|
Orden de captura contra Lupe Zevallos puede darse en cualquier momento
Escribe Jerónimo Centurión / agenciaperu.com
Lupe Zevallos, la otrora poderosa que llegó a representar el rol de exitosa empresaria como pilar de la aerolínea AeroContinente, se encuentra en condición de no habida, y puede darse en cualquier momento la orden de su captura por haber participado de un poderoso imperio edificado con el dinero de la droga.
La hermana del narcotraficante Fernando Zevallos, quien purga condena de veinte años de prisión por los delitos de tráfico ilícito de drogas, receptación de dinero proveniente del narcotráfico y lavado de activos, nació en Huánuco en 1961.
Sus orígenes fueron modestos. A la edad de 17 años, perdió a su padre, Roberto Zevallos, un empleado del Ministerio de Salud que por las noches taxeaba para mantener a su familia. Un coma diabético lo sorprendió manejando su automóvil. Para ayudar económicamente a su mamá, Lupe lavaba la ropa de sus vecinas en su tierra natal.
Antes habían vivido en Lima, específicamente en el distrito de Breña, en un inmueble de la calle Huaraz que otro célebre clan del narcotráfico, los López Paredes, les alquiló desde 1970.
Al poco tiempo de la muerte del padre, el hermano mayor de Lupe, Fernando Melquíades, a quien todos apodaban “El Lunarejo”, se preparaba para fundar Tausa, una empresa de aerotaxi que contaba con una sola avioneta, pero en la que podía transportar la droga de la selva sin llamar mucho la atención.
El rápido ascenso de “El Lunarejo” en Uchiza le permitió mudar a su familia a Trujillo. Lupe llegó a esa ciudad en 1980. Dos años después conoció a Ricardo Portilla, un pequeño empresario chileno, ligado al mundo de la construcción, con quien se casó el 27 de diciembre de 1,982.
A lo largo de la década del ’80, la flota de aviones de la empresa Tausa se había multiplicado y Zevallos ya comenzaba a ser considerado un narcotraficante con poder. Mientras tanto, Lupe disfrutaba junto a su flamante esposo del dinero de la droga.
En 1992, Tausa se convirtió en AeroContinente, la empresa con la que Fernando empezaría a lavar el dinero sucio. Al inicio, la dirigió, pero a los pocos meses notó que su capital estaría mejor protegido si la delegaba oficialmente a su madre y sus hermanos Lupe y Ricardo. Fernando tomaría las decisiones desde la sombra y Lupe sería la cara de la compañía.
El 12 de enero de 1995, una orden de captura obligó a “El Lunarejo” a huir del país. A los 34 años, Lupe asumió realmente la presidencia del directorio, y empezó a cambiar. Se matriculó en clases de etiqueta, renovó el ropero, se operó la nariz y se hizo su primera liposucción.
En contraste con el maltrato que daba a sus empleados, Lupe fue familiarizándose con la alta sociedad limeña. Empezó a regalar pasajes. Durante por lo menos 5 años, tal como hizo el capo colombiano Pablo Escobar en Medellín, AeroContinente auspició el campeonato nacional del fútbol peruano.
El ex congresista y ex dirigente, Alfredo Gonzáles, recordó que Lupe Zevallos auspició el campeonato de fines de los años ’90 a principios de la presente década.
En 1997, atraída por el “paraíso fiscal” de Panamá, viajó a ese país para abrir una sucursal de AeroContinente. Ahí conoció al ex ministro de Transportes y embajador fujimorista, Alfredo Ross. Según algunas versiones, Ross la enamoró cantando. Otras indican que Lupe lo sedujo pensando en lo oportuno que resultaría una relación con un agente del dictador.
A inicios del 2000, AeroContinente abrió su filial en Chile. Medio año después, Lupe buscó a Vladimiro Montesinos para proponerle un trato y pedirle que ayudara a su hermano. La colaboradora Matilde Pinchi declaró que la primera vez que Lupe visitó el SIN, estuvo acompañada del ex congresista Jorge De Acuña. La segunda vez, fue sola.
Por eso, tras la difusión del primer vladivideo y la convocatoria a elecciones de parte de Alberto Fujimori, Lupe Zevallos se vio obligada a apoyar la campaña del favorito Alejandro Toledo, decisión confirmada por un hombre de su entera confianza, José Mejía Regalado.
Según Mejía, Lupe intentó llegar al Congreso, pero el entorno del entonces candidato de Perú Posible se lo impidió. Sin embargo, ella siguió entregando pasajes y dinero a la campaña.
A principios del 2001, AeroContinente empezó a tener serios problemas en Chile, por lo que en julio, en el besamanos del flamante presidente Toledo, intentó hablar con el ex mandatario chileno Ricardo Lagos, pero el equipo de diplomáticos que lo escoltaban se lo impidió.
La huanuqueña no se amilanó: el nuevo gobierno le debía demasiado. En el 2002, Lupe Zevallos logró que AeroContinente reanudara sus vuelos Iquitos–Miami–Iquitos. Incluso, Toledo y parte de su gabinete la acompañaron el día de la inauguración.
Pese a esos gestos y esas demostraciones de poder, las denuncias en Santiago contra la aerolínea AeroContinente se incrementaron. Lupe decidió exponer en los medios un discurso chauvinista, secundado por varios corifeos en el Congreso y en la prensa, el cual llegó a confundir a parte de la opinión pública.
AeroContinente Chile fue clausurada y las denuncias contra Fernando Zevallos por asesinato y narcotráfico empezaron a probarse. Las sospechas de que la empresa, que se pretendía de bandera, era usada para lavar dinero, crecían a pasos agigantados.
El 16 de setiembre de 2003, en medio de decenas de denuncias periodísticas e investigaciones fiscales y judiciales, Lupe celebró su cumpleaños en el Museo de Osma, donde acudieron periodistas, empresarios y políticos de todo color y nivel.
El escudero Gustavo Pacheco, el teniente alcalde de Miraflores, Martín Bustamante, el ex ministro Reátegui, el hijo del dictador de República Dominicana, Rafael Trujillo, el ex congresista Alfredo Gonzales, todos la alababan. Las fujimoristas Martha Moyano y Cecilia Chacón también integraron la fila de interesados.
Todos querían el dinero de Lupe. No importaba de dónde había salido ni de dónde seguía saliendo. Recién en junio de 2004, cuando Fernando Zevallos y su empresa aparecieron en el king pin act, su popularidad empezó a decaer.
A los pocos meses AeroContinente perdió la licencia de vuelos a Estados Unidos y los problemas judiciales de “El Lunarejo” se agravaron. En diciembre de 2005 fue detenido y hace dos meses la Corte Suprema confirmó una sentencia de 20 años por sus negocios con los López Paredes. En ese momento Lupe empezó su natural regresión.
Hace diez días la policía presentó los resultados de una meticulosa investigación financiera en la que revela el desbalance de más de 2 millones de dólares en las finanzas de Lupe Zevallos. El juez del Quincuagésimo Segundo Juzgado Penal de Lima, Omar Ahomed, podría ordenar su detención en cualquier momento.
A la fecha, Lupe no es habida. En su casa de Nicolás de Rivera, donde solía organizar fastuosas fiestas, nadie responde. Nadie sabe donde está. La Ventana Indiscreta llamó a una de las pocas amigas que visita pero dice que tampoco la ha visto.
Atrás quedaron las fotos en las páginas de sociales de gente. Atrás el lujo, el auspicio interesado y el derroche. Atrás los falsos amigos que se bebían su whisky de 12 años y el caviar que ella mandaba comprar pero que nunca entendió por qué les gustaba. |