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Los niños son las únicas víctimas
17 de diciembre del 2001

Los niños de Acobambilla esperan que termine la guerra para volver a recibir "la yapita".

La guerra de la papilla

En Lima se ha desatado una guerra entre varias empresas proveedoras de papilla y el Estado por el programa que proveía de papilla a los niños de las provincias más pobres del Perú. Y mientras el programa está en suspenso, la desnutrición nuevamente gana terreno.

Escriben Daniel Yovera y Silvia Cuevas / agenciaperu.com

Hace cuatro meses los niños de la provincia de Acobabilla, en el departamento de Huancavelica, dejaron de recibir las raciones de papilla que el Estado les otorgaba

Contradictoriamente, la yapita, nombre con el que los niños reconocen este alimento, se ha convertido en una de las principales carencias del lugar.

Más de 250 mil niños de Huancavelica, Puno, Cuzco, Ayacucho y Ancash son los afectados.

Las madres de los distintos poblados del departamento no han recibido una explicación razonable departe del Instituto Nacional de Salud, el ente encargado del proyecto. "En la posta me han dicho que no hay papilla hasta el 2002" afirma una de ellas. "Nuestros hijos estaban acostumbrados a la papilla; ahora que les falta, lloran".

Según el doctor Cesar Vera, uno de los pocos médicos que asisten en la posta de este postergado lugar, la ausencia de la papilla podría traer consecuencias gravísimas en los niños que ya se habían acostumbrado a consumirla. "Ya habían salido de la desnutrición, ya estaban recuperando el peso normal. Ahora, con este desabastecimiento, vamos otra vez a retroceder", se lamenta.

Es increíble, pero esta es la realidad que tienen que afrontar los 250 mil niños que se beneficiaban con este alimento no sólo en Huancavelica, sino también en los departamentos de Puno, Cuzco, Ayacucho y Ancash.

Las barrigas hinchadas, nuevamente comunes, son un signo evidente de desnutrición.

DENUNCIAS, LICITACIONES Y ESTADO DE EMERGENCIA

Mientras tanto, en Lima, las autoridades del Ministerio de Salud no logran poner coto a la guerra que se inicio entre las empresas y los funcionarios encargados de administrar el programa, en julio de este año.

APROAAN, la asociación que reúne a siete de las empresas que conforman la sociedad de productores de alimentos nutricionales y que participaron como postores en la primera convocatoria, denunció una serie de irregularidades en los dos últimos procesos de licitación pública del programa.

Obligado por las denuncias, el Instituto Nacional de Salud, anuló a los ganadores del primer concurso público en julio de este año y declaró el programa en estado de emergencia, debido al desabastecimiento generado.

Miguel Palacios, de Aproaan: "No podría llevarse a cabo un proceso de urgencia sino hay una licitación convocada".

Hace tan solo una semana, el Instituto Nacional de Salud intentó resolver el problema temporalmente. El INS escogió entre los postores, cuatro empresas para que abastezcan el programa por solo cinco meses.

Sin embrago, Miguel Palacios, de APROAAN, sostiene que esta medida no resolverá el problema y solo generara mas irregularidades. "Se supone que un proceso de urgencia sirve para comprar lo necesario mientras se lleva a cabo la licitación pública. Pero ha transcurrido un mes y hasta la fecha esto no ha ocurrido", sostiene.

Además, denuncia que las autoridades no están actuando transparentemente en este caso. "Nos ha sorprendido que en las bases exista un sugestivo título de 'confidencialidad', bajo la posibilidad de tomar represalias", dice Palacios.

El programa recién se reactivará el próximo año. ¿Y los niños?

PRESIONES Y DESNUTRICIONES

Por su lado, el ministro de Salud, Luis Solari, niega las limitaciones de su cartera y denuncia a las empresas de abastecer con productos de baja calidad. "El director del INS está siendo sujeto de presiones por este grupo de empresas que no han sido seleccionadas. El Ministerio no puede comprarle la papilla a quienes han sido detectadas como empresas de dudosa calidad", afirma el ministro Solari.

El programa Entre Líneas de Canal N y agenciaperu.com intentaron conversar con el doctor Napoleon Chavez, director del programa de papilla a nivel nacional, pero el funcionario se excusó de responder.

Ajenos a los intereses que se esconden detrás de la papilla en Lima, los niños de Huancavelica duermen con el estómago vacío, para superar la ausencia de la yapita, sus madres se las ingenian aunque saben que no conseguirán sustituir el nivel nutricional.

Harrison Castillo, coordinador del programa, evalúa los preocupantes efectos que tendrá la guerra en los niños.

Aunque las autoridades del programa aseguran que la papilla volverá a las mesas de los niños de los lugares más pobres y olvidados del país el próximo año, sus madres han comenzado a perderle confianza al gobierno. Pero esto no es lo más grave.

Harrison Castillo, coordinador departamental del programa de la papilla en Huancavelica también muestra su preocupación. "Dada la precariedad de Huancavelica, la papilla se ha convertido en uno de los principales alimentos del beneficiario; el hecho de no consumirlo va a afectar su desarrollo cognitivo", sostiene.

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