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Conozca a todos los que pretendieron mantener oculto el informe sobre la caída del Fokker de Alianza Lima
Escriben César
Hildebrandt Chávez y Enrique
Flor
/ agenciaperu.com
El informe con la investigación sobre la tragedia del Fokker F-27 que cayó al mar de Ventanilla el año 1987 con 43 personas, entre ellas todo el equipo de Alianza Lima, permaneció oculto por obra del capitán de navío en retiro Edmundo Mercado Pérez.
Mercado fue el presidente de la Junta de Investigación de Accidente de la Aviación Naval que realizó la investigación sobre este fatídico hecho y estableció responsabilidades. Él firmó todos los folios del informe y ocultó en La Florida (Estados Unidos) el documento con las conclusiones de estas investigaciones por 19 años.
Gracias a un seguimiento a este caso, agenciaperu.com pudo determinar que Mercado sacó el original de este documento fuera del Perú y lo escondió hasta que el destino le jugó una mala pasada. Lo olvidó en una caja al momento de su mudanza. Ahora, el expediente se encuentra custodiado en la caja fuerte de un banco norteamericano.
A fines de 1988, el entonces capitán de navío Edmundo Mercado Pérez pasó al retiro. Su indemnización fue tan generosa que le alcanzó para instalarse en Miami, comprar una casa en una de las zonas más exclusivas de la ciudad y poner un negocio feliz y relajado.
Actualmente, Mercado conduce un bote que se encarga de pasear a turistas por los cayos de La Florida.
LOS CÓMPLICES
También tienen responsabilidad junto a Mercado en el ocultamiento del informe sobre la caída del Fokker el resto de oficiales que conformaban la Junta Investigadora: los oficiales de la Armada Fernando Zavala Claux, Carlos Arana Tenorio, Lorenzo Vargas Alfaro, Juan Koster Arauzo y Jorge Morante Bardelli.
Todos ellos determinaron, a través del informe del 9 de febrero de 1988, la negligencia de la comandancia de la Fuerza de Aviación Naval de la Marina al designar un piloto y un copiloto sin experiencia, y entregarles, además, una aeronave en mal estado.
La cadena de comando de la Armada estaba implicada y estos oficiales aceptaron hundirse con ellos.
Fernando Zavala Claux era teniente primero cuando aceptó participar en esta infamia y fue, por lo menos hasta el 2002, representante de la secretaría de Asuntos Intersectoriales en el Ministerio de Defensa.
Carlos Arana Tenorio era capitán de corbeta y trabaja actualmente como piloto de aviación civil. En el 2000 fue vinculado a la empresa AeroContinente, del narcotraficante Fernando Zevallos, y fue detenido en Lima por la policía por estar vinculado a Óscar Benitez Linares, narcotraficante que trabajó para Zevallos y que luego se convirtió en colaborador de la DEA.
Lorenzo Vargas y Jorge Bardelli eran capitanes de fragata y se han dedicado a la empresa privada.
El capitán de fragata en retiro Juan Koster trabaja actualmente en el Ministerio de Transportes y Comunicaciones, específicamente como especialista en operaciones aéreas de la Comisión de Investigación de Accidentes de Aviación Civil. Tamaño encargo.
Los jefes de estos seis oficiales, cómplices de encubrimiento, fueron el contralmirante Roberto Duboc Meza, comandante de la Fuerza de Aviación Naval de la Marina de Guerra del Perú en 1988 y el vicealmirante Juan Soria Díaz, comandante general de la Marina, entonces.
Ambos debieron contar con el silencio del Ministro de Defensa de la época, el ya fallecido general del ejército, Enrique López Albujar.
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