| Carretera
Iquitos - Nauta: una historia de corrupción
Los últimos 19 kilómetros de
la carretera que une a las localidades de Iquitos con Nauta
se encuentran en un estado deplorable debido a la mala labor
de un consocio llamado Anaconda. Por el cuestionable concurso
de licitación donde salió ganador Anaconda,
el Estado peruano ha perdido hasta ahora más de 26
millones de soles. En este caso están involucrados
desde varios ex ministros hasta el propio presidente Alejandro
Toledo.
Escribe
Jerónimo Centurión / agenciaperu.com
Anaconda es el consorcio que construyó
la carretera Iquitos - Nauta conformado por las empresas “Jackson
& Son’s”, “T y T Constructores”
y el Servicio Industrial de la Marina, Sima.
Agenciaperu.com
registró el estado de la carretera junto a un grupo
de ingenieros del Gobierno Regional, y descubrió que
el asfalto de esta vía se cae a pedazos: las placas
de base asfáltica se rompe al menor contacto.
El trayecto construido tiene serios defectos,
como el hecho de que los canales que desvían al agua
de las lluvias estén mal construidos, o que posea tuberías
que sólo sirven de refugio para centenares de vampiros.
LOS
INICIOS DE ANACONDA
Poco antes del fin del régimen de Fujimori,
en los primeros días del mes de setiembre del año
2000, el consorcio Anaconda ganó el concurso de licitación
convocado por el Ministerio de Transportes para construir
los 19 kilómetros que suponen el último tramo
de la carretera Iquitos – Nauta. La obra costaría
33 millones de soles.
Sin embargo, la convocatoria fue tan sospechosamente
apresurada como irregular. Anaconda ganó ilegalmente
el concurso por estar asociada con la Marina. Incluso, el
Ministerio de Transportes no estaba capacitado para convocar
el mismo.
Como bien lo señala el ex viceministro
Roberto Molina “el SIMA no puede participar por este
Decreto Supremo, porque sino seria una competencia desleal
contra las empresas privadas”.
Sin embargo, los cuestionamientos al consorcio
no eran sólo formales. Según el secretario técnico
del CETAR Loreto, Anaconda sobrevaluó sus costos.
En conversación
con agenciaperu.com, Américo Pun Lay,
“este presupuesto estaba sobrevaluado… Esto costaba
casi tres millones de dólares menos, once millones
de soles menos costaba el presupuesto (...) por eso pedimos
la nulidad del convenio con el Ministerio de Transportes”.
Fue así que el año 2001, sobre
la base de estas irregularidades, se suspendió el convenio.
La decisión fue respaldada por el entonces ministro
de la Presidencia, Juan Incháustegui.
Incháustegui basó su decisión
en que “daba la impresión que habían precios
que no eran los correctos, sumas que eran exageradas, no eran
sustentadas adecuadamente y creo que el procedimiento mismo
no estaba arreglado a ley”.
“Por el intercambio de esas informaciones
se decidió observar con mucho cuidado ese contrato
y finalmente suspenderlo (…) Se suspende el contrato
y posteriormente se procede a una investigación”,
aseguró el ex ministro.
MISTERIOSO
DESPIDO
Entonces, el nuevo jefe del CETAR, Mario Peña,
comenzó a trabajar. Según indicó Peña
a esta agencia de noticias “cuando entro, ya el tema
de Anaconda el tema estaba totalmente concluido y cerrado”.
“Creíamos nosotros podíamos
hacerlo y que íbamos a ahorrar, sabíamos que
la licitación con Anaconda era de 33 millones más
el expediente técnico 34 millones. Nosotros, con 20
millones, creíamos que podíamos avanzar esos
20 kilómetros”, señaló Peña.
Sin embargo, días después, apenas
Toledo asumió la presidencia de la República
y luego de que Carlos Bruce fuera nombrado ministro de la
Presidencia. Peña fue despedido. Fue entonces que Rómulo
Pizarro, actual dirigente de Perú Posible, reinició
las conversaciones con la empresa Anaconda.
Peña
narró a agenciaperu.com que, mientras
avanzaba sus estudios para la construcción de la carretera,
recibió una llamada el viceministro Pizarro donde se
lo invitaba “a un almuerzo”. Además, según
este testimonio, le conminaron a llevar “toda la documentación
sobre la carretera Iquitos Nauta”.
Cuando llegó a Lima, Peña asegura
que se encontró en el Ministerio de la Presidencia
a los representantes del consorcio Anaconda. Cuando ellos
salieron, entró Peña y recibió la noticia
de su despido. “Yo fui en la noche y lo primero que
me dijo fue que el presidente Toledo había decidido
cambiarme”, señaló.
Agenciaperu.com
también recogió las declaraciones del ex viceministro
Molina, quien recuerda que antes de dejar el cargo informó
a Pizarro por qué se cuestiono al consorcio. “Yo
si, le informe al viceministro Pizarro y él tenía
otras personas que si conocía el problema y que podían
haberle informado”, indicó.
ANACONDA
VUELVE
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| PESE
al pésimo trabajo en la carretera, Anaconda solicitó al
Estado diez millones de soles adicionales de presupuesto. |
Pocos
días después de este hecho, el presidente Alejandro
Toledo, acompañado de los ministros Bruce y Chang,
anunció en Iquitos la firma del “convenio para
la ejecución de la carretera” Iquitos –
Nauta. El proyecto sería ejecutado por el consorcio
Anaconda. El contrato fue firmado por el Ministerio de Transportes
y Comunicaciones el 5 de octubre del 2001.
Tras la firma del contrato entre el gobierno
de Toledo y Anaconda, el consorcio recibió un primer
monto de 26 millones de soles.
Sin embargo, para Juan Incháustegui,
que conocía de los antecedentes de Anaconda, la reasignación
fue una ingrata y extraña sorpresa: “me dejó
sorprendido (…) en realidad era una cosa, ya comprobadamente
irregular”.
SIGUE
MORDIENDO
A pesar
del pésimo trabajo en la carretera, detallado líneas
arriba, el consorcio Anaconda solicitó al Ministerio
diez millones de soles adicionales de presupuesto. La solicitud
fue evaluada por el entonces director de la Oficina de Apoyo
Tecnológico, Manuel Paredes. Después de un estudio,
Paredes consideró que el Estado no debía realizar
ningún pago extra.
“Al
momento que encontramos observaciones encontramos que el trabajo
no era el adecuado”, detalló Paredes a agenciaperu.com.
El informe fue remitido al entonces ministro
de Transportes, Jaime Reátegui. Sin embargo, una semana
después, Manuel Paredes fue despedido. Su cargo fue
ocupado por el hermano del entonces congresista oficialista
Ethiel Ramos.
Según Reátegui, Paredes fue
despedido por irregularidades durante su gestión. Incluso,
el ex ministro de Transporte señaló que nunca
recibió el informe donde se recomendaba convocar a
un nuevo concurso público.
Finalmente, gracias a la Región Loreto,
el Ministerio de Transportes resolvió el contrato con
Anaconda en mayo de 2003. El presidente regional Robinson
Rivadeneyra indicó que demandó al consorcio
Anaconda por 76 millones de soles. Pese a ello, Anaconda aseguró
que el Estado le debe 10 millones de soles.
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