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La
extraña muerte del general Villanueva
Escribe Jimmy
Carrillo / agenciaperu.com
Unas pocas horas
antes de su suicidio, el general EP (r) Óscar Villanueva
Vidal le dijo a los policías que lo custodiaban en su arresto
domiciliario que, dentro de poco, no iban a tener por qué
preocuparse por él, pues ya había encontrado una solución
para acabar con su encierro. Al poco rato, un sonoro balazo se escuchó
en toda la casa del Centro de Lima. Eran las 4:50 de la tarde.
Avisado por
el estruendo, su hermano Carmelo Edmundo corrió inmediatamente
hasta el patio junto a su esposa e hija. Encontraron a Villanueva
todavía sufriendo, sangrando sobre el verde césped.
La agonía, felizmente, no duró mucho.
En la mano derecha,
el general todavía empuñaba el arma. Según
informes de la Policía Nacional, un orificio a la altura
de la cabeza evidenciaba un disparo en la boca con un arma Browning
de 9 milímetros.
Se había
destrozado el cráneo con su propia arma. Esta era tal vez,
la última de sus burlas a la justicia. Se había matado
con su propia pistola, violando las normas básicas del arresto
domiciliario.
Además,
Villanueva dejó dos cartas. Una remitida a su hermano Carmelo,
quien fue el que corrió en su ayuda, la otra era para su
esposa Rocío. En ambas, según se informó a
la prensa, el general se disculpaba por la 'decisión tomada'.
EL TESTIGO
CLAVE
El general Óscar
Villanueva, miembro de la promoción José Gálvez
de la PNP en el año 69, fue jefe de la Oficina General del
Ministerio del Interior (OGA) desde donde se ocupó de hacer
el trabajo sucio del ex asesor Vladimiro Montesinos: compra fraudulenta
de armas, desvío de fondos, promoción de falsas licitaciones.
Es decir, era el testaferro del "Doc". Gracias a todo
esto, el general estaba involucrado en cuatro juicios.
Sin embargo,
él no será conocido por ninguno de los pocos honrosos
cargos estratégicos que ocupara el general durante la dictadura
de Alberto Fujimori. Villanueva Vidal quedará como el testigo
clave del caso que se le sigue a la conductora de programas basura
que promovió el propio Montesinos: Laura Bozzo. El informador
que se mató.
El general fue
el presunto comprador de las joyas que habría obsequiado
Montesinos a la Bozzo. El militar se hallaba en calidad de testigo
en este caso.
El juez anticorrupción,
Saúl Peña Farfán señaló que el
ya extinto general "asistió a la joyería Aldo
Noriega para comprar un collar y un brazalete por encargo de Vladimiro
Montesinos, pero nunca se enteró del destino de ellas, pues,
según reveló, sólo sabía que el 'doc'
se las iba a regalar a 'alguien especial'".
"HAY
GENTE MUY GRANDE METIDA EN ESTO"
Hernán
de La Fuente, abogado del general, aseguró que nuca notó
signos de desesperación en las últimas conversaciones
con su defendido.
"Cuando
conversé con él por teléfono lo noté
normal, como cualquier otro día y no imaginé que podía
ocurrir algo como esto. También es cierto que permanentemente
estaba preocupado por los juicios que tenía en diferentes
juzgados anticorrupción. También mostraba temor, pues
él siempre me decía: 'Hay gente muy grande metida
en esto, Hernancito'", señaló el abogado.
Visiblemente
conmovido por el suceso, La Fuente aseguró a la prensa que
cuando conversó con el general por última vez, el
viernes 30 de agosto, él "estaba tranquilo, veíamos
aspectos de una citación que tenía en el Cuarto Juzgado
Penal Especial, donde quedamos en vernos. Este era un caso sobre
adquisición ilícita de armas, programado para el 9
de setiembre".
Es por eso que
el abogado no pudo descartar presuntas presiones al general Villanueva,
quien debía rendir su instructiva el 10 de este mes, por
la compra de armamento bélico.
LAS INVESTIGACIONES
El cúmulo
de periodista que se acercaron al procurador Luis Vargas Valdivia,
fueron los primeros en realizar la evidente interrogante. ¿Cómo
es posible que el general Villanueva tuviera un arma en su poder
estando en arresto domiciliario? Vargas sólo atinó
a decir que las circunstancias de esta muerte no están del
todo claras.
Para el procurador,
que reconocido de "irregular" el hecho de que Villanueva
tuviera un arma en su poder. Sin embargo, consideró que un
suicidio pudo haberse llevado a cabo con cualquier otro instrumento.
Incluso precisó que, en todo caso, se debió tomar
las medidas de precaución del caso para evitar este desenlace
fatal.
Vargas Valdivia
afirmó desconocer la existencia de presuntas amenazas en
contra de la vida del general, o de alguno de sus familiares, y
sostuvo que las investigaciones deberán esclarecer las circunstancias
en las que se produjo este deceso.
De otro lado,
el procurador afirmó que los procesos en contra de Oscar
Villanueva quedarán archivados, pero sus declaraciones sus
declaraciones seguirán siendo utilizadas.
Ahora se conoce
que por decisión de la fiscalía de turno, a cargo
del fiscal César Alegre, el Ministerio Público ha
dado un plazo de treinta días a la Policía Nacional,
para que investigue la muerte.
El cuerpo del general Villanueva fue trasladado, sorpresivamente,
de la Morgue Central de Lima a las 3 de la tarde, con dirección
a un cementerio local. El caso aún se maneja con el mismo hermetismo
con el que se han llevado las investigaciones. Aunque, aún es muy
temprano para saber la verdad.
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