| Invasiones
en la selva y parsimonia gubernamental
En
la selva de Ucayali, un grupo de nativos invadió un
campamento forestal, destruyendo sus instalaciones y equipos.
Varios testigos de este hecho indicaron que los invasores
aseguraban contar con el apoyo del Despacho de la Primera
Dama de la Nación.
Escribe
César Hildebrandt Chávez /
agenciaperu.com
Miles de árboles son talados, cortados
y trasportados en tractores y camiones ilegalmente en la selva
de Ucayali. Los taladores ilegales recorren los ríos
en canoas, llegan a una zona desprotegida, examinan los troncos
de los árboles, los cortan, los trozan y los venden.
Las empresas que se dedican a este ilícito
negocio llevan decenas de años en la selva peruana,
y produce millones de dólares.
Pero en el 2002, durante la gestión
del ex ministro de agricultura Alvaro Quijandria, se intentó,
por primera vez, resolver el problema. El gobierno decidió
implementar ‘concesiones forestales’. Con ello,
el Estado procedería a licitar inmensas extensiones
de bosque para que, en concursos públicos, las compañías
puedan explotar sin destruir, y sobretodo atraer inversiones
y producir empleo.
Ese año, además, el Consorcio
Forestal Amazónico, una empresa de capitales peruanos
y españoles, obtuvo una concesión de casi 200
mil hectáreas en plena selva de Ucayali, en la zona
conocida como Atalaya.
De esta forma, El Consorcio Forestal llevó
máquinas, computadoras, tractores y camiones a la selva
para cumplir su trabajo. Entre sus planes estaba el entrenar
nativos de la zona y darles trabajo, además de otros
proyectos de reforestación y desarrollo social. La
inversión proyectada era 25 millones de dólares
durante los primeros años.
“Estamos hablando de muchos puestos
de trabajo, muchos puestos, muchos, y esos proyectos sociales
podrían beneficiar a no menos de 15 mil personas”,
indicó Carlos Salcedo, una de las personas vinculadas
al proyecto.
LA
INVASIÓN
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| OTRA
IMAGEN captada por los testigos, muestra a los Chorinashi
en plena zona. |
Sin embargo,
ni bien este grupo se instaló en la región de
Atalaya, su campamento fue invadido por un grupo de nativos
Chorinashi que talaron varias hectáreas de árboles
que el Ministerio de Agricultura les había asignado,
destruyeron sus computadoras, robaron sus equipos y hasta
quemaron el lugar.
Diversos
trabajadores de la empresa indicaron a agenciaperu.com
los invasores llegaron de improviso, amenazando a todos los
que conformaban esta compañía. Los que ocupaban
este lugar legalmente tuvieron que huir.
Según el acta del fiscal, fueron 20
personas, entre nativos y mestizos, los que realizaron esta
invasión. Los nativos contaban con 9 escopetas de caza
calibre 16, machetes, arcos y flechas.
Los 25 años de experiencia previa en
África, dificultades incluidas, no logró preparar
al Consorcio Forestal Amazónico para este hecho. “Jamás
esperamos que en el Perú fuera a ocurrir esto; jamás”,
expresó Carlos Salcedo, miembro de este grupo.
Los trabajadores de la empresa de capitales
españoles mostraron un par de fotos a nuestro equipo
de prensa donde se registran los instantes de la invasión.
Para Miguel Planas, del mismo grupo, “estas
fotos registran el momento en el que ellos talan cuatro hectáreas
del bosque y luego ellos toman unos tractores y unas motosierras,
van armados y se llevan los tractores y esto registran estas
dos fotos”.
Según testimonios, el líder
de los invasores se llama Jhonny Cagna Figueroa, y pertenecería
a una familia que durante decenas de años ha practicado
el esclavismo en la selva de Ucayali.
Hasta ahora, el Consorcio Forestal Amazónico
sólo ha recibido negativa de jueces y fiscales del
Poder Judicial, quienes se niegan a escucharlos mientras los
Chorinashi seguían ocupando su campamento y nadie les
daba una explicación.
Por su parte, para justificar su permanencia,
los Chorinashi presentaron una serie de documentos falsificados,
entre libretas electorales inexistentes, mapas geográficos
fraudulentos y oficios con firmas falsas.
LOS
CHORINASHI
Los Chorinashi aseguran que el territorio
en cuestión les pertenece. Ellos indican que sus abuelos
han vivido en esa zona por décadas, por lo que no piensan
abandonar nunca esas tierras. Por eso, con un ejercito compuesto
incluso por mujeres y niños de cinco y seis años,
han decidido tomar por la fuerza el territorio de Atalaya.
Los Chorinashi
son un grupo guerrero. Durante la visita de agenciaperu.com
a la zona, era común verlos con los rostros pintados
de rojo, portando machetes, escopetas, lanzas y flechas.
Cierto es que estos nativo habían sido
desplazados de sus antiguas tierras por otra comunidad, por
lo que, en la búsqueda de un lugar dónde vivir
encontraron el campamento del Consorcio Forestal, donde han
decidido permanecer.
Sin embargo es de extrañar que, según
varios testigos, durante la invasión al campamento
los Chorinashi aseguraran contar con el apoyo incondicional
del despacho de la Primera Dama de la Nación, de Eliane
Karp.
Lo cierto es que, días después
de la invasión, llegó a esa zona una comitiva
encabezada por el jefe del Inrena, César Alvarez y
el antropólogo Juan Ossio, ambos muy cercanos a Eliane
Karp.
En esa ocasión, en lugar de aclarar
el evidente problema y desalojar a los invasores, Álvarez
ofreció a los Chorinashi apoyarlos con la implementación
de una escuela, y asistencia a los nativos que ocupan esas
tierras.
DESGOBIERNO
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| IMAGEN
DE LA VISITA DE CÉSAR ÁLVAREZ a la región
de Atalaya, a los pocos días de la invasión. |
La primera
dama Eliane Karp ha presidido y tiene una gran influencia
sobre el Consejo Nacional de Pueblos Andinos y Amazonicos,
CONAPA. Dicho consejo recibe cuantiosos fondos del extranjero,
dinero en efectivo que llega como donaciones. Pero, para poder
recibirlas necesita existir, es decir tener el apoyo y el
respaldo de la mayoría de comunidades nativas, como
los Chorinashi.
El antropólogo César Alvarez,
pieza determinante en la solución del conflicto entre
los Chorinashi y la empresa maderera, también fue director
de la CONAPA.
En diálogo
con agenciaperu.com, el ex ministro de Agricultura,
Álvaro Quijandría, aseguró que César
Álvarez llegó a ocupar el cargo máximo
en Inrena gracias a la intervención del presidente
Alejandro Toledo.
“El Presidente me dijo: esta persona
se puede ocupar de esto. (Álvarez) había trabajado
antes con la Primera Dama”, detalló Quijandría.
Al ser consultado sobre el caso, el ex titular
de Agricultura: “todo esto hace ver que detrás
hay un interés económico, hay un interés
de mantener un status de tala ilegal que es muy complicado”.
Por su parte, César Álvarez
aseguró que llegó a ocupar la jefatura de Inrena
“en base a una terna”. Empero, Álvarez
no pudo explicar la invasión ocurrida en Atalaya.
Pero es posible que un documento de más
luces sobre la posición de Álvarez en el caso.
En diciembre del año pasado, Inrena emitió una
resolución que le otorga la razón al Consorcio
Forestal Amazónico. El documento firmado por el entonces
intendente forestal Marco Romero, pidió ser anulado
por Cesar Alvarez. Ante su negativa, Romero fue despedido
días después.
Mientras tanto los Chorinashi siguen ocupando
ilegalmente el campamento de la empresa y la tala ilegal de
árboles continúa. Otras comunidades de nativos
han reclamado al Inrena y a la primera dama de la Nación,
que por favor, se comprometan con el ordenamiento forestal
y que, textualmente, descarten los calculos y las ambiciones
politicas.
Ellos saben que el ordenamiento forestal traerá,
finalmente, bienestar, trabajo y sobretodo inversión
en una zona, siempre, olvidada.
Para Carlos Salcedo, “parece que aquí
hay ciertos conceptos de la ética que no son muy validos.
Supongo que están dando cabida a intereses económicos.
¿Qué otra razón puede haber?
El especialista Sandro Chávez piensa
que buena parte de este problema la tienen “el jefe
del Inrena y la Primera Dama, los cuales tienen que cambiar
de actitud frente a estas cosas porque en ellos va a pesar
si esto nos lleva a la debacle en el tema forestal”.
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