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Los
niños de Acobambilla
esperan que termine la guerra para volver a recibir
"la yapita".
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La
guerra de la papilla
En
Lima se ha desatado una guerra entre varias empresas proveedoras
de papilla y el Estado por el programa que proveía
de papilla a los niños de las provincias más
pobres del Perú. Y mientras el programa está
en suspenso, la desnutrición nuevamente gana terreno.
Escriben
Daniel Yovera y Silvia Cuevas / agenciaperu.com
Hace
cuatro meses los niños de la provincia de Acobabilla,
en el departamento de Huancavelica, dejaron de recibir las
raciones de papilla que el Estado les otorgaba
Contradictoriamente,
la yapita, nombre con el que los niños reconocen
este alimento, se ha convertido en una de las principales
carencias del lugar.
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Más
de 250 mil niños de Huancavelica, Puno, Cuzco,
Ayacucho y Ancash son los afectados.
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Las
madres de los distintos poblados del departamento no han
recibido una explicación razonable departe del Instituto
Nacional de Salud, el ente encargado del proyecto. "En
la posta me han dicho que no hay papilla hasta el 2002"
afirma una de ellas. "Nuestros hijos estaban acostumbrados
a la papilla; ahora que les falta, lloran".
Según
el doctor Cesar Vera, uno de los pocos médicos que
asisten en la posta de este postergado lugar, la ausencia
de la papilla podría traer consecuencias gravísimas
en los niños que ya se habían acostumbrado
a consumirla. "Ya habían salido de la desnutrición,
ya estaban recuperando el peso normal. Ahora, con este desabastecimiento,
vamos otra vez a retroceder", se lamenta.
Es increíble,
pero esta es la realidad que tienen que afrontar los 250
mil niños que se beneficiaban con este alimento no
sólo en Huancavelica, sino también en los
departamentos de Puno, Cuzco, Ayacucho y Ancash.
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Las
barrigas hinchadas, nuevamente comunes, son un signo
evidente de desnutrición.
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DENUNCIAS,
LICITACIONES Y ESTADO DE EMERGENCIA
Mientras
tanto, en Lima, las autoridades del Ministerio de Salud
no logran poner coto a la guerra que se inicio entre las
empresas y los funcionarios encargados de administrar el
programa, en julio de este año.
APROAAN,
la asociación que reúne a siete de las empresas
que conforman la sociedad de productores de alimentos nutricionales
y que participaron como postores en la primera convocatoria,
denunció una serie de irregularidades en los dos
últimos procesos de licitación pública
del programa.
Obligado
por las denuncias, el Instituto Nacional de Salud, anuló
a los ganadores del primer concurso público en julio
de este año y declaró el programa en estado
de emergencia, debido al desabastecimiento generado.
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Miguel
Palacios, de Aproaan: "No podría llevarse
a cabo un proceso de urgencia sino hay una licitación
convocada".
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Hace
tan solo una semana, el Instituto Nacional de Salud intentó
resolver el problema temporalmente. El INS escogió
entre los postores, cuatro empresas para que abastezcan
el programa por solo cinco meses.
Sin
embrago, Miguel Palacios, de APROAAN, sostiene que esta
medida no resolverá el problema y solo generara mas
irregularidades. "Se supone que un proceso de urgencia
sirve para comprar lo necesario mientras se lleva a cabo
la licitación pública. Pero ha transcurrido
un mes y hasta la fecha esto no ha ocurrido", sostiene.
Además,
denuncia que las autoridades no están actuando transparentemente
en este caso. "Nos ha sorprendido que en las bases
exista un sugestivo título de 'confidencialidad',
bajo la posibilidad de tomar represalias", dice Palacios.
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El
programa recién se reactivará el próximo
año. ¿Y los niños?
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PRESIONES
Y DESNUTRICIONES
Por
su lado, el ministro de Salud, Luis Solari, niega las limitaciones
de su cartera y denuncia a las empresas de abastecer con
productos de baja calidad. "El director del INS está
siendo sujeto de presiones por este grupo de empresas que
no han sido seleccionadas. El Ministerio no puede comprarle
la papilla a quienes han sido detectadas como empresas de
dudosa calidad", afirma el ministro Solari.
El programa
Entre Líneas de Canal N y agenciaperu.com
intentaron conversar con el doctor Napoleon Chavez, director
del programa de papilla a nivel nacional, pero el funcionario
se excusó de responder.
Ajenos
a los intereses que se esconden detrás de la papilla
en Lima, los niños de Huancavelica duermen con el
estómago vacío, para superar la ausencia de
la yapita, sus madres se las ingenian aunque saben que no
conseguirán sustituir el nivel nutricional.
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Harrison
Castillo, coordinador del programa, evalúa
los preocupantes efectos que tendrá la guerra
en los niños.
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Aunque
las autoridades del programa aseguran que la papilla volverá
a las mesas de los niños de los lugares más
pobres y olvidados del país el próximo año,
sus madres han comenzado a perderle confianza al gobierno.
Pero esto no es lo más grave.
Harrison
Castillo, coordinador departamental del programa de la papilla
en Huancavelica también muestra su preocupación.
"Dada la precariedad de Huancavelica, la papilla se
ha convertido en uno de los principales alimentos del beneficiario;
el hecho de no consumirlo va a afectar su desarrollo cognitivo",
sostiene.
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