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1 de setiembre del 2002
Abogado no descarta presiones
En este artículo
El testigo clave

"Hay gente muy grande involucrada en esto"

Las investigaciones

La extraña muerte del general Villanueva

Escribe Jimmy Carrillo / agenciaperu.com

Unas pocas horas antes de su suicidio, el general EP (r) Óscar Villanueva Vidal le dijo a los policías que lo custodiaban en su arresto domiciliario que, dentro de poco, no iban a tener por qué preocuparse por él, pues ya había encontrado una solución para acabar con su encierro. Al poco rato, un sonoro balazo se escuchó en toda la casa del Centro de Lima. Eran las 4:50 de la tarde.

Avisado por el estruendo, su hermano Carmelo Edmundo corrió inmediatamente hasta el patio junto a su esposa e hija. Encontraron a Villanueva todavía sufriendo, sangrando sobre el verde césped. La agonía, felizmente, no duró mucho.

En la mano derecha, el general todavía empuñaba el arma. Según informes de la Policía Nacional, un orificio a la altura de la cabeza evidenciaba un disparo en la boca con un arma Browning de 9 milímetros.

Se había destrozado el cráneo con su propia arma. Esta era tal vez, la última de sus burlas a la justicia. Se había matado con su propia pistola, violando las normas básicas del arresto domiciliario.

Además, Villanueva dejó dos cartas. Una remitida a su hermano Carmelo, quien fue el que corrió en su ayuda, la otra era para su esposa Rocío. En ambas, según se informó a la prensa, el general se disculpaba por la 'decisión tomada'.

EL TESTIGO CLAVE

El general Óscar Villanueva, miembro de la promoción José Gálvez de la PNP en el año 69, fue jefe de la Oficina General del Ministerio del Interior (OGA) desde donde se ocupó de hacer el trabajo sucio del ex asesor Vladimiro Montesinos: compra fraudulenta de armas, desvío de fondos, promoción de falsas licitaciones. Es decir, era el testaferro del "Doc". Gracias a todo esto, el general estaba involucrado en cuatro juicios.

Sin embargo, él no será conocido por ninguno de los pocos honrosos cargos estratégicos que ocupara el general durante la dictadura de Alberto Fujimori. Villanueva Vidal quedará como el testigo clave del caso que se le sigue a la conductora de programas basura que promovió el propio Montesinos: Laura Bozzo. El informador que se mató.

El general fue el presunto comprador de las joyas que habría obsequiado Montesinos a la Bozzo. El militar se hallaba en calidad de testigo en este caso.

El juez anticorrupción, Saúl Peña Farfán señaló que el ya extinto general "asistió a la joyería Aldo Noriega para comprar un collar y un brazalete por encargo de Vladimiro Montesinos, pero nunca se enteró del destino de ellas, pues, según reveló, sólo sabía que el 'doc' se las iba a regalar a 'alguien especial'".

"HAY GENTE MUY GRANDE METIDA EN ESTO"

Hernán de La Fuente, abogado del general, aseguró que nuca notó signos de desesperación en las últimas conversaciones con su defendido.

"Cuando conversé con él por teléfono lo noté normal, como cualquier otro día y no imaginé que podía ocurrir algo como esto. También es cierto que permanentemente estaba preocupado por los juicios que tenía en diferentes juzgados anticorrupción. También mostraba temor, pues él siempre me decía: 'Hay gente muy grande metida en esto, Hernancito'", señaló el abogado.

Visiblemente conmovido por el suceso, La Fuente aseguró a la prensa que cuando conversó con el general por última vez, el viernes 30 de agosto, él "estaba tranquilo, veíamos aspectos de una citación que tenía en el Cuarto Juzgado Penal Especial, donde quedamos en vernos. Este era un caso sobre adquisición ilícita de armas, programado para el 9 de setiembre".

Es por eso que el abogado no pudo descartar presuntas presiones al general Villanueva, quien debía rendir su instructiva el 10 de este mes, por la compra de armamento bélico.

LAS INVESTIGACIONES

El cúmulo de periodista que se acercaron al procurador Luis Vargas Valdivia, fueron los primeros en realizar la evidente interrogante. ¿Cómo es posible que el general Villanueva tuviera un arma en su poder estando en arresto domiciliario? Vargas sólo atinó a decir que las circunstancias de esta muerte no están del todo claras.

Para el procurador, que reconocido de "irregular" el hecho de que Villanueva tuviera un arma en su poder. Sin embargo, consideró que un suicidio pudo haberse llevado a cabo con cualquier otro instrumento. Incluso precisó que, en todo caso, se debió tomar las medidas de precaución del caso para evitar este desenlace fatal.

Vargas Valdivia afirmó desconocer la existencia de presuntas amenazas en contra de la vida del general, o de alguno de sus familiares, y sostuvo que las investigaciones deberán esclarecer las circunstancias en las que se produjo este deceso.

De otro lado, el procurador afirmó que los procesos en contra de Oscar Villanueva quedarán archivados, pero sus declaraciones sus declaraciones seguirán siendo utilizadas.

Ahora se conoce que por decisión de la fiscalía de turno, a cargo del fiscal César Alegre, el Ministerio Público ha dado un plazo de treinta días a la Policía Nacional, para que investigue la muerte.

El cuerpo del general Villanueva fue trasladado, sorpresivamente, de la Morgue Central de Lima a las 3 de la tarde, con dirección a un cementerio local. El caso aún se maneja con el mismo hermetismo con el que se han llevado las investigaciones. Aunque, aún es muy temprano para saber la verdad.

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