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Dirigentes de extrema izquierda detrás de conflicto en Tintaya
Escribe / Jerónimo Centurión y José Luis Abeo / agenciaperu.com
De acuerdo a diversa información recogida en Espinar por agenciaperu.com, desde hace varios meses el secretario general del Frente de Campesinos de esta localidad, Porfirio Taype, un campesino alejado de la política que encabeza las manifestaciones contra la minera BHP Billington (que opera en Tintaya, Cusco), viene siendo manejado por un grupo de dirigentes de extrema izquierda.
Según cientos de pobladores entrevistados, estas personas estarían detrás del grupo que maneja Taype: Lorenzo Cappa, del grupo Minka y de la Confederación de Campesinos del Perú, quien, según confesión propia ha sido militante “o simpatizante del Partido Unificado Mariateguista (PUM)”; y el ex alcalde Mario Corahua, quien estuvo detenido por supuestos vínculos con Sendero Luminoso en una dependencia policial en Sicuani.
También están en esta nómina Esteban Chacón, secretario general de la Federación Departamental de Campesinos del Cusco, y Horacio Quispe, presidente del Frente Único de Defensa de los Intereses de Espinar, ambos de declarada tendencia de izquierda.
De hecho, Chacón confesó su cercanía a Evo Morales: “Bueno, Evo Morales tiene relación con la Federación Campesina”.
Irónicamente, todos estos radicales izquierdistas, el alcalde de Espinar y un representante de la mina conformaban el comité de gestión que debía decidir en que proyectos invertir los casi dos millones de dólares que donó, el año pasado, la empresa minera BHP Billington al pueblo de Espinar.
Como era de esperarse, atendiendo a sus intereses políticos y personales, los dirigentes sabotearon la negociación.
En declaraciones a agenciaperu.com, Porfirio Taype se calificó como una persona “apolítica” que no gusta de conversar con la prensa, y que busca junto a sus seguidores “vivir aire limpio, agua limpia, pasto limpio”.
Parea el alcalde de Espinar, Luis Álvarez Salcedo: “Esto es lo que se ha percibido en los últimos meses: la intención de sabotear (…) Ellos han demostrado que no les interesa el desarrollo. Es una actitud mezquina, lo hemos dicho siempre que el tema político entra acá”.
LA CREACIÓN DEL CONFLICTO
El martes 24 de mayo a las 5 de la tarde, cerca de dos mil personas, en su mayoría jóvenes, se enfrentaron a policías que resguardaban el campamento de la empresa minera BHP Billington, destruyendo todo lo que estuvo a su paso.
Fueron dos horas de violencia sin sentido. Los manifestantes rompieron cuadros, baños, televisores, muebles y hasta un camión de bomberos. Después de ello, prendieron fuego.
Un video obtenido por agenciaperu.com demuestra que fueron los manifestantes quienes provocaron a la Policía y encabezaron la agresión.
Aprovechando la militancia de la mayoría de profesores, el Sutep, en manos de Patria Roja, ordenó que los estudiantes participen de la marcha del 24 de mayo.
Este medio recogió las declaraciones de algunos estudiantes del Instituto Superior Tecnológico de Espinar, quienes reconocieron que los obligaron a asistir a la protesta del 24 de mayo. De acuerdo a estas versiones, la multa por no asistir a la manifestación sería de, por lo menos, 10 soles.
Por esa razón la tarde del ataque al campamento minero, la mayoría eran jóvenes estudiantes.
Hoy en las calles de Espinar reina la confusión. Sin embargo, agenciaperu.com pudo constatar en Espinar que la gran mayoría de sus pobladores desaprueba los actos de violencia cometidos el 24 de mayo.
También la mayoría desea que la mina reinicie sus labores. Sin embargo, existen dudas con respecto al impacto ambiental que causa la BHP Billington y a los riesgos de la contaminación.
Además, el último martes por la noche, mientras la mayoría de peruanos veía cómo el Perú era eliminado frente a Uruguay, dos personas le prendieron fuego a los pastizales que rodean el campamento minero.
La empresa se esforzó por minimizar el tema, pero la Policía consideró que este acto fue una demostración de presencia.
Sin embargo, ninguna estrategia de intimidación funcionó el viernes, cuando la comisión de alto nivel del gobierno llegó a Espinar para coordinar las conversaciones que luego sostendrán con los representantes de la mina.
Los trabajadores y sus familiares portaban cientos de banderas blancas y reclamaban en las calles el reinicio de las operaciones.
Los principales dirigentes no pueden ocultar su malestar: había quedado al descubierto que la base de su discurso es una mentira. Ellos no representan al pueblo de Espinar.
¿QUÉ SIGUE?
El Minka es una agrupación política que deriva del Partido Unificado Mariateguista (PUM), y que hoy se vale un discurso racista y radical para enfrentar a los pobladores de las comunidades aledañas que viven en extrema pobreza con la empresa minera y sus trabajadores.
Según Lolo Arenas, Alcalde de Coporaque, el movimiento Minka “es de tendencia izquierdista. Ellos han sido gobierno y ahora, esos mismos personajes están detrás de estas paralizaciones en nuestra provincia de Espinar”.
La estrategia de los dirigentes extremistas tiene varias etapas. Luego de sabotear la donación de 2 millones de dólares a favor del pueblo y exagerar los problemas ambientales, se han abocado a reforzar al Minka, el grupo que deriva del PUM que utiliza el discurso racista de la agrupación Kana.
Oscar Mulluhuampa, fue alcalde por este movimiento y es considerado el líder nacional del Minka. Para Mulluhuampa, “hay racismo en el Perú. Queremos equilibrar nuestra raza. Los Kanas tenían que tener un espacio más grande de desarrollo económico con relación con la zona quechua”.
“Nosotros reivindicamos el quechua, la vestimenta y el servinacuy (…) Valoramos nuestra identidad, más que todo nuestra identidad cultural, nuestra vestimenta, revalorar nuestros ancestrales, la educación el idioma”, indicó.
La hermana de Oscar Mulluhuampa fue una líder senderista. Hoy, Mulluhuampa tiene a 3 dirigentes negociando con la mina: Porfirio Taype, Esteban Chacón, y Lorenzo Cappa.
Este discurso se ve alimentado por el triunfante discurso de Evo Morales en Bolivia, el mismo que cada vez tiene más seguidores en la sierra del Perú. Ambos discursos tienen en común la radical oposición a las empresas mineras.
EL PROBLEMA DEL SELENIO
Los pobladores que viven cerca al río Tintaya, o al canal Ccocarita, aseguraron a este medio que sentirse afectados por los alarmantes niveles de contaminación. Como prueba de ello, los entrevistados aseguraron que la minera les traía cilindros de agua.
En diálogo con agenciaperu.com, la superintendente de la mina Tintaya, Erika Salazar, reconoció que hay contaminación por selenio, pero afirmó que en la empresa está trabajando para reparar el daño.
De acuerdo a la superintendente Salazar: “Hubieron algunos niveles de selenio por encima, no hay ningún efecto de esto que se haya visto en la salud de los humanos o de los animales. Como una medida de contingencia lo que se hizo fue empezar a proveer a las comunidades de agua en cisternas”.
Por su parte, José Echave, director de la ONG Cooperacción, encargada de supervisar los estudios de impacto ambiental en Lima, dijo que existen niveles muy altos de selenio en el río. En sus palabras, “las aguas de ese canal no son aptas para el consumo humano”.
Sin embargo, el director del único hospital de Espinar confirmó que no ha atendido ninguna persona intoxicada. “No existe ningún caso de alguna persona infectada, vienen por enfermedades a la piel por falta de aseo, pero ninguna infectada”, aseguró.
Además, según todos los voceros de la empresa BHP Billington, ellos no usan selenio en la mina. Sin duda, este es un tema crucial en el que el Estado debe intervenir, y la empresa solucionar.
Lo alarmante es que, durante los 18 meses que tiene paralizada la mina, no hay quien lleve agua a los pobladores de la ribera del río Tintaya.
HITORIA DEL CONFLICTO
Las actividades mineras en la provincia cusqueña de Espinar, una de las más pobres del país, comenzaron hace 25 años. Inicialmente, la mina fue explotada por la empresa estatal Centromin. En manos del Estado, Centromin no sólo no hizo nada por la población de Espinar, sino que además contaminó, expropió tierras y maltrató a sus opositores.
En 1994, esta mina fue privatizada y comprada por una empresa por 300 millones de dólares. Pero en 1996, dos años después, Tintaya fue vendida a BHP por la friolera de mil millones de dólares. El 2001, BHP se fusionó con la empresa Billington, conformándose la actual administración.
Entre 2001 y el 2003 la mina estuvo parada. Desde hace 3 años, el canon que produce Tintaya lo cobra el gobierno central y a Espinar no le ha “chorreado” nada. Después, preocupada por los futuros problemas sociales, BHP Billington buscó llegar a un acuerdo con las autoridades de Espinar y se comprometió, al margen del canon minero que paga al Estado, a donar el 3% de sus utilidades, es decir por lo menos un millón y medio de dólares al año, para que se inviertan en proyectos locales.
Hasta hace pocos meses, la población de Espinar debatía sobre qué se debía hacer con el millón 900 mil dólares que la mina le había donado.
El debate debió ser breve, a esa población le falta todo, pero se entrampaba debido a los entrampamientos que sembraban los dirigentes.
Durante todo este tiempo, el Estado brilló por su ausencia, dejando el espacio libre para que un grupo de dirigentes de izquierda radical se aprovechara de la desinformación de la mayoría de pobladores y sacara provecho político de la falta de organización.
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