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07 de marzo del 2004
Además: La cuestionable participación de Inrena

Invasiones en la selva y parsimonia gubernamental

LOS ESTRAGOS DE LA INVASIÓN en imagen captada por los propios testigos de este hecho.
En este artículo
La invasión

Los Chorinashi

Desgobierno

En la selva de Ucayali, un grupo de nativos invadió un campamento forestal, destruyendo sus instalaciones y equipos. Varios testigos de este hecho indicaron que los invasores aseguraban contar con el apoyo del Despacho de la Primera Dama de la Nación.

Escribe César Hildebrandt Chávez / agenciaperu.com

Miles de árboles son talados, cortados y trasportados en tractores y camiones ilegalmente en la selva de Ucayali. Los taladores ilegales recorren los ríos en canoas, llegan a una zona desprotegida, examinan los troncos de los árboles, los cortan, los trozan y los venden.

Las empresas que se dedican a este ilícito negocio llevan decenas de años en la selva peruana, y produce millones de dólares.

Pero en el 2002, durante la gestión del ex ministro de agricultura Alvaro Quijandria, se intentó, por primera vez, resolver el problema. El gobierno decidió implementar ‘concesiones forestales’. Con ello, el Estado procedería a licitar inmensas extensiones de bosque para que, en concursos públicos, las compañías puedan explotar sin destruir, y sobretodo atraer inversiones y producir empleo.

Ese año, además, el Consorcio Forestal Amazónico, una empresa de capitales peruanos y españoles, obtuvo una concesión de casi 200 mil hectáreas en plena selva de Ucayali, en la zona conocida como Atalaya.

De esta forma, El Consorcio Forestal llevó máquinas, computadoras, tractores y camiones a la selva para cumplir su trabajo. Entre sus planes estaba el entrenar nativos de la zona y darles trabajo, además de otros proyectos de reforestación y desarrollo social. La inversión proyectada era 25 millones de dólares durante los primeros años.

“Estamos hablando de muchos puestos de trabajo, muchos puestos, muchos, y esos proyectos sociales podrían beneficiar a no menos de 15 mil personas”, indicó Carlos Salcedo, una de las personas vinculadas al proyecto.

LA INVASIÓN

OTRA IMAGEN captada por los testigos, muestra a los Chorinashi en plena zona.

Sin embargo, ni bien este grupo se instaló en la región de Atalaya, su campamento fue invadido por un grupo de nativos Chorinashi que talaron varias hectáreas de árboles que el Ministerio de Agricultura les había asignado, destruyeron sus computadoras, robaron sus equipos y hasta quemaron el lugar.

Diversos trabajadores de la empresa indicaron a agenciaperu.com los invasores llegaron de improviso, amenazando a todos los que conformaban esta compañía. Los que ocupaban este lugar legalmente tuvieron que huir.

Según el acta del fiscal, fueron 20 personas, entre nativos y mestizos, los que realizaron esta invasión. Los nativos contaban con 9 escopetas de caza calibre 16, machetes, arcos y flechas.

Los 25 años de experiencia previa en África, dificultades incluidas, no logró preparar al Consorcio Forestal Amazónico para este hecho. “Jamás esperamos que en el Perú fuera a ocurrir esto; jamás”, expresó Carlos Salcedo, miembro de este grupo.

Los trabajadores de la empresa de capitales españoles mostraron un par de fotos a nuestro equipo de prensa donde se registran los instantes de la invasión.

Para Miguel Planas, del mismo grupo, “estas fotos registran el momento en el que ellos talan cuatro hectáreas del bosque y luego ellos toman unos tractores y unas motosierras, van armados y se llevan los tractores y esto registran estas dos fotos”.

Según testimonios, el líder de los invasores se llama Jhonny Cagna Figueroa, y pertenecería a una familia que durante decenas de años ha practicado el esclavismo en la selva de Ucayali.

Hasta ahora, el Consorcio Forestal Amazónico sólo ha recibido negativa de jueces y fiscales del Poder Judicial, quienes se niegan a escucharlos mientras los Chorinashi seguían ocupando su campamento y nadie les daba una explicación.

Por su parte, para justificar su permanencia, los Chorinashi presentaron una serie de documentos falsificados, entre libretas electorales inexistentes, mapas geográficos fraudulentos y oficios con firmas falsas.

LOS CHORINASHI

Los Chorinashi aseguran que el territorio en cuestión les pertenece. Ellos indican que sus abuelos han vivido en esa zona por décadas, por lo que no piensan abandonar nunca esas tierras. Por eso, con un ejercito compuesto incluso por mujeres y niños de cinco y seis años, han decidido tomar por la fuerza el territorio de Atalaya.

Los Chorinashi son un grupo guerrero. Durante la visita de agenciaperu.com a la zona, era común verlos con los rostros pintados de rojo, portando machetes, escopetas, lanzas y flechas.

Cierto es que estos nativo habían sido desplazados de sus antiguas tierras por otra comunidad, por lo que, en la búsqueda de un lugar dónde vivir encontraron el campamento del Consorcio Forestal, donde han decidido permanecer.

Sin embargo es de extrañar que, según varios testigos, durante la invasión al campamento los Chorinashi aseguraran contar con el apoyo incondicional del despacho de la Primera Dama de la Nación, de Eliane Karp.

Lo cierto es que, días después de la invasión, llegó a esa zona una comitiva encabezada por el jefe del Inrena, César Alvarez y el antropólogo Juan Ossio, ambos muy cercanos a Eliane Karp.

En esa ocasión, en lugar de aclarar el evidente problema y desalojar a los invasores, Álvarez ofreció a los Chorinashi apoyarlos con la implementación de una escuela, y asistencia a los nativos que ocupan esas tierras.

DESGOBIERNO

IMAGEN DE LA VISITA DE CÉSAR ÁLVAREZ a la región de Atalaya, a los pocos días de la invasión.

La primera dama Eliane Karp ha presidido y tiene una gran influencia sobre el Consejo Nacional de Pueblos Andinos y Amazonicos, CONAPA. Dicho consejo recibe cuantiosos fondos del extranjero, dinero en efectivo que llega como donaciones. Pero, para poder recibirlas necesita existir, es decir tener el apoyo y el respaldo de la mayoría de comunidades nativas, como los Chorinashi.

El antropólogo César Alvarez, pieza determinante en la solución del conflicto entre los Chorinashi y la empresa maderera, también fue director de la CONAPA.

En diálogo con agenciaperu.com, el ex ministro de Agricultura, Álvaro Quijandría, aseguró que César Álvarez llegó a ocupar el cargo máximo en Inrena gracias a la intervención del presidente Alejandro Toledo.

“El Presidente me dijo: esta persona se puede ocupar de esto. (Álvarez) había trabajado antes con la Primera Dama”, detalló Quijandría.

Al ser consultado sobre el caso, el ex titular de Agricultura: “todo esto hace ver que detrás hay un interés económico, hay un interés de mantener un status de tala ilegal que es muy complicado”.

Por su parte, César Álvarez aseguró que llegó a ocupar la jefatura de Inrena “en base a una terna”. Empero, Álvarez no pudo explicar la invasión ocurrida en Atalaya.

Pero es posible que un documento de más luces sobre la posición de Álvarez en el caso. En diciembre del año pasado, Inrena emitió una resolución que le otorga la razón al Consorcio Forestal Amazónico. El documento firmado por el entonces intendente forestal Marco Romero, pidió ser anulado por Cesar Alvarez. Ante su negativa, Romero fue despedido días después.

Mientras tanto los Chorinashi siguen ocupando ilegalmente el campamento de la empresa y la tala ilegal de árboles continúa. Otras comunidades de nativos han reclamado al Inrena y a la primera dama de la Nación, que por favor, se comprometan con el ordenamiento forestal y que, textualmente, descarten los calculos y las ambiciones politicas.

Ellos saben que el ordenamiento forestal traerá, finalmente, bienestar, trabajo y sobretodo inversión en una zona, siempre, olvidada.

Para Carlos Salcedo, “parece que aquí hay ciertos conceptos de la ética que no son muy validos. Supongo que están dando cabida a intereses económicos. ¿Qué otra razón puede haber?

El especialista Sandro Chávez piensa que buena parte de este problema la tienen “el jefe del Inrena y la Primera Dama, los cuales tienen que cambiar de actitud frente a estas cosas porque en ellos va a pesar si esto nos lleva a la debacle en el tema forestal”.

 
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