|
Falta de olor en gas licuado causó explosión en departamento
Escribe Heidi Grossmann / agenciaperu.com
Un análisis conjunto de los Bomberos Voluntarios del Perú y OSINERG resolvió que la extraña explosión en un departamento de estreno en San Isidro, en marzo de este año, se debió a la falta de olor del gas licuado, cuya tubería había sido perforada por unos obreros que colocaron un mueble en la cocina.
En la mañana del 4 de marzo, cuando el propietario Freddy Boné encendió un fósforo en la cocina del departamento nuevo que ocupaba con su esposa y sus tres hijas, una violenta explosión le produjo quemaduras en el 70% de su cuerpo y ocasionó serios daños a la vivienda.
El gas era imposible de percibir con el olfato, porque la empresa Solgas–Repsol no incluyó en su composición un químico odorizante, llamado Etil Mercaptano, que hiciera evidente la fuga, por lo que pasaron completamente inadvertidas las seis perforaciones que un día antes provocó en la tubería el personal de la empresa contratada para instalar un mueble.
A esa conclusión llegaron la Oficina de Investigación de Incendios de los Bomberos Voluntarios del Perú y el Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (OSINERG), que asumieron el estudio del extraño accidente.
No sólo la familia Boné no sintió el gas que había invadido el departamento, sino que lo mismo ocurrió cuando Carlo Eráusquin, director de dicha oficina, y el representante de OSINERG estuvieron en el lugar del accidente, en el que todavía se producía la fuga.
“Hicimos dos hipótesis: una, fuga en la cocina, otra fuga en la instalación. Se desarmó la cocina, se puso agua jabonosa, se inyectó aire, todo negativo. Estábamos usando un detector de gases, lo dejamos a un costado, y comenzó a emitir una alarma de que había una atmósfera contaminada con gas, pero no olíamos nada, no sentíamos el olor. Entonces comenzamos a indagar sobre lo ocurrido”, relató Eráusquin para agenciaperu.com.
Los bomberos solicitaron a OSINERG que hiciera un peritaje al gas del tanque ubicado en el techo del edificio, el cual era alimentado por Solgas, de la compañía Repsol. OSINERG, a su vez, encargó a la compañía independiente Intertek el análisis del gas, el cual arrojó el resultado de 0.0 de presencia del compuesto Etil Mercaptano.
“El resultado es 0.0. Es decir no había ni siquiera una parte. No había ningún odorizante. Significa que hay un riesgo de que cualquier entidad puede recabar gas y no tener el sistema de alerta. Lo único que te separa a ti de prender un fósforo o salir es el olor”, dijo Eráusquin.
Sin embargo, Enrique Tola, gerente de abastecimiento y operaciones de Repsol, afirma “que el producto sí estaba odorizado”, y sostiene que “están los reportes de las unidades cuando salen, con lo que la norma indica en los controles”.
“Es una prueba tomada en forma extemporánea, el tanque ha estado sellado, ha estado inmovilizado, casi son 3 meses que ha estado inmovilizado, y esto puede producir alteraciones físico–químicas en el producto”, explica Tola sobre el resultado del análisis.
El representante de Repsol arguyó que la sensación olfativa del usuario es muy personal, que varía de uno a otro, y que escapa al alcance de la empresa.
“Probablemente el señor no sintió el olor… Para eso es el odorante, pero esa es una sensación muy personal, yo no puedo decir si lo sintió o no lo sintió”, señaló. Además, añadió que “lo que para ti es frío no necesariamente para otra persona tiene el mismo frío”.
Por su parte, Jaime Delgado, director de la Asociación Peruana de Consumidores y Usuarios (ASPEC), enfatizó que el gas y el odorante tienen que funcionar en todas las circunstancias, es decir, si hay fuga el gas “tiene que oler feo para que el público se dé cuenta de esto”.
“Si existen deficiencias técnicas porque está inmovilizado, eso no es problema de los usuarios, es una deficiencia en la calidad del servicio y en el cumplimiento de las normas de seguridad”, subrayó.
Delgado agregó que “estamos hablando de una clara infracción a los derechos de protección al consumidor, que es el derecho a la salud y a la seguridad”, y contó que de casualidad, estuvo a una cuadra del lugar el día del incidente y logró sentir la explosión.
“La cosa ha sido tremenda, y esto se puede repetir nuevamente si es que la gente no es alertada de una fuga de gas precisamente a partir del odorante que debe tener”, recalcó.
Por otro lado, los vecinos de la familia Boné siguen aterrorizados. No sólo tuvieron que sufrir el estallido al lado de sus departamentos de estreno, sino que además, debido a que el tanque de gas está inmovilizado, tienen que usar balones que la administración apila en el jardín.
Una de las vecinas, la señora Cecilia Loureiro, expresó su incredulidad e inquietud ante la situación.
“Es increíble que hayan puesto un gas que no tenga este aditivo, mira que ha sido domingo, porque si hubiera sido día de semana hubiera sido terrible”, observó, y remarcó sentirse intranquila, porque “cualquiera pasa con un cigarro, es un peligro”.
|