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Crónica
de la culpa
Escribe
Diego Fernández-Stoll / agenciaperu.com
El martes
pasado la conciencia llamó a quien redacta esta nota.
Se manifestó mediante la voz de Erwin Schuch, representante
del Sodalicio. Dijo que me habían descubierto filmándolos
en un oficio religioso que celebran los domingos en una
iglesia de Miraflores. Me dijeron que había entrado
en la casa del Señor a filmar su fiesta, sin permiso.
Lo cierto es que no escondí, ni pretendí ocultar
mi cámara. Luego de la mencionada misa, varios sodálites
se acercaron a preguntarme qué pretendía y
para quién trabajaba.
Les
expliqué entonces lo que estaba haciendo, de qué
se trataba mi reportaje. Pedí hablar con un representante
para que me conceda una entrevista explicando el punto de
vista del Sodalicio. No quisieron darme un teléfono,
más bien pidieron el mío. El señor
Schultz tuvo la gentileza de comunicarse conmigo. Lamentablemente,
no fue para coordinar una entrevista, sino para decirme
que lo que estaba haciendo era poco cristiano y que cargaría
con eso en mi conciencia. Dijo que ni el sodalicio ni la
Iglesia Católica se pronunciarían al respecto
a menos que una alta autoridad eclesiástica formule
una denuncia, porque el Sodalicio cuenta con la bendición
del Papa.
Agenciaperu.com
hizo llegar dos cartas de invitación a destacados
representantes de este movimiento, pero hasta ahora no recibe
respuesta.
No pretendemos
cuestionar a la Iglesia Católica en su misión
social, ni podemos dejar de mencionar la obra que realiza
el sodalicio a través de su institución hermana,
el Movimiento de Vida Cristiana, que se encarga de hacer
obras sociales para los menos afortunados.
Usted
puede visitar su página
Web -donde también se habla de los orígenes
del Sodalitium- en este
vínculo. Estamos seguros, además,
que muchas familias están felices con la decisión
de sus jóvenes hijos. Pero tal como lo comprueba
el testimonio del señor Alt. Los que no lo están,
se encuentran desesperados por recuperar una buena relación
con sus hijos.
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