| Manual
del Ejército revela funciones de grupos de contrasubversivos
Agenciaperu.com
tuvo acceso a un manual de inteligencia del Ejército
que data del año 1991, y revela una doctrina hasta
hoy desconocida en esta institución. En el documento
se señalan acciones como “neutralizar y/o eliminar
personas que realicen actividades de terrorismo”.
Escribe César Hildebrandt Chávez
/ agenciaperu.com
Agenciaperu.com
tuvo acceso al manual de inteligencia militar ME 38-23, que
data del mes de abril de 1991, y fue impreso por la Escuela
de Inteligencia del Ejército bajo la anuencia de la
Dirección Nacional de Inteligencia del Ejército.
A través de las 108 páginas de este documento
se revela una doctrina hasta hoy desconocida en esta institución.
El manual del Ejército está
dividido en cuatro capítulos: Generalidades, Inteligencia,
Contrainteligencia y Apoyo Logístico. Resume las funciones
de 36 equipos de inteligencia, grupos operativos denominados
“equipos básicos”.
En la última página del documento
se puede apreciar las firmas de aprobación del general
Juan Rivero Lazo (ex director de la DINTE y, según
la Procuraduría, miembro del Grupo Colina) y el ex
comandante general del Ejército, Pedro Villanueva Valdivia,
jefe militar hasta diciembre de 1991.
“NEUTRALIZAR
Y/O ELIMINAR”
En el citado manual se puede leer un acápite
titulado “Equipo de Contraterrorismo”, el cual
incluye las siguientes directrices: “Misión:
prevenir, detectar, localizar, identificar, neutralizar y/o
eliminar personas que realicen actividades de terrorismo”.
Además, en el manual señalado,
en el espacio de "Funciones”, se puede leer: “determinar
los objetivos y tareas para cumplir la misión asignada".
Y se añade: "el equipo debe estar instruido, entrenado
y preparado física, moral y doctrinariamente para actuar
en cualquier momento y lugar".
En otra parte del documento se indica: "los
equipos básicos de inteligencia son organizaciones
de oficiales debidamente instruidos, entrenados y equipados
para realizar una misión especifica".
De esta forma, el manual denomina “equipos
básicos de inteligencia” a un conjunto de oficiales
instruidos que siguen una “misión específica”.
Esta misión se detallaría en este mismo documento,
en relación a la lucha contrasubversiva.
Asimismo, en el apartado “Equipamiento”
se lee: “seis pistolas ametralladoras, un equipo de
comunicaciones radioeléctricas”. Cuatro de los
grupos secretos registran la misma idea dentro de su misión:
eliminar personas que realicen actividades de terrorismo.
LA
HISTORIA DEL MANUAL
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| "MISIÓN:
prevenir, detectar, localizar, identificar, neutralizar
y/o eliminar personas que realicen actividades de terrorismo",
parte del manual. |
El ex
presidente Fernando Belaunde decidió enviar a los militares
a combatir la subversión cuando Sendero Luminoso declaró
la guerra en Ayacucho, en 1980. Desde un inicio, los militares
advirtieron que irían a matar. El ministro de Guerra
de aquel entonces, Luis Cisneros Visquerra, lo señaló
así el año 1982.
Según Carlos Tapia, ex miembro de la
Comisión de la Verdad, “la política del
Estado para combatir a la subversión la diseñaron
y aplicaron los militares obedeciendo las órdenes de
los presidentes Fernando Belaunde y Alan García. El
Presidente que ordenó la redacción y distribución
de este manual, el ME 38-23, fue Alberto Fujimori”.
En 1991, el manual de inteligencia se distribuyó
a cada grupo operativo. Ellos tenían una misión,
así como determinados procedimientos de trabajo.
Tapia añade que “en junio de
1991, dos meses después de que el manual del Ejército
fuera redactado, el programa "En Persona", dirigido
por el periodista César Hildebrandt, fue retirado del
aire. Había difundido un documento secreto del Comando
Conjunto de las Fuerzas Armadas, que señalaba textualmente:
‘Podrá efectuarse eliminaciones sin dejar rastro,
por lo tanto no se capturaran prisioneros’”.
Según este estudioso, la instructiva
era clara: "el mejor subversivo es el subversivo muerto".
TSIARIRI:
CASO PARADIGMA
La función
específica de los grupos contrasubversivos se podría
reflejar en accionares como los sucedidos en el poblado de
Tsiariri, en Huanuco. Según una serie de fotografías
que obran en poder de agenciaperu.com, y
que fueron tomadas en setiembre de 1993 en dicho valle, un
grupo de ronderos y efectivos del Ejército ingresaron
a las casas de diez personas, los sacaron a patadas y se los
llevaron a una carretera lejana, ubicada a 200 metros del
poblado.
Tal y como se determina en las investigaciones
de la Comisión de la Verdad, estas personas bebieron
licor momentos antes de desatar la masacre. El equipo usó
escopetas retrocargas, piedras, flechas, hachas y machetes.
Las víctimas fueron acusadas de terroristas,
de rehusarse a formar parte de las rondas campesinas. Murieron
10 personas, incluidos tres niños de 12, 14 y 16 años.
Los cuerpos tenían las extremidades cercenadas.
EL
OPERATIVO ARIES
Tres años después de la redacción
del manual de inteligencia, en abril de 1994, varios bolsones
o islotes del río Huallaga fueron arrasados con ‘rockets’
lanzados desde helicópteros del Ejército Peruano.
Cuando los soldados bajaron de las naves,
la masacre fue total. Días después, los familiares
llegaron acompañados de un grupo de periodistas, encontraron
los cuerpos en estado de descomposición, carcomidos
por el calor y los buitres.
Ante la Comisión de la Verdad, uno
de los militares que participó en la operación
Aries admitió que recibieron entrenamiento israelí
y que, horas antes de iniciarse la misión, el entonces
Presidente Alberto Fujimori visitó al grupo y les dijo
que su trabajo era muy importante, que era por el bien del
país.
Así, a la ley de este manual, cabe
preguntarse a quién le corresponde la responsabilidad
de la masacre en los bolsones del Huallaga: ¿a los
militares que actuaron avalados por el Presidente, o al Presidente
que impartió la orden?
Según los testimonios recogidos por
la Comisión de la Verdad, los militares trataron a
todos como terroristas. "Todos son tucos", se les
oía decir.
Carlos Tapia señala que “de acuerdo
a la situación, hay un enfrentamiento, mato o me matan,
esa es la guerra“.
”Estos métodos brutales pueden,
no solucionar, sino paliar temporalmente el problema, pero
por lo general, finalmente, crean uno mayor: una gran división
de la sociedad”, agregó.
LA
SOLICITUD DE LA CVR
El año pasado, la Comisión de
la Verdad solicitó al Ministerio de Defensa responda
por escrito qué entendían los agentes de inteligencia
del Ejército por “eliminar”.
Carlos Tapia indicó que el Ministerio
de Defensa contestó “que de acuerdo al diccionario
militar español, “eliminar” podía
significar varias cosas, como destruir o desnaturalizar”.
Hasta donde se sabe, existen documentos de
inteligencia que describen las órdenes que se dieron
en esos días aciagos. Frases como "eliminar personas"
o directivas como "no se capturarán prisioneros"
fueron aplicadas a lo largo de la guerra.
EL
LABERINTO DE VILLANUEVA
Después
de 12 años de la aprobación de este documento
inédito, el general Pedro Villanueva, quien se desempeñó
como comandante general del Ejército durante la publicación
del manual de esta institución, recibió a un
equipo de periodistas de agenciaperu.com,
y leyó todas las páginas del citado texto.
Tras la lectura, Villanueva brindó
su apoyo tácito al contenido del informe. “En
un enfrentamiento hay que matar porque sino me matan, si es
un enfrentamiento es una guerra, y en la guerra se mata”,
indicó.
Para el general, de acuerdo a este estudio
“ya se hacia el plan de operaciones, o sea ya de ahí
se sabia la manera en que debía actuarse”.
Sin embargo,
ante la presión de las críticas los militares
solo han aceptado que hubo excesos, idea compartida por el
general Villanueva en su diálogo con agenciaperu.com.
De oto lado, Villanueva indicó que
la mayoría de personas que opinan sobre el conflicto
“no saben lo que es la guerra, no han estudiado la guerra,
lo dicen sin tener una base de conocimiento de lo que es este
tipo de problema”.
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