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Toledo
indignado por archivo de caso de falsificación de firmas
El presidente
de la República, Alejandro Toledo, aseguró sentirse
"indignado" por el fallo de la Sala Penal transitoria
de la Corte Suprema que exculpó a uno de principales
implicados en falsificación de un millón y medio
de firmas realizado por el movimiento fujimorista Perú
2000, el ex regidor Luis Navarrete Santillán .
Asimismo,
Toledo, que criticó duramente la resolución
de los magistrados, señaló que personalemente
encabezará una "gran cruzada" para lograr
que el Poder Judicial cambie, ya que con casos como este se
puede apreciar que la mafia está "vivita y coleando".
El jefe
de Estado pidió a la ciudadanía que "se
ponga de pie" para exigir que se haga justicia sobre
este y otros casos donde se libró de culpa a implicados
en la corrupción ocurrida en la década pasada.
"Primero
absuelven a Vladimiro Montesinos de su vinculación
contra el narcotráfico. Después dicen que no
tiene nada que ver con las muertes de seis personas en el
Banco de la Nación en la Marcha de los Cuatro Suyos.
Ahora absuelven a aquellas personas que una investigación
rigurosa señaló culpables de la falsificación
de firmas", declaró Toledo, quien agregó
que "a este paso en dos años Vladimiro Montesinos
estará en la calle".
LA
RESOLUCIÓN
El pasado
9 de enero se emitió este polémico fallo, el
cual estuvo oculto para la prensa hasta el día de ayer.
A través de una resolución unánime de
los magistrados de la Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema,
presidida por Isaac Gamero Valdivia, se exculpa de toda responsabilidad
a los implicados en el escándalo del millón
y medio de firmas falsificadas, que sirvieron para el enpadronamiento
de Perú 2000, el ex partido político del ahora
prófugo ex mandatario Alberto Fujimori.
El fallo
determina, además, que el expediente y la denuncia
sobre este particular se archiven.
Si bien
se determinó que existen "ciertas irregularidades"
en el proceso judicial seguido contra los ciento treinta implicados,
también se afirma que el caso no puede ser investigado
al ser declarado como "cosa juzgada".
La resolución,
respaldada además por los magistrados Evangelina Huamaní
Llamas, Julio Alberto Pachas Avalos y César Javier
Vega Vega, se basa en el supuesto de que, al no haberse presentado
un pedido de revisión al fallo emitido por la Sala
de Delitos Tributarios y Aduaneros del 4 de octubre del 2000
(cuando el gobierno de Poder Judicial de Montesinos decidió
archivar el caso), se ha vencido el plazo para solicitar y
ordenar una nueva investigación por estos delitos.
Pese a
ello, en el fallo que declara "cosa juzgada" los
hechos contemplados en el expediente N° 4697-2001, los
magistrados admiten que existe delito, pues sostienen que
"se ha incurrido en graves omisiones y razonamientos
de dudosa validez legal por parte de quienes integraron la
Sala Tributaria". Sin embargo, líneas adelante,
explican que, al vencerse el tiempo de impugnación,
"la resolución, con cuyo contenido no se concuerda,
ha adquirido la calidad de cosa juzgada (
) que establece
la prohibición de revivir el proceso". Es decir,
existe delito pero no habrá juicio.
Así,
la Sala Suprema se escuda en un formalismo para emitir esta
resolución que es contradictoria, irregular e ilegal.
De esta forma, con esta resolución, se anula automáticamente
cualquier recurso que pudiera ser presentado por la procuraduría
o la fiscalía anticorrupción, pues es la última
instancia judicial.
Para el
procurador Juan Vargas Valdivia, el falló de esta sala
transitoria no tiene "pies ni cabeza", ya que se
basa una resolución fraudulenta a todas luces surgida
en un proceso donde no se investigó el caso como se
debería.
Sin embargo
hay una salida. Vargas asegura que "si logramos acreditar
que un consejo de justicia ha sido administrado de manera
fraudulenta, esta resolución no puede ser una cosa
juzgada".
LA
FALSIFICACIÓN
El millón
y medio de firmas que falsificó Perú 2000 en
la notaría Medelius, fue el inicio del fin del régimen
de Alberto Fujimori, debido a la clara maniobra de esta administración
por apañar este método viciado.
Lo preocupante
de este caso es que las pruebas sobre el masivo fraude son
más que evidentes. El propio Vladimiro Montesinos,
así como varios otros implicados, no sólo aseguró
que la administración corrupta a la que perteneció
participó de la falsificación, sino que las
pruebas fueron presentados a nivel mundial.
Así,
en pleno gobierno fujimorista, todos los responsables de este
caso fueron exculpados por una sala suprema, presidida entonces
por el vocal Armando Lorenzi, que respondiía a las
órdenes del propio Vladimiro Montesinos, uno de los
inculpados.
De allí
que en el año 2000, tanto la fiscalía como la
procuraduría del Estado, cuyos funcionarios son los
únicos con facultades para apelar las resoluciones
judiciales, estaba bajo el dominio de los socios de Fujimori
y Montesinos.
Carlos
Rivera Paz, abogado de Carlos y Marita Rodríguez Iglesias
(los denunciantes de la falsificación), afirma que
"en ese momento era imposible que alguien apelara esta
decisión, que fue dictada desde las oficinas del SIN.
Ahora,
este insólito documento será remitido al Tercer
Juzgado Anticorrupción, presidido por Jorge Barreto
Herrera, quien deberá archivar inmediatamente el proceso
judicial que se desarrollaba en torno a este caso y, además,
levantar las medidas limitativas de libertad que hubieran
sido dictadas contra los implicados, entre quienes se encuentran
Vladimiro Montesinos, José Portillo Campbell, Absalón
Vásquez, María Jesús Espinoza, Oscar
Medellius, Luis Alejandro Navarrete (ex regidor de la Municipalidad
de Lima), Rubén Calderón Díaz (ex jefe
de la Oficina Descentralizada de Procesos Electorales de Arequipa),
Migdonio Bellota Viera (ex regidor de Los Olivos), Daniel
Chuan Cabrera y José Cavassa (ex gerente de la ONPE),
entre otros.
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