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La ruta del comercio ilegal de gasolina
Graciela Villasís / agenciaperu.com
El comercio ilegal de combustible en la selva peruana se ha vuelto un negocio casi tan rentable como el tráfico ilícito de drogas. Este negocio clandestino, que mueve millones año a año, empezó el 1999, cuando Alberto Fujimori a través de una ley populista, exoneró a los departamentos de Loreto, Ucayali y Madre de Dios del pago de impuestos al combustible.
Han pasado ocho años y el nivel de vida de los pobladores de esta parte de la amazonía no ha mejorado. La prosperidad les llegó solo a los que trafican con el combustible, que compran barato en su zona exonerada y lo venden, a un precio poco menor que el real, en los departamentos limítrofes.
El contrabando de gasolina ha generado una pérdida para el Estado de 222 millones de soles, sólo el año pasado. En esta misma zona se cultiva la mayor cantidad de hoja de coca ilegal en el Perú.
A la vez, esta zona representa uno de los más vastos territorios agrícolas del país. El campesino empobrecido vive en la ilegalidad porque durante todos estos años no ha habido quien piense efectivamente en la manera de combatir sus carencias.
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