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Las
hazañas del amigo de Almeyda
Luego
que agenciaperu.com denunció al abogado Jorge Adrianzen
Prato como el segundo de Cesar Almeyda durante su gestión
en el Indecopi, la entidad reguladora emitió un enardecido
comunicado respaldando a Adrianzen, rechazando cualquier tipo
de presión para resolver procesos a su cargo, exhortando
a los medios de comunicación a informar sin faltar
a la verdad pero sin mencionar el fondo del asunto: César
Almeyda Tasaico sigue manejando esta entidad con oscuros y
subalternos intereses.
En su extenso comunicado, Indecopi no menciona y mucho menos
deslinda con Almeyda.
Ahora, lea usted lo que esta semana Jerónimo
Centurión, de Entre Líneas,
descubrió: los vínculos del ex jefe del Consejo
Nacional de Inteligencia y de su número dos, con el
aparato judicial que tejió el ex asesor Vladimiro Montesinos.
agenciaperu.com
Según
la carta notarial que Jorge Adrianzen Prato envío esta
semana a agenciaperu.com, él es "amigo del señor
César Almeyda, así como los otros ciento quince
abogados que egresaron juntos de la misma promoción"
de derecho de la Universidad San Martín de Porres.
Sin
embargo Adrianzen mintió.
En
1995, luego que Fujimori fuera reelecto, se inició
la llamada reforma del Poder Judicial. La persona elegida
para este proyecto, que, luego se sabría, buscaba tomar
por asalto la justicia peruana, fue José Dellepiani
Masa, hoy preso en el penal de San Jorge por su labor al frente
de esta comisión.
Pero
Dellepiani no actuó sólo. Su mano derecha y
hombre de confianza fue Óscar Moscoso Adrianzen, el
tío de Jorge Adrianzen Prato.
Moscoso
Adrianzen fue nombrado secretario general de la Secretaria
Ejecutiva. Cargo de confianza dentro de la denominada reforma
y muy cercano a la telaraña que cuidadosamente tejió
el ex asesor.
En
noviembre de 1995, en la casa de la calle Juan Fanning, en
Miraflores, funcionaba el centro de operaciones de la reforma
judicial. Aquí trabajaron varios abogados, algunos
de ellos destacados, y otros, más bien, hombres de
confianza de las cabezas elegidas por Montesinos.
En
este grupo se hallaba Adrianzen Prato, "el sobrino"
de Moscoso Adrianzen, quien es mencionado con cariño
en un vladivideo nada menos que por el propio Doc.
El
sobrino se ganó rápidamente la confianza de
los amigos del tío. Por eso, el comandante Jiménez,
un marino que ocupaba la gerencia general, lo nombró
secretario general.
En
abril de 1996, semanas antes que el grupo de trabajo se mude
al Palacio de Justicia, Beatriz Mejía, encargada por
dos meses del departamento de normas legales renunció.
Para ella, estaba claro que, tras la creación del Consejo
de Coordinación Judicial, los tentáculos de
la mafia tendrían más poder.
Dentro
del equipo de la reforma quedaba entonces un puesto libre
y el encargado de realizar la convocatoria y elegir al sucesor
de Beatriz Mejia fue Adrianzen. ¿Y a quien eligió
Adrianzen? Nada menos que a César Almeyda Tasayco.
Así, Jorge le daba la mano César, a su amigo
de universidad,
Meses
antes, en noviembre de 1995, Almeyda había sido personero
de CODE - País Posible, e impulsado, sin éxito,
la candidatura de Alejandro Toledo.
La
manito que Adrianzen le tendió a Almeyda durante el
fujimorismo, le venía como caída del cielo.
ADRIANZEN,
EL LISTO
Quienes
conocen a Adrianzen aseguran que es más ambicioso que
listo. En setiembre de 1996, Adrianzen conoció a la
ex ministra Miriam Schenonne, quien era jefa del Gabinete
Técnico de la reforma, cargo de mayor jerarquía
y más cercano al poder.
Semanas
después, Adrianzen, además de ocupar el puesto
de secretario general, se convirtió en asistente de
Schennone. Paralelamente, Almeyda, con menos vara que su amigo,
se ganaba a pulso la confianza de las cabezas de la reforma.
En
1997 Miriam Schennone fue nombrada ministra de la mujer y
se llevó consigo a Adrianzen. La persona que sustituyó
a Adrianzen en la secretaria general de la gerencia fue nada
menos que César Almeyda. El ex jefe del CNI volvía
a endeudarse con su amigo.
Pero,
además de ser secretario general, Almeyda debía
contar con la confianza de Dellepiani, quien en octubre de
1997, lo nombró jefe de su gabinete de asesores.
El
introvertido Almeyda trepaba puestos a paso firme, mientras
que Adrianzen, por el contrario, tuvo mala suerte y fue despedido
del Ministerio de la Mujer. La historia se repetía
pero con roles opuestos.
Ahora
le tocaba a Almeyda recomendar la recontratación de
Adrianzen. Ironías del destino, Adrianzen fue nombrado
encargado del área de normas legales, puesto que Almeyda
ocupó anteriormente.
Esas
posiciones se mantuvieron durante 1997 y los primeros meses
del 98. Almeyda cada vez más cerca de Dellepiani y
con mayor injerencia en las decisiones adoptadas, y Adrianzen
relegado en un área intrascendente.
Así
pasaban las semanas, hasta que en mayo del 1998, cuando el
objetivo reeleccionista ya era un hecho, Dellepiani fue remplazado
por David Pezúa, también hombre de confianza
de Montesinos.
Con
la salida de Dellepiani, salió la mayor parte de su
personal de confianza. Entre ellos, Óscar Moscoso Adrianzen,
su secretario general y tío de Jorge Adrianzen, quien
también se fue.
El
único que se quedó fue César Almeyda.
SIEMPRE
AMIGOS
Hace
unos meses en el Congreso de la República, Pedro Huertas,
asesor legal del SIN, declaró que le constaba que la
conformación de las salas del Poder Judicial era acordada
en el SIN con la participación de la Comisión
Ejecutiva del Poder Judicial.
Huertas
precisó, además, que a las reuniones de coordinación
asistieron siempre José Dellepiani y David Pezúa,
los dos jefes de Almeyda. Un año después de
trabajar con Pezúa, en 1999, Almeyda se retiró
de la Comisión Ejecutiva.
Se
acercaban las elecciones del 2000 y se sabe que, tras la mediación
de Adam Polack, Toledo habría vuelto a convocar a Almeyda
para que sea su personero.
Tras
la victoria, el presidente nombró a la mano derecha
de Dellepiani y Pezúa, asesor de asuntos legales.
En
el 2002, cuando aun mantenía perfil bajo, Almeyda ya
era él funcionario con mayor cantidad de directorios
del régimen.
Se
había hecho nombrar presidente de Indecopi, del directorio
de Petroperú, de Conasev, del Banco de Materiales y
miembro de permanente de Proinversión. Un verdadero
hombre orquesta, cuya sinfonía empezó a desafinar
cuando, tras renunciar solo al Indecopi, cometió su
primer error: hacerse nombrar jefe del Consejo Nacional de
Inteligencia.
El
otro lado de la medalla tenía el rostro de Adrianzen.
Sin embargo, su amigo no lo defraudo.
Adrianzen
Prato fue nombrado, durante la gestión de Almeyda,
miembro de la Comisión de Reestructuración de
la Católica, encargada de ver el polémico caso
ATV en el Indecopi.
Luego
Almeyda lo llevaría al consejo nacional de inteligencia,
donde él y su jefe de planificación, presupuesto
y administración, Eduardo Santibañez, firmaron
su carta de recomendación para que el jefe de personal
ultime su contrato.
Luego
del reportaje que agenciaperu.com diera a conocer la semana
pasada, donde se denunció que el señor Jorge
Adrianzen Prato era el hombre de César Almeyda, el
Indecopi emitió este comunicado en su apoyo. Ahora,
a la luz de estas nuevas denuncias, nos ratificamos en nuestra
posición.
Al
mismo tiempo, el hermano de Jorge Adrianzen, Agusto Adrianzen
Prato, fue colocado en la gerencia de asesoría jurídica
del Conasev.
Almeyda
mantiene así, a través de los dos hermanos Adrianzen,
su influencia en las instituciones a las que fue obligado
a renunciar. El ex jefe del CNI es quien manda en el Indecopi
y en el Conasev, las dos entidades que vigilan el movimiento
de las empresas del país.
NUEVAS
PRUEBAS
Al
finalizar la emisión anterior, llegaron a agenciaperu.com
estos nuevos e-mails que no hacen sino reforzar la investigación
de Jerónimo Centurión.
Adrianzen
y Almeyda volverán a emprender proyectos juntos, lo
que nos compete es que estos proyectos tienen que ver con
empresas que están en proceso de reestructuración
en el Indecopi, habrá que estar atentos.
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