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¿Por
qué calla Montesinos?
Desde
hace dos semanas, Vladimiro Montesinos asiste impertérrito
e insonoro a su proceso. El "Doc" tendrá
setenta y cuatro juicios, y promete participar en todos con
la misma actitud de hierro.
Lo cierto es que el mutismo del ex asesor de Fujimori indigna,
sorprende, y a veces causa risa. Pero, ¿por qué
puede callar?: una ley se lo permite.
Escribe Silvia Cuevas / agenciaperu.com
Imperturbable,
casi sin pestañear, con los músculos del rostro
congelados en una misma expresión, forrado en una siempre
distinta, costosa, pero también muy fea, camisa de
seda, el ex asesor Vladimiro Montesinos se pasó todos
los días asiste durante su asistencia a su tan auspiciado
juicio sin pronunciar una sola palabra.
Durante las múltiples
diligencias, el "Doc" se limita a escuchar, y, cuando
el cansancio o algún otro mal temporal lo agobia, busca
la mirada de su abogada, Estela Valdivia, como tratando de
encontrar reposo y complicidad.
Montesinos piensa
que en boca cerrada no entran moscas, o tal vez sabe que así
no saldrán los reptiles que habitan en su interior.
Sin embargo, la actitud de Montesinos no deja de llamar la
atención y, en algunas oportunidades, de provocar indignación,
o risa.
LA
RAÍZ DEL MUTISMO
Pero su
mutismo solo pudo ser admitido por el tribunal que lo juzga,
gracias a la oportuna modificación del artículo
127 del Código Penal, impulsada por el congresista
del Frente Independiente Moralizador, Heriberto Benítez,
hace sólo cinco meses.
"Yo lo único
que he hecho es suprimir el ultimo párrafo de este
articulo en el que dice que si un procesado guarda silencio.
Este silencio puede ser tomado por la corte como si admitiera
su culpa", asegura el legislador.
"El silencio
es un derecho estipulado en las cortes internacionales, y
si le negábamos este derecho Montesinos el podía
intentar anular la sentencia del tribunal, y nadie quiere
ver esta novela nuevamente dentro de diez años",
enfatiza Benítez.
El congresista
del FIM habla como si él hubiera sabido de antemano
que Montesinos iba a decidir callar, y no admite que en realidad
le hizo un caro favor al más grande delincuente de
nuestra historia.
Este mismo congresista
que, para ser elegido prometió exterminar a los "ratones"
del Poder Judicial y devolverle a esta institución
su legitimidad, terminó impulsando una ley que favorece
al dueño de los ratones.
Para el constitucionalista
Raúl Ferrero "resulta sospechoso que justo meses
antes de que se inicie el juicio a Montesinos aparezca esta
ley que lo favorece y le permite guardar silencio".
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| Montesinos
con su abogada, Estela Valdivia: la relación trasncurre
de manera estrecha (Foto Cortesía Reuters). |
Sin embargo,
contrario a lo que Montesinos intenta hacer creer al auditorio,
su silencio no interfiere en el proceso, no invalida las decisiones
que vaya a tomar y no desautoriza a los magistrados que lo
juzgan.
Para Raúl
Ferrero "la palabra de un procesado o su silencio no
son concluyentes. Lo más importante en un juicio es
demostrar su culpabilidad o su inocencia en base a pruebas
u otros testimonios no por lo que digan o dejen de decir los
procesados. Peor aun, cuando los tribunales emiten su sentencia
pueden incluso poner la pena mas alta al procesado que con
su silencio no colaboro con el proceso".
EL
EGO DEL MUDO
Sin embargo,
los miles de espectadores del juicio del siglo, no comprenden
porque Montesinos no suelta prenda.
Raúl Ferrero opina que "Montesinos está
jugando a ganar la pena mas baja, por eso, imagínese
que en medio de estas confrontaciones con Jacqueline Beltrán
u otros implicados, éstos den más detalle o
cuenten nuevos delitos cometidos por el asesor, delitos que
nadie ha dicho aún y que Montesinos intenta mantener
ocultos. Su situación empeoraría y la pena subiría".
Pero aunque Montesinos
mantenga el silencio, sus gestos dicen más de lo que
él quisiera. Así, ante las cámaras, y
pese a su estrategia, el autor de las más aparatosas
operaciones psicosociales no ha desaprovechado la oportunidad
de convertirse en el centro de atención.
¿Por qué
ante las comisiones congresales improvisadas y oportunistas
dijo y desdijo a su antojo mezclando mentiras con verdades;
y ahora que por fin tiene la oportunidad de defenderse ante
un tribunal, prefiere callar?, el psicoanalista Luis Herrera
ensaya algunas hipótesis.
"El poder.
Montesinos quiere demostrar que aun tiene poder y no solo
sobre los vivos sino sobre los muertos. El decide cuando,
donde y con quien habla. Nadie lo obliga a hablar, el es dueño
de sí mismo y controla la situación", asegura,
luego de estudiar los gestos del ex hombre fuerte de Fujimiori.
El mutismo del
asesor desafía, a pesar de obedecer en silencio las
instrucciones de la jueza menosprecia al tribunal y sugiere
que nadie esta a su altura. En eso tiene razón, no
se conoce un delincuente más cínico que el ex
asesor.
"El silencio
al contrario de lo que puede significar que es la paz y esas
cosas en el caso de Montesinos significa todo lo contrario",
asegura el psicoanalista, quien añade que el Doc "aparenta
no estar interesado en lo que pasa en la sala pero la situación
es otra".
Desde el banquillo
de los acusados, siempre erguido, imperturbable, aparentando
estar ajeno a lo que sucede en la sala pero este gesto lo
delata: una mirada, que se repite más de una vez, como
si se tratara de un tic nervioso; en los momentos claves,
mira a su abogada. Ella lo sostiene como lo hacía Matilde
Pinchi Pinchi en sus días de gloria.
El silencio de
Vladimiro Montesinos parece reinar en la sala, al menos por
ahora; y los demás procesados, los que han comenzado
a medir sus fuerzas con el asesor comienzan a perder los papeles.
Aún falta que otros desfilen por el tribunal que juzga
a Montesinos.
El siniestro ex
asesor ha impuesto un juego: el que habla primero pierde.
Pero olvida que el que calla otorga.
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