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Los candidatos detrás del estrado
Los discursos, bailes, promesas y amenazas fueron como el pan de cada día durante los últimos meses de campaña electoral; los aspirantes a la Presidencia desempeñaron su rol de político durante los largos meses de contienda.
Los periodistas de agenciaperu.com que estuvieron cerca a ellos durante la campaña, llegaron a conocer un poco a la persona; y fueron testigos (y en ocasiones víctimas) del delirio y los rechazos que les fueron profesados a los postulantes.
Escribe Eliana Huaco / agenciaperu.com
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| > "GARCÍA SE SIENTE COMO EL GENERAL que va a liderar la batalla. Siente que son las cosas que le suceden a un líder que va a pasar a la historia". |
GARCÍA ANTE LA MULTITUD
La segunda ronda electoral fue sin duda la más intensa, tanto para los peruanos como para los postulantes. En ella, la estrella fue Alan García. Pero el público, pendiente de su verbo y ademanes, no imagina qué le ocurre al candidato aprista antes de subir al estrado.
Marco Sifuentes, periodista de agenciaperu.com estuvo presente entre todos los medios que le marcaron el paso al hoy electo presidente durante la segunda vuelta.
Cuenta que por ejemplo, que algo que las cámaras de televisión no logran captar es que a García le tiemblan las manos antes de dar un discurso. “No sé si atribuirlo a los nervios o a qué (…) Se para en el estrado, saca el papelito que tiene con las ideas que va a desarrollar y le tiembla la mano. Eso me impactó mucho, porque hablamos de Alan García, el amo de los mítines”.
Detalló que el líder de la estrella “es un tipo gracioso, desfachatado. Cuando lo ves bailar te das cuenta: él se deja llevar por la música y hace estos pasos raros, como el baile que pasa Bayly que ocurrió una vez que él pensó que no había cámaras de televisión”.
Sin embargo, cuando alguien arremete en su contra, García asume una posición “histórica”, y podría decirse que sabe que “es el líder que va a enfrentar a las masas adversas a su causa”.
“Pierde la desfachatez, pierde la confianza, pero no se pone nervioso. Se siente como el general que va a liderar la batalla. Siente que son las cosas que le suceden a un líder que va a pasar a la historia (…) En el fondo, creo que si bien lo afectan, entiende que estas cosas suceden, casi las espera”, refirió.
Luego de observarlo por una semana, el reportero logró darse cuenta de las cosas que realmente molestaban al candidato. “Cuando le haces la pregunta que lo va a poner en aprietos a solas no lo toma mal, se planta y te responde bien (…) Si le haces la pregunta delante de todos, se ofende horrible. Es una cosa psicológica, si siente que lo estás humillando delante del resto y que quieres faltarle el respeto, se enoja”.
“No le gusta que lo halaguen, los sobones. No le agrada mucho pero, claro, lo tolera, lo entiende, creo que comprende (…) Es conciente que lo soban”, manifestó.
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| > "OLLANTA HUMALA ES UNA PERSONA QUE LE GUSTA DOMINAR la situación (…) Ni su misma gente sabía si su agenda se iba a respetar". |
HUMALA FRENTE A LA PRENSA
Alexa Vélez de agenciaperu.com siguió a Ollanta Humala durante su recorrido electoral. Junto al candidato trotó, subió a los cerros y hasta recibió las pifias que el líder nacionalista provocaba contra la prensa.
La formación castrense del comandante en retiro era algo que saltaba a la vista en su manera de relacionarse con la gente. “Es una persona que le gusta dominar la situación (…) Ni su misma gente sabía si su agenda se iba a respetar porque de un momento a otro decidía cambiarla de acuerdo a lo que le provocaba”.
Su relación con la prensa era complicada, él sabía que los periodistas que lo seguían no tenían su físico y que si querían alcanzarlo y obtener declaraciones había que correr. “Cuando veía que estabas cansado, corría el doble. Te decía: ‘voy a dar la entrevista en la punta del cerro’, y sólo daba la entrevista para los medios que llegaban en ese momento”.
El líder nacionalista disfrutaba y se reía al ver como los reporteros que lo seguían se caían o se cansaban, y si lograban adelantarse para esperarlo en algún lugar, entonces “tomaba otra ruta”.
Tal vez su formación militar fue uno de los motivos por los que Humala no demostró perder los papeles. Cuando un tema le incomodaba, decidía no dar declaraciones y mandaba a uno de sus voceros a hablar con la prensa.
Además disfrutaba cuando conseguía que sus seguidores abuchearan a los periodistas que lo seguían. “Cuando hablaba de los medios de comunicación, de los programas que criticaban su candidatura, lo hacía suelto de huesos (…) Sentías preocupación porque él lograba azuzar a la gente (…) explotaba mucho los resentimientos de la gente. Entonces daba miedo”.
Sin embargo, casi al término de la campaña el candidato trató de apelar un poco al humor en sus discursos. Pero aunque empezaba a hablar suelto y relajado, a medida que avanzaba una arruga en diagonal se le iba marcando en el ceño, y era entonces cuando empezaba a gritar y asumía una actitud autoritaria.
Humala casi no comía en sus recorridos, “para él, almorzar, desayunar, cenar no era importante, nos preguntábamos como podía tener tanta energía y nos decían que vivía de energizantes - en Parque Sur siempre entraban cajas y cajas de Top Secret (…) Por eso tenía tanta energía y andaba como acelerado, a pesar que no probaba bocado”.
Al contrario de Alan García, a Humala nunca se le vio bailar, aunque ocasiones no faltaron. “Creo que era un poco mostrar su lado débil, su lado humano, un poco de miedo al ridículo, marcar distancia con lo que el llama los partidos tradicionales”.
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| > "A LOURDES FLORES NO LE GUSTA PINTARSE, no le gusta maquillarse. Si lo hacía era porque estaba en campaña pero en general no le gusta hacerlo". |
FLORES NANO BAJO CONTROL
Aunque no llegó a la segunda vuelta, Lourdes Flores Nano fue una de las candidatas con más fuerza de la contienda electoral. Siempre sonriente y dispuesta a aceptar halagos y críticas, nunca perdió el buen humor, en el estrado, ante las cámaras o detrás de ellas. Paola Bazán de agenciaperu.com la siguió durante la campaña.
Flores Nano siempre mantuvo una postura amable con la prensa, incluso cuando no podía declarar se disculpaba y pedía un poco de tiempo. “Se preocupaba por quedar bien”.
La sonrisa nunca se le borró de los labios, y en todo momento se mostró de buen humor, compartía y bromeaba. “Nunca la he visto molesta. Hacía bromas y se reía. (…) Sólo antes de dar el discurso se ponía un poco seria, sacaba el papel donde tenía apuntadas las ideas y se preparaba”.
La candidata mantuvo esta postura incluso cuando era atacada por los seguidores de sus contendores. Cuando iba a un mercado y había gente de Humala y la pifiaban, “lo tomaba de buen humor, de buena manera. Les decía que estaban abiertos a otros pensamientos, lo tomaba bien, nunca la vimos perder el control”.
“A ella no le gusta pintarse, no le gusta maquillarse. Si lo hacía era porque estaba en campaña pero en general no le gusta hacerlo (…) Es una persona coqueta, simpática, agradable. Le gusta estar bien con todos”, añadió.
Sin embargo cuando alguien la criticaba, la lideresa de Unidad Nacional prefería evitar los comentarios, y poner “como una barrera” para no tocar el tema.
“Quería quedar bien con todos y trataba de tapar lo que pasaba (…) prefería no responder y para eso aumentaba su agenda. Iba a más lugares y subía a más cerros. Recién al final comenzó a criticar y a responder los ataques de Humala”, concluyó.
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