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Denuncian cobros exorbitantes de SEDAPAL en Ventanilla
Escribe Silvia Cuevas / agenciaperu.com
A inicios de 2002, SEDAPAL anunció que administraría el agua potable en Ventanilla. Los vecinos de ciudad Satélite, la primera urbanización del distrito, celebraron la noticia. Por fin cada familia podría controlar las tarifas con su propio medidor.
Entonces la red de alcantarillado y agua potable estaba en manos de una empresa privada que cobraba una tarifa fija. Hasta que llegaron los medidores de SEDAPAL y se reinstaló la sed y una angustiosa deuda.
El primer recibo de SEDAPAL llegó a la casa de la señora Ofelia Navarro en febrero de 2002. El monto del recibo fue de 1291 soles. La impresión fue tal que doña Ofelia casi se fue de bruces.
“Reclamábamos, íbamos a SEDAPAL a pedir que solucionen nuestro problema y no querían reconocer que el medidor estaba malogrado. No tengo más que dos caños, el del lavaplatos y el del baño. En mi casa vivimos cinco personas, mi esposo es profesor y yo vendo golosinas”, dijo.
Según la señora Navarro, la empresa “cerraba las llaves generales del medidor y las agujas seguían corriendo como si hubiese agua, corría y corría, las dos llaves estaban cerradas y sin embargo decían sí, tiene razón, está malogrado el medidor, vamos a informar, pero nunca vinieron acá y tener la paciencia de arreglar este medidor y arreglar el problema”.
A pesar de su reclamo y las evidencias de fallas en su medidor, durante el 2002 y parte del 2003 llegaron puntualmente sus recibos de agua con impensables e imposibles tarifas.
“Las sumas de los recibos elevados son de 1291, 2064, 2910, 1550, 1739, 1972, 1009 soles. El monto total era de 13 mil soles, más los intereses, llegaba a 26 mil”, apuntó.
Lo único que obtuvo Ofelia Navarro de SEDAPAL, después de tanto reclamar, fue la remoción del medidor malogrado y el corte indefinido de agua en marzo de 2003.
“Desde allí empezó nuestra gran tristeza, nuestro gran sufrimiento. Teníamos que valernos de los vecinos para poder pedir agua en diferentes casas. Así fueron tres años sin agua. Buscábamos de diferentes sitios, a veces les pagamos, a veces nos regalaban”, recordó.
SEDAPAL removió todo menos la descomunal e injusta deuda. En octubre de 2006, después de dos años sin agua, Ofelia denunció estos abusos en la prensa. Sólo entonces la empresa le repuso el agua y le reinstaló un medidor nuevo sin fallas.
En mayo de 2007, la pesadilla volvió a empezar. Según Ofelia, estaba al día, pero le volvieron a cortar el agua. Y es que SEDAPAL nunca borró la tremenda deuda que injustamente le ocasionó.
“Vinieron y nos cortaron el agua desde la troncal. Les dije estoy al día en mis recibos de agua que estoy pagando puntualmente. Me dijeron: usted tiene una deuda de 14 mil soles que no ha solucionado hasta ahora. Nos iban a cortar el agua, y el desagüe, eso fue lo último que nos dijeron en SEDAPAL”, indicó.
Ante tanta presión, Ofelia cometió un error. Firmó un convenio con la empresa en el que reconoció parte de la deuda.
“Me dicen usted tiene que firmar un convenio con las cuotas bajas, de 300, 400 soles. La cantidad total de estas cuotas más la mora era de 4235.34 soles. Y sobre los recibos más elevados vamos a ver con el gerente para que considere caso atípico”, recordó.
Pero SEDAPAL no perdonó el saldo, así que actualmente Ofelia sigue debiendo 26 mil soles.
Ofelia no es la única vecina de Ciudad Satélite que tiene que padecer estas injusticias. En el año 2002, SEDAPAL puso aproximadamente 2 mil medidores en Ventanilla. Hubo muchos problemas con los medidores malogrados y muchas quejas. En esa época se realizó una Asociación de Jubilados y Pensionistas de Ventanilla – Comisión del agua potable.
A Elba Rojas Sáenz y su familia, que viven a pocas cuadras de Ofelia Navarro, le pasó exactamente lo mismo. Relató que durante once meses le llegaron recibos por 270, 173, 192, 438, 265, 539, 451 soles. Tras dos años sin agua y una reconexión con abusos, el total de la deuda con SEDAPAL es 7 mil 600 soles.
“Venían, picaban el medidor, echaban brea, cemento puro y cortaban el agua. Y dijeron que iban a obstruir el paso del desagüe. Me presionaban por todas partes para que acepte el convenio que ellos querían”, puntualizó.
A diferencia de Ofelia, Elba se ha negado a reconocer su deuda con SEDAPAL, porque la considera un abuso. Para ella la prueba de esta injusticia es la diferencia entre lo que paga actualmente con lo que le cobraba SEDAPAL con el medidor malogrado.
“Antes de que me pusieran el medidor en el 2001 pagaba 23 soles. Desde el 2002 la factura pasa a 192. Del 2003 al 2005 no tuve agua. Hice mi reclamo y me pusieron un nuevo medidor. En agosto de 2005 me llega mi primer recibo, hasta el 2007, y las sumas son de 21.50 soles”, refirió.
Desde la reconexión del nuevo medidor, Elba sólo puede pagar sus recibos, con autorización de Santiago Cerro, el jefe de rentas de SEDAPAL–Callao. Pero como su deuda no ha sido borrada del sistema, no siempre obtiene esa autorización.
“Hay dos meses que no me han querido cobrar, este mes último y el mes pasado, no me quieren cobrar porque me siguen mandando cartas de notificación de deudas para hacer un convenio”, observó.
El martes 30 de octubre, cerca de las cinco de la tarde, SEDAPAL llegó por enésima vez a la casa de Ofelia Navarro. No supieron explicar a qué fueron y después de un rato se marcharon, sabiendo que La Ventana Indiscreta estaba preparando un informe sobre las denuncias de la usuaria.
Recién el miércoles 31 de octubre, SEDAPAL respondió a las denuncias de ambas vecinas con una carta firmada por José Luyo, jefe del equipo comercial de SEDAPAL–Callao, aseguró que la deuda de Ofelia Navarro ha sido reducida de 26 mil a 1729 soles. Pero no dice cuándo.
Y es que recién ayer por la tarde, advertidos de este reportaje, SEDAPAL llamó a Ofelia Navarro para decirle lo mismo. Un anuncio únicamente verbal.
“Nunca reconocieron. Cuando iba a las oficinas, me decían sí, señora, tiene usted razón, es un caso atípico, pero nunca dijeron ya vamos a anular la deuda”, puntualizó.
Pero además, doña Ofelia recibió el miércoles, por la mañana, una llamada de la secretaria del congresista Isaac Mekler, quien le anunció que éste se había enterado de su caso el viernes pasado en un cabildo popular, que ya estaba resuelto y que se le va a reducir la deuda”.
Hasta el momento, Ofelia Navarro no ha firmado acuerdo alguno con SEDAPAL.
Los apresurados anuncios evidencian que SEDAPAL ha actuado por la inminente difusión de la noticia, y no por la incontable cantidad de reclamos que Ofelia Navarro ha hecho en esa entidad estatal. De otro modo, no se explica que no se hayan pronunciado en el caso de Elba Rojas Sáenz.
Las historias de Ofelia y Elba son sólo dos ejemplos de lo que realmente pasó en Ciudad Satélite, en Ventanilla, cuando SEDAPAL llegó. Hay más casos que deben ser investigados. |