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22 de diciembre del 2002
Impunidad a paciencia de todos

En este artículo

Nueva leyes vs viejas costumbres

Intentos en vano

¿Mano dura?

Las prohibiciones

El mercado de los pirotécnicos

Las noches del 24 y el 31 de diciembre deberían ser las más oscuras de las últimas décadas. La nueva ley prohíbe tajantemente la compra, venta y el uso de cualquier artefacto pirotécnico en el país. Están prohibidos las luces de bengala, los cohetecillos, las bombardas y todos los fuegos artificiales. Quien no cuente con un permiso para manipularlos, estará cometiendo un delito. Pero, como descubrió Jerónimo Centurión, de Entre líneas, en todo Lima, cientos de comerciantes se ríen de la ley y venden de todo para el año nuevo o la navidad.

agenciaperu.com

Resulta sencillo comprar, en sólo una tarde, una docena de ratas blancas, camaretas, bombardas y artefactos que deberían producir luces de colores, pero que resultaron poderosos detonantes.

La ley sanciona con penas de cuatro a ocho años de prisión a quienes venden estos artefactos, la policía realiza constantes e intensos operativos, y el Ministerio del Interior ha creado una comisión multisectorial para combatir la venta de todo tipo de cohetes.

Eva Céspedes, presidenta de esta comisión, reitera que "actualmente, la ley no permite la venta en ninguna zona de Lima. Hacerlo es un delito a nivel nacional, y esta penado de cuatro a ocho años, y si hay lesión, son de cinco a diez años".

NUEVA LEY VS VIEJA COSTUMBRE

Sin embargo, el enfrentamiento entre la ley y la realidad vuelve a sacar chispas. Decenas de comerciantes que se ubican en el kilómetro 7.5 de la carretera Central, desde hace diez años. La mayoría de ellos contaba con la autorización de la DICSCAMEC, para la venta de fuegos artificiales. Sin embargo, este año no se renovó la licencia de ninguno.

La nueva ley establece que sólo pueden comprarse bombardas, chispas o las tradicionales vacas locas a los operadores autorizados. La venta al público de cualquier tipo de artefacto pirotécnico está prohibida y penalizada.

Sin embargo, esta nueva ley parece no ser obstáculo para estos comerciantes. Durante un breve recorrido, descubrimos que estas personas siguen vendiendo estos peligrosos pirotécnicos, según uno de ellos, este trabajo lo hace sólo para "sobrevivir".

"Yo soy militar del Ejercito y estoy en retiro. ¡Qué miseria nos pagan en el Ejército! Yo tengo un hijo que es policía. ¡Que miseria le pagan a la policía! Prácticamente nuestro gobierno nos tiene abandonado", aseguró uno de los vendedores consultados.

Sin embargo, pese a estas declaraciones, el peligro por lo que pueden causar estos artefactos en manos de gente poco cautelosa es inmenso. De hecho, de muchos de ellos, "pueden salir esquirlas" a la hora de detonar.

En otro local, nos contactamos con otro vendedor. Al preguntarle de por qué seguían vendiendo estos pirotécnicos, esta persona nos aseguró: "pedí licencia, pero no me quisieron dar por lo que pasó en mesa redonda. La verdad, no he vuelto a ir allí porque se supone que no esta permitido".

En el pequeño local de este sujeto, además de existir evidencias de que se producen estos artefactos, pudimos apreciar cómo su familia convivía con el peligro. El carrizo y el material incautado se hallaban a sólo unos centímetros de una cocina industrial

Pero aquel lugar no fue el único con estas características. La pirotecnia es una actividad familiar, en la que participa toda la familia, desde los más pequeños, hasta los mayores. En cada uno de estos locales, la historia se repite: madres de familia negando la producción o venta y el inspector encontrando los insumos.

Según la ley, todas estas personas deberían estar tras las rejas, pero la calle es la calle y la policía sabe que no es posible detener a todas estas familias por ignorancia o porque no se adecuan a la nueva legislación.

INTENTOS EN VANO

Cesar Torres es un miembro del Ejército en retiro que, aunque de vez en cuando le saca la vuelta, intenta cumplir la ley y es, en teoría un ejemplo, de cómo deberían trabajar los artesanos pirotécnicos.

Él tiene catálogos con fotos de los artefactos que puede producir y cuenta, además, con videos de sus trabajos. Su taller se encuentra a tres kilómetros de la carretera, y tiene a un empleado que se dedica a llenar canutos con sulfato de cobre lo que produce fuego verde.

El aluminio blanco que aquí se procesa es usado para producir el efecto pirotécnico conocido como lluvia. Allí, el muele el carbón, que mezcla luego con la pólvora.

Torres tiene espacios destinados a la fabrican las mechas que se usan tanto en los castillos como en las denominadas vacas locas, y asegura que todos sus empleados están debidamente preparados

"Trabajamos con personas idóneas", asegura Torres, "porque no pueden trabajar personas que fuman, ni toman ni fuman. Y que sean personas flemáticas. Flemática es persona pasiva, que no sea violenta".

Esta persona se esfuerza por cumplir con la ley, pero pese a su esfuerzo, también se mantiene al margen, debido a que la nueva norma les exige que este asegurado. "Hemos consultado a las aseguradoras, pero todos por orden técnico no nos pueden asegurar", señaló.

¿MANO DURA?

Para Eva Céspedes, la presidenta de la comisión multisectorial en la que participa la Fiscalía, Aduanas, la Policía, el Municipio de Lima y la DICSCAMEC, la mano dura es la unica manera de combatir la pirotecnia informal.

"La estrategia el año pasado era tratar de reubicar a los comerciantes, este año esa estrategia no puede ser aplicable porque esta prohibida la comercialización en todas las zonas", señala.

Además, asegura que "la única estrategia son los operativos y poder difundir la norma".

Legalmente, esta semana, sólo tres empresas contaron con el permiso de la DICSCAMEC para quemar fuegos artificiales. Una de ellas fue la empresa metro.

Aquí se tomaron todas las medidas de seguridad que exige la ley: una patrulla de bomberos alerta, extinguidores obligatorios, cinta de seguridad y, sobretodo, un operador acreditado para que encienda el artefacto pirotécnico

Sin embargo, pese al esfuerzo de la policía, los cohetes ingresan de a pocos a los mercados limeños.

Hasta el momento, la policía ha detectado tres principales lugares de venta: kilómetro 7 y 12 de la carretera Central Piedra Liza, junto al Mercado de Flores y kilómetro 8 de la avenida Túpac Amaru, en Comas

En piedra lisa, por quince soles, este hombre fabricó en plena vía pública, media docena de camaretas o detonantes de alto calibre.

En el kilómetro 12 de la carretera Central, los comerciantes trabajan a puerta cerrada, por lo que la policía no puede intervenir, sino cuenta con una orden de la Fiscalía.

Sin embargo, cualquiera puede reconocer que son puestos de venta por el carrizo o vacas locas que lucen encima de sus techos. Aquí, se pueden comprar no sólo potentes bombardas, sino una docena de las temidas rata blancas.

LAS PROHIBICIONES

La policía es consiente que una vez que los artefactos pirotécnicos ingresan al mercado informal, es sumamente difícil detectar luego cómo y donde se comercializará. Por eso, el objetivo principal es atrapar a los peces gordos, los grandes traficantes.

Esta semana la Policía Nacional logró incautar tres toneladas de artefactos pirotécnicos importados de china, en un local de San Juan de Lurigancho.

Este año no se ha autorizado la importación de ningún tipo de artefacto pirotécnico, por lo que la DICSCAMEC ha determinado que los contrabandistas están aprovechando las fronteras de Puno y Tacna para introducir el material pirotécnico, en mochilas o maletas, modalidad conocida como hormiga.

Mientras tanto, la DICSCAMEC, ha elaborado un minucioso registro de los artefactos pirotécnicos prohibidos. El resultado es una lista que podría sorprender a más de uno, ya que en ella figuran los "cohetecillos" o las chispas de bengala, cuyo humo es tóxico.

El director ejecutivo de la DICSCAMEC, sabe que la norma es rígida, pero considera que sólo así la ciudadanía tomará conciencia del peligro que implica manipular estos artefactos sin la debida preparación.

"Queremos que la ciudadanía tome conciencia...que la vida no sea mermada por juegos que no nos lleven a nada y que los padres conversen con sus hijos día a día para el fin que todos queremos", asegura.

El coronel sostiene, además, que tras la tragedia de Mesa Redonda, esta reacción es justificada.

Sin embargo, es vox populi que, a medida que se acerca la fecha de navidad y año nuevo, el comercio de este tipo de artefactos pirotécnicos se incrementará, por lo que la decisión final será de los compradores, quienes no deberían olvidar la tragedia del año pasado y la gran cantidad de accidentes y muertes que ha generado esta aparente sana diversión.

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