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Secuelas
de Barranca: La ayuda que nunca llegó
agenciaperu.com
El
27 de mayo pasado, el gobierno del presidente Alejandro Toledo,
agobiado por las marchas y protestas callejeras, decretó
el estado de emergencia nacional. Sin embargo, al día
siguiente de la medida, los reclamos más violentos
se registraron en Barranca y otras ciudades del norte chico,
cuyas carreteras fueron bloqueadas por los agricultores. Dos
personas, que no participaron de estos hechos, resultaron
gravemente heridas. La ayuda prometida por el gobierno nunca
llegó.
Escribe
Marco Sifuentes / agenciaperu.com
El 28 de mayo, un día después de que el presidente
Alejandro Toledo decretara el estado de emergencia en el país,
la ciudad de Barranca despertó con una fuerte protesta
organizada por los agricultores de la zona. En el enfrentamiento
entre la Policía Nacional y los manifestantes, quienes
lograron bloquear la carretera, las fuerzas de orden no dudaron
en usar balas para dispersar a la muchedumbre. Fue allí
cuando Johny Aguilar y Justo Bolívar, dos pobladores
que no participaban en este pleito, quedaron lisiados de por
vida.
ATACADO
POR LA ESPALDA
El
28 de mayo, Jhonny Aguilar salió de su casa, como todas
las tardes, en busca de sus amigos, para jugar fútbol.
Sin embargo, Aguilar no encontró a sus compañeros,
quienes prefirieron observar el enfrentamiento entre militares
y agricultores.
Johnny
llegó a la zona del conflicto, y allí recibió
un impactó de bala por la espalda. Cuando trató
de levantarse, no pudo. “Traté de pararme, pero
me caí, y vi mi pierna que estaba desecha, desarmada”,
señala.
Lo
que vino después fue una larga, interminable y dolorosa
peregrinación por las salas de emergencia en varios
hospitales de Barranca y Supe. Al final, las múltiples
negligencias médicas agravaron la herida en la pierna,
que tuvo que ser amputada.
Alejandrina
Gutiérrez, madre de Jhonny, asegura que si a su hijo
“lo hubieran atendido a tiempo y bien esto no habría
pasado”. “Ahora no sé que vamos a hacer,
él mantenía a la familia, pues hace cuatro años
murió mi esposo”, agrega, apesadumbrada.
Y
es que desde que en enero murió su padre, Johnny, el
hermano mayor de la familia, trabajaba para mantener a su
madre enferma y a sus dos hermanos. Ahora la chacra familiar
está abandonada, incluso, “para sufragar el tratamiento,
estamos adeudados por más de cuatro mil soles”,
refiere doña Alejandrina.
JUSTO
POR PECADORES
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| Justo
Bolívar recibió dos balas durante los sucesos de
Barranca. Quedó hemipléjico. |
Justo
Bolívar Calzado es agricultor, tiene 33 años,
y es padre de cuatro niños. Aquel 28 de mayo él
tampoco protestaba. “Soy agricultor, sí, pero
ese día yo estaba de pasajero”, cuenta.
Precisamente,
su calvario se inició en la carretera. Justo Bolívar
bajó del camión donde viajaba junto a su mercancía
y empezó a caminar, por más de diez horas, sin
saber que lo haría por última vez.
“La carretera estaba bloqueada. Me interné en
las chacras cuando se originó la balacera. Volteé
y sentí el impacto, en la cintura. Caí como
pájaro pidiendo ayuda pero nadie me socorrió”,
cuenta.
La
primera bala le fracturó la pierna. La otra le impactó
de lleno en la columna vertebral. Quedó hemipléjico.
Media
hora después fue auxiliado y trasladado a un hospital
de Barranca. Además, Bolívar aseguró
que “en el hospital de Barranca los doctores me mintieron,
me dijeron que no era bala sino golpe”.
Durante
la confusión perdió su mercancía. “Era
una carga de zapallos valorizada en mil quinientos soles.
No sé adonde se habrán llevado el camión”.
Para él no hay dudas. “Fueron los militares,
yo los vi, ellos me dispararon”.
LA
AYUDA QUE NUNCA LLEGÓ
Tanto
Justo Aguilar como Johnny Bolívar siguen esperando,
hasta ahora, la ayuda ofrecida por algunos representantes
del gobierno. Según cuentan, tanto el primer como el
segundo vicepresidente de la República, Raúl
Diez Canseco y David Waissman, respectivamente, les ofrecieron
ayudan económica.
Han
pasado dos meses desde entonces, y ambos siguen postrados
en sus camas en el Hospital Cayetano Heredia, a la espera
de la ayuda. Mientras tanto, siguen endeudándose más
e imposibilitados de trabajar.
Si
usted desea ayudar a estas dos infortunadas personas, puede
comunicarse por teléfono a los siguientes números:
para el caso de la familia de Johnny Aguilar solo debe llamar
al 9676 1976 o al 387 8231. La familia de Justo Bolívar
no cuenta con teléfono, pero puede llamar a la casa
de su vecino al 232 1028.
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