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27 de julio del 2003
Dos lisiados esperan ayuda prometida por el gobierno
A Jhonny Aguilar le cayó un disparo de bala en la pierna, la cual, debido a la negligencia de varios hospitales, tuvo que ser amputada.

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Perú en estado de emergencia

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Atacado por la espalda

Justo por pecadores

La ayuda que nunca llegó

Secuelas de Barranca: La ayuda que nunca llegó

agenciaperu.com

El 27 de mayo pasado, el gobierno del presidente Alejandro Toledo, agobiado por las marchas y protestas callejeras, decretó el estado de emergencia nacional. Sin embargo, al día siguiente de la medida, los reclamos más violentos se registraron en Barranca y otras ciudades del norte chico, cuyas carreteras fueron bloqueadas por los agricultores. Dos personas, que no participaron de estos hechos, resultaron gravemente heridas. La ayuda prometida por el gobierno nunca llegó.

Escribe Marco Sifuentes / agenciaperu.com


El 28 de mayo, un día después de que el presidente Alejandro Toledo decretara el estado de emergencia en el país, la ciudad de Barranca despertó con una fuerte protesta organizada por los agricultores de la zona. En el enfrentamiento entre la Policía Nacional y los manifestantes, quienes lograron bloquear la carretera, las fuerzas de orden no dudaron en usar balas para dispersar a la muchedumbre. Fue allí cuando Johny Aguilar y Justo Bolívar, dos pobladores que no participaban en este pleito, quedaron lisiados de por vida.

ATACADO POR LA ESPALDA

El 28 de mayo, Jhonny Aguilar salió de su casa, como todas las tardes, en busca de sus amigos, para jugar fútbol. Sin embargo, Aguilar no encontró a sus compañeros, quienes prefirieron observar el enfrentamiento entre militares y agricultores.

Johnny llegó a la zona del conflicto, y allí recibió un impactó de bala por la espalda. Cuando trató de levantarse, no pudo. “Traté de pararme, pero me caí, y vi mi pierna que estaba desecha, desarmada”, señala.

Lo que vino después fue una larga, interminable y dolorosa peregrinación por las salas de emergencia en varios hospitales de Barranca y Supe. Al final, las múltiples negligencias médicas agravaron la herida en la pierna, que tuvo que ser amputada.

Alejandrina Gutiérrez, madre de Jhonny, asegura que si a su hijo “lo hubieran atendido a tiempo y bien esto no habría pasado”. “Ahora no sé que vamos a hacer, él mantenía a la familia, pues hace cuatro años murió mi esposo”, agrega, apesadumbrada.

Y es que desde que en enero murió su padre, Johnny, el hermano mayor de la familia, trabajaba para mantener a su madre enferma y a sus dos hermanos. Ahora la chacra familiar está abandonada, incluso, “para sufragar el tratamiento, estamos adeudados por más de cuatro mil soles”, refiere doña Alejandrina.

JUSTO POR PECADORES

Justo Bolívar recibió dos balas durante los sucesos de Barranca. Quedó hemipléjico.

Justo Bolívar Calzado es agricultor, tiene 33 años, y es padre de cuatro niños. Aquel 28 de mayo él tampoco protestaba. “Soy agricultor, sí, pero ese día yo estaba de pasajero”, cuenta.

Precisamente, su calvario se inició en la carretera. Justo Bolívar bajó del camión donde viajaba junto a su mercancía y empezó a caminar, por más de diez horas, sin saber que lo haría por última vez.

“La carretera estaba bloqueada. Me interné en las chacras cuando se originó la balacera. Volteé y sentí el impacto, en la cintura. Caí como pájaro pidiendo ayuda pero nadie me socorrió”, cuenta.

La primera bala le fracturó la pierna. La otra le impactó de lleno en la columna vertebral. Quedó hemipléjico.

Media hora después fue auxiliado y trasladado a un hospital de Barranca. Además, Bolívar aseguró que “en el hospital de Barranca los doctores me mintieron, me dijeron que no era bala sino golpe”.

Durante la confusión perdió su mercancía. “Era una carga de zapallos valorizada en mil quinientos soles. No sé adonde se habrán llevado el camión”. Para él no hay dudas. “Fueron los militares, yo los vi, ellos me dispararon”.

LA AYUDA QUE NUNCA LLEGÓ

Tanto Justo Aguilar como Johnny Bolívar siguen esperando, hasta ahora, la ayuda ofrecida por algunos representantes del gobierno. Según cuentan, tanto el primer como el segundo vicepresidente de la República, Raúl Diez Canseco y David Waissman, respectivamente, les ofrecieron ayudan económica.

Han pasado dos meses desde entonces, y ambos siguen postrados en sus camas en el Hospital Cayetano Heredia, a la espera de la ayuda. Mientras tanto, siguen endeudándose más e imposibilitados de trabajar.

Si usted desea ayudar a estas dos infortunadas personas, puede comunicarse por teléfono a los siguientes números: para el caso de la familia de Johnny Aguilar solo debe llamar al 9676 1976 o al 387 8231. La familia de Justo Bolívar no cuenta con teléfono, pero puede llamar a la casa de su vecino al 232 1028.

 
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