, patrullas del Ejército
peruano continúan buscando a los secuestradores, el
presidente Toledo se ha dirigido a la Nación y ha confirmado
que aún falta concluir la segunda parte del operativo.
El Concejo de Inteligencia del Perú por su parte, también
debe una explicación.
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