|
Germán
Larrieu bajo la impunidad de Indecopi
La
crisis económica ha obligado a muchas empresas a acogerse
a normas de reestructuración, insolvencia y liquidación.
Cuando las empresas llegan a la etapa de liquidación,
el liquidador, elegido en una Junta de Acreedores, se encarga
de vender los bienes de la misma, para pagar con lo recaudado
a los acreedores.
La siguiente investigación recoge los casos de cuatro
empresas en liquidación, en los que tanto acreedores
como representantes de éstos, acusan a un conocido
liquidador, Germán Larrieu Bellido, el abogado de Laura
Bozzo y según él mismo sostiene, del primer
amigo del Presidente, Adam Pollack.
Escribe
Daniel Yovera / agenciaperu.com
La
crisis económica hizo que muchas empresas peruanas
dejaran de operar, agobiadas por la crisis y las millonarias
deudas. Otras de estas han quebraron, mientras que algunas
se encuentran en proceso de liquidación, a merced de
Indecopi y de las entidades liquidadoras, algunas de las cuales,
están vinculadas a importantes estudios de abogados.
Una
de estas entidades liquidadoras es Corporación Asesora,
de Germán Larrieu Bellido, abogado de la Caja Militar
Policial, de los negocios de Alberto Venero, de Juan Valencia
Rosas, de Laura Bozo, y del amigo del presidente Toledo, Adam
Pollack.
Muchos
acreedores de empresas en liquidación le han puesto
el ojo a Larrieu, quien es acusado de beneficiarse con estos
procesos en complicidad con Indecopi, atentando principalmente
contra los acreedores laborales.
Por
ejemplo, Francisco Gómez, abogado de los acreedores
de Surge, indica que "Indecopi es, en este momento, una
entidad donde van los asuntos nada más de extrema importancia
en cuanto a cuantía... Pero para este tipo de asuntos
yo creo que Indecopi no está haciendo la función
que le corresponde. Sobre todo para los trabajadores, con
quienes tiene una absoluta indeferencia".
Por
su parte, Víctor Huarancca, acreedor de la Pesquera
Los Delfines, señala: "cabe la casualidad de que
los liquidadores casi siempre son los mismos. Y las compañías
que liquidan, o las que venden, venden sus activos, digamos
un inmueble que cuesta cinco millones de dólares a
un millón, y de ese millón lo que hacen las
empresas liquidadoras es cobrarse primero, y dejan de ripio
y al final, a los trabajadores".
LA
CORPORACIÓN Y LAS EMPRESAS
Corporación
Asesora tiene a su cargo la liquidación de cincuenta
empresas. Agenciaperu.com recogió las denuncias de
los representantes de acreedores de tres de ellas: P&J
Hartinger, Surge y Cuvisa.
P&J
Hartinger, fabricante de productos de vidrio, entró
en liquidación en 1994. Corporación Asesora
se hizo cargo de la empresa en 1996, cuando ya sólo
quedaba para vender el local, tasado en más de dos
millones de soles. Según esta denuncia del 2001 por
fraude, estafa y apropiación ilícita, de la
venta del terreno, Larrieu destinó a los trabajadores
sólo un millón trescientos mil soles, y con
los ochocientos cincuenta mil restantes se pagaron honorarios
y gastos indebidamente sustentados.
Víctor
Chumpitaz, acreedor laboral de la firma, señala que
"el trabajo de Larrieu es realmente punible porque nunca
entregó documentos formales de toda la liquidación.
Siempre papeles sin sellos, sin firmas. Es más, cada
vez que presentaba un documento elevaba los costos, sin haber
hecho ninguna gestión".
Surge,
antigua fabricante de cocinas, tenía una deuda laboral
de ocho millones y medio de soles. Corporación Asesora
tenía vendió las cocinas, las máquinas
y el inmueble. Este último fue comprado en seiscientos
cincuenta mil dólares por una empresa con apenas ocho
meses de creada y un capital de mil soles.
Según
los abogados de los acreedores laborales, no existen ingresos
contables de ese dinero. Sin embargo, al final de su gestión,
Corporación Asesora reportó gastos por más
de un millón y medio de soles.
Para
el doctor Francisco Gómez, de Surge, "es la primera
vez que me encuentro con una situación como ésta,
de que una compañía liquidadora, por cada sol
que le entrega al trabajador, tenga que decir que ha gastado
dos para recuperarlo, cuando todo estaba sobre la mesa".
"Esta
compañía es un peligro. Y lo que es terrible
es la actitud bastante complaciente de Indecopi", agrega
Gómez.
Otro
caso es el de la empresa Cuvisa, que entró en liquidación
en 1995, y en 1997 Corporación Asesora se encargó
de la liquidación hasta que fue retirada en el 2001.
La nueva entidad liquidadora, que para variar vendió
los dos locales en seis millones de dólares a una empresa
con nueve meses de existencia y un capital de mil soles, pagó
a Larrieu trescientos sesenta y tres mil dólares por
honorarios y gastos, sin haber efectuado una auditoria previa
a su gestión y sin el sustento documentario.
Esteban
Carbonel, abogado de los acreedores laborales de Cuvisa, indica:
"nosotros nos preguntamos por qué el señor
Larrieu cobró setenta y tres mil dólares por
comisión por la venta del inmueble, si ya se había
pagado una comisión al corredor ascendente a doscientos
cincuenta y cinco mil dólares. Podemos estar pensando
que es una doble comisión. No podemos estar pagando
a dos personas por el mismo acto".
LA
PALABRA DE LARRIEU
Sin
embargo, pese a todas estas declaraciones, Germán Larrieu
resta importancia a estas denuncias.
"No
es que sea un abogado cuestionado porque mi labor como abogado
nada tiene que ver con mi labor como liquidador. En todo caso
puedo tener un proceso de liquidación cuestionado,
pero no como abogado, no hay que confundir", señala
Larrieu al ser consultado.
Un
caso particular, es el de Víctor Huarancca, un empresario
vinculado a la metalmecánica y a la pesquería,
que se considera víctima del peso de Larrieu.
Según
Huarancca, "el señor Larrieu y sus cómplices
los funcionarios del Banco República me arrebataron
una planta pesquera en Chimbote".
"Él
es un abogado de la mafia, es un abogado que ha sobornado
a jueces y fiscales de Chimbote, y es un abogado que ha creado
deuda fraudulenta en el sistema de reestructuración
del Indecopi, porque él pertenece a una mafia que existe
dentro del Indecopi", señala el empresario.
Huarancca
afirma que en 1996, cuando la procesadora de harina de pescado
Vista Florida estaba sometida a las leyes de Indecopi, la
Junta de Acreedores le encargó repotenciar la planta,
invirtiendo en ello un millón de dólares. Cuando
ya estaba lista para operar, otro acreedor, el Banco República,
tomó posesión de la misma. En vista de que se
trataba de una empresa sometida al Indecopi, Huaranca acudió
a este organismo.
"Denunciamos
dentro del Indecopi, e Indecopi se hizo el sordo, el ciego
y el mudo, se demoró tres años para emitir una
resolución, no dándonos la razón obviamente",
indica Huarancca.
Acudió
entonces al Poder Judicial de Chimbote y denunció a
los funcionarios del Banco por usurpación agravada.
Pero la denuncia fue archivada y Huarancca perdió el
juicio. Hoy denuncia que los magistrados fueron sobornados
por Larrieu y por el gerente general del banco, Sydney Pope
Bravo.
"Un
socio de él, el señor Jaime Espinoza Huamán,
que fue el autor material del despojo de la planta pesquera
que nos quitaron en 1996, ha declarado que su socio Germán
Larrieu, y el gerente general del Banco República,
fueron los que sobornaron a estos jueces y fiscales",
indica.
Asimismo,
Huarancca agrega que "al señor Larrieu Bellido
se le entrega diez mil dólares para gastos a la Fiscalía.
Y otro por diez mil, otro por cinco mil, otro por veinte mil,
otro por treinta mil, y así por el estilo".
Por
su parte, Larrieu niega todas estas acusaciones: "yo
desde ya le digo que eso es falso, desde ya rechazo todas
esas patrañas. Esta investigación, yo vaticino,
como todas las otras, va a quedar archivada".
Asimismo,
el abogado se niega a pensar que las denuncias en su contra
sean reales. "No creo que Espinoza haya dicho eso, si
usted tiene eso lo felicito, pero no creo porque el señor
ha mentido. Dudo mucho que el señor Espinoza lo haya
dicho", señala.
INDECOPI
Agenciaperu.com
ubicó en Chimbote a Jaime Espinoza, quien ratificó
lo dicho. Sin embargo, lo que dijo en sesión reservada
del 27 de marzo pasado en la Comisión Herrera que investiga
los actos de corrupción de la década 1990-2000,
podría poner en aprietos a Larrieu.
Allí
declaró que Larrieu y Sydney Pope, gerente del Banco
República, eran los encargados de los pagos a Pedro
Burgos Escurra, José Mercado López, Jorge Vásquez
Paulo, Nicolás Ticona Carvajal y Jorge Paredes Rebaza,
magistrados de la Corte Superior de Justicia de Chimbote.
Además,
refiere que los pagos eran de "veinticinco mil, cincuenta
mil dólares, cincuenta mil, diez mil, treinta mil dólares",
y que los encuentros con los jueces y fiscales se producían
en los hoteles Presidente y Chimú de Chimbote.
El
23 de abril pasado, Control Interno de la Fiscalía
abrió investigación contra estos magistrados
por corrupción de funcionarios, encubrimiento y prevaricato,
y asociación ilícita para delinquir, y el Consejo
Nacional de la Magistratura destituyó y canceló
el título de abogado, al fiscal superior de Ancash,
José Mercado López.
A
pesar de ello, Vista Florida está en manos de Larrieu.
Ahora se llama Consorcio Los Delfines y Larrieu ya no es liquidador,
sino gerente general. La empresa está bajo proceso
de reestructuración, y Víctor Huarancca, uno
de sus acreedores, dice que desde el inicio Larrieu buscó
controlar la Junta de Acreedores, creando para tal efecto
treinta y cinco millones de dólares de deudas ficticias
en favor de empresas vinculadas a él mismo y a su entorno.
Huarancca
asegura que "Indecopi es el ente fiscalizador, Indecopi
tenía que advertirlo necesariamente. Han pasado tres
años, y hasta ahora el Indecopi no emite resolución
definitiva, y siempre alargan el proceso, alargan el proceso".
"Hay un encubrimiento manifiesto", señala
Huarancca, "hay una colusión manifiesta, hay una
sociedad ilícita allí, entre el señor
Germán Larrieu y el Indecopi", indica.
Pero
Larrieu trata de defenderse de su acusador: "Víctor
Huarancca es un señor que tiene procesos por estafa
por asociación ilícita para delinquir. Estos
acreedores que participan en el proceso son los mismos que
participaron en 1994, con la misma deuda de capital, y lo
único que han hecho es pedir después que se
les reconozcan los intereses. Toda esa deuda son intereses
de más de diez años".
Por
su parte, Huarancca indica: "serían intereses
si es que nacieran de las mismas facturas o letras. No, acá
se incorporaron facturas nuevas y se incorporaron personas
nuevas, empresas nuevas. No eran empresas que venían
desde el año 92".
Huarancca
denunció a Larrieu y a treinta funcionarios del Indecopi,
entre ellos, Fernando Arrunátegui Martínez,
el actual presidente, Jorge Muñiz Síchez, y
Nelson Ramírez, abogado del presidente Toledo durante
las negociaciones con la familia de su hija Zaraí.
El
20 de enero último, el entonces presidente de Indecopi,
César Almeyda, informó a la Procuradora del
Estado, Pilar Freitas, que la legalidad de sus funcionarios
había sido ratificada por el Ministerio Público,
y que la 37 Fiscalía Provincial Penal de Lima había
desestimado la denuncia a sus treinta funcionarios.
Pero
Almeyda no le dijo la verdad a la Procuradora: la desestimación
de esa Fiscalía Provincial que tan alegremente menciona,
ya había sido anulada por una Fiscalía Superior,
diecisiete días antes de su carta a Freitas. Ese "olvido",
le valió el pasado abril una denuncia de Huarancca
por delito contra la administración de justicia y contra
la fe pública.
Para
Esteban Carbonel, de Cuvisa, "es momento que Indecopi
tome cartas en el asunto. Creo que no es necesario que sólo
el Indecopi se limite a consignar multas que por más
elevadas que sean, deberían pues imponer sanciones
más drásticas como por ejemplo la suspensión
o inhabilitación del registro. Porque, justamente,
el ente fiscalizador de las entidades liquidadoras es el Indecopi,
y no puede ser un convidado de piedra".
De
una opinión similar es Víctor Chumpitaz, de
P&J Hartinger: "para nosotros Indecopi viene a ser
un desastre para todos los trabajadores. Han sido engañados,
y en ningún momento Indecopi ha controlado y fiscalizado
a pesar de los reiterados pedidos que le hemos hecho".
Igualmente,
Francisco Gómez, de Surge, opina: "Si hubiera
control, esta corporación Asesora no hubiera hecho
lo que le ha hecho a Surge ni lo que le ha hecho a las otras
empresas que se encuentran en liquidación y que se
encuentran en sus manos".
"A Indecopi llegan los asuntos en apelación, si
es que llegan, e Indecopi, para dar un papel, demora seis
u ocho meses, si no es un año. Para dar un papel de
la burocracia más elemental", agrega.
Finalemete,
el denunciante Huarancca declara: "El señor Larrieu
Bellido es un conspicuo integrante de la mafia fujimorista,
y el Indecopi lo siguen manejando miembros de esa mafia. Hasta
ahora. El gerente general, el señor Fernando Arrunátegui
Martínez, fue gerente desde la época de Fujimori
en otras áreas, y ahora es el actual presidente. El
Indecopi sigue controlándose por esa mafia, que en
este momento ha adoptado al nuevo gobierno, se ha aclimatado,
lo han rodeado. Si no es una mafia, ¿qué cosa
es? ¿Es una asociación ilícita para encubrir?".
|
|