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Los pescadores: las víctimas de siempre
28 de febrero del 2002

La penosa situación de la Caja del Pescador llevó a un viejo lobo de mar al suicidio.

La Caja del Pescador quebrada

Hace un mes, un viejo pescador se suicidó en el puerto de Chimbote bebiendo medio litro de ácido muriático. Según las versiones de su familia y sus compañeros jubilados, su decisión significa una forma de protesta por los continuos maltratos que mes a mes reciben en las oficinas de la Caja de Beneficios y Seguridad Social del Pescador y en la clínica de la misma entidad. Hoy, esta entidad se encuentra desfinanciada, a pesar de los fondos millonarios que deberían existir.

Escribe Daniel Yovera / agenciaperu.com

El 25 de enero, muy temprano, Celestino Rivas (68) salió de su casa y se dirigió a la Clínica del Pescador en el viejo puerto de Chimbote. Atravesó la puerta principal, solicitó medicinas para aliviar su malestar, y recibió la misma respuesta de siempre: no hay medicamentos.

Entonces, ingresó a uno de los baños del segundo piso y bebió medio litro de ácido muriático. Segundos después, se derrumbó gritando por el dolor. Eran las 10:55 de la mañana. Un pescador, Santiago Castillo, oyó sus súplicas de auxilio y acudió en su ayuda. Este, a su vez, la solicitó a emergencias de la clínica pero no le hicieron caso. Así que dos obreros de limpieza lo ayudaron a trasladar a Celestino. Pero a las 11:10 el viejo pescador ya había muerto.

Al parecer, la crisis económica y la constante humillación que Celestino sentía como jubilado en la Caja del Pescador y su clínica, fueron decisivos para que finalmente decidiera quitarse la vida.

Su esposa, Alicia Atalla, y sus compañeros jubilados opinan de esa manera. Doña Alicia llora: recuerda su penosa enfermedad. Pero sobre todo recuerda con amargura que aún podría estar vivo. "Pero le negaban las medicinas que necesitaba", dice. "El día que murió mi esposo, señor, las enfermeras estaban de festejo, en parte él ha muerto por negligencia de la clínica, si no estaría todavía vivo", manifiesta entre lágrimas.

La clínica de los pescadores adolece de los implementos básicos.

LA CAJA DESENCAJADA

Los jubilados, por su parte, afirman que su clínica nos les provee de las medicinas que necesitan, ni tampoco les brinda una buena atención. Reclaman, gritan, se desesperan, no pocos lloran de impotencia en las puertas de la Caja, otros ya piensan en seguir los pasos de Celestino Rivas.

"Hemos aportado durante años, durante décadas a la Caja. ¿Para qué? Para que los delincuentes que siempre la han dirigido usufructúen de ella, para que se lleven el dinero de nuestros fondos", dice uno de ellos, que es dirigente.

Los jubilados hacen una comparación muy esclarecedora. "En las épocas de bonanza de la pesca, cuando nosotros mismos llevamos al Perú a ser la primera potencia pesquera en el mundo, la Caja se dio el lujo de construir en los puertos todo el litoral ciudades exclusivamente para nosotros, por ejemplo aquí se construyó Mar Bella, en el callao fue Ciudad del Pescador. Y hoy, señor, ya no tiene ni para pagarnos las pensiones, ¡es increíble, qué han hecho con nuestro dinero!".

En efecto, la situación actual de la Caja del Pescador es penosa. Según datos obtenidos, los pescadores han perdido la mayor parte de los fondos de sus aportaciones. Sólo entre 1990 y el 2000, la Caja registró ingresos contables de 91 millones de soles de aportaciones por concepto de Fondo de Cese, equivalente a la Compensación por Tiempo de Servicios de quienes "trabajan en tierra", como dicen los pescadores.

Esos 91 millones de soles, sumados a los 16 millones que los empresarios armadores no depositaron por Cese a los pescadores que trabajan en sus respectivas embarcaciones, hacen una deuda total de 107 millones por fondo de cese que el pescador ha dejado de percibir.

Un cálculo contable realizado por el economista Carlos Terán Molina, quien fue auditor de las gestiones de los años 1999, 2000 y parte del 2001 de la Caja del Pescador, indica que si a esos 107 millones se le aplicaran los respectivos intereses, la suma fácilmente llegaría a los 1000 millones de soles.

Tito Méndez, dirigente: "La Caja es una entidad anacrónica y obsoleta".

"Estamos hablando de dinero que ingresó contablemente, y que debería estar registrando intereses bancarios, pero no es así, ni siquiera el principal existe, ¿qué se ha hecho con esos fondos?, se pregunta el economista.

ACTUAL MINISTRO IMPLICADO

El Estado también le adeuda a la Caja del Pescador. A través de distintas modalidades de préstamos, esta deuda asciende a 70 millones de soles. "El cumplimiento de esta deuda sencillamente ayudaría a mejorar el sistema de pagos de pensiones y otros beneficios a los pescadores, ¿por qué el Estado no asume su responsabilidad?", refiere Juan Yovera, un dirigente pescador del puerto chimbotano.

Además, los empresarios armadores adeudan a la Caja por pago de derechos y beneficios de los trabajadores, 16 millones de soles. Lo que indigna más a los pescadores es que uno de los deudores es Javier Reátegui, actual ministro de Pesquería. Su empresa Nazca tenía, a setiembre del año pasado, una deuda por más de 58 mil soles.

Estas son algunas de las razones que han llevado a la Caja del Pescador a su situación actual. Pero además, hay otros factores. Por ejemplo, en noviembre de 1992 el Sindicato de Pescadores de Chimbote y Anexos, detectó una serie de irregularidades dolosas.

Un documento señala, entre dichas irregularidades, casos de préstamos a terceros sin contrato privado, solicitud de préstamo ni carta fianza; concertación dolosa con los prestatarios por las operaciones de préstamos no recuperables; sobrevalorización hasta por 40% de su precio real de los centros médicos construidos sin estudios técnicos; adquisiciones fraudulentas de equipos y material médico obsoletos y usados.

Luego de años dedicados al duro ambiente del mar, los pescadores jubilados no encuentran descanso.

Además, el documento denuncia irregularidades como contratos fraudulentos con clínicas, farmacias particulares y laboratorios que cobraron tarifas muy altas; apropiaciones ilícitas de funcionarios responsables de las áreas de recaudación y finanzas; pagos de facturas sobrevaluadas por reparación y mantenimiento de los vehículos de la Caja; incluso trámites irregulares para obtener las pensiones de jubilación e invalidez a favor de personas que no tenían dichos derechos.

El documento del Sindicato de Chimbote indica, además, que existieron comisiones internas de investigación, empresas auditoras externas, exámenes especiales y hasta denuncias penales y políticas. Pero "ni las cuatro firmas auditoras han informado ni dado a conocer públicamente los resultados", acusa el documento.

En noviembre de 1991, la Cámara de Diputados acordó por unanimidad nombrar una comisión investigadora de la Caja del Pescador, comisión vio interrumpido su trabajo de investigación por el golpe del 5 de abril de 1992.

"Todos estos actos ilícitos han desfinanciado a la Caja. Y si debemos señalar responsables, estos son sobretodo el Estado, los armadores, que no cumplen con los pagos de los derechos y beneficios de los pescadores y además colocan a sus testaferros como miembros del directorio de la Caja, y finalmente son responsables también los funcionarios de la Caja, que nunca fueron capaces de revertir esta situación, por el contrario, sólo lucraron", opina el dirigente Juan Yovera.

Otro dirigente, Tito Méndez, considera que los trabajadores también tienen su cuota de responsabilidad. "Los dirigentes también somos responsables, tuvimos presencia en el directorio de la Caja y quisimos administrarla con un criterio sindicalista, siendo una entidad con carácter financiero. Por eso hoy la Caja es una entidad anacrónica, obsoleta", manifiesta.

LA GESTIÓN DEL 2000

Fuentes del directorio de la Caja del Pescador informaron a agenciaperu.com que en el año 2000, durante la presidencia del comandante de Marina, Héctor Marrache Palacios, se halló una diferencia de más de 4 millones de soles en los estados financieros y balance de dicho ejercicio.

Quien detectó esa diferencia fue el jefe de la Unidad de Auditoría Interna de los ejercicios 1999, 2000 y 2001, Carlos Terán. Este auditor manifestó a agenciaperu.com que, en efecto, tal diferencia fue detectada por su unidad e informada en su momento tanto al directorio de la Caja como a la Superintendencia de Banca y Seguros.

"Pero nunca se tomaron medidas para esclarecer esta diferencia millonaria. Incluso yo hallé en mis investigaciones facturas falsas e irregulares, porque los servicios que supuestamente se prestaron a la Caja nunca se hicieron, incluso hay facturas de empresas fantasmas, inexistentes en Sunat", denuncia.

La empresa auditora externa encargada de realizar en ese año el estado financiero fue Sarrio y Asociados. Terán señala que ésta nunca basó su informe final en el balance general hecho por el departamento de contabilidad de la Caja del Pescador. "Y las normas contables establecen claramente que el auditor externo debe basar su informe final de estados financieros de la entidad que audita en el balance oficial realizado por el contador general de dicha entidad", aclara Terán.

Pero el marino Héctor Marrache desmintió estas acusaciones, argumentando que él era parte del directorio y en consecuencia no veía asuntos administrativos. "Además, eso no pasó de ser un malentendido, si existe alguna diferencia es porque la auditoría externa que realizó Sarrio y Asociados, que además es de nivel A1, hizo una redistribución de los gastos y los conceptos, eso es todo", argumenta.

El ex auditor Terán, sin embargo, se reafirma en lo afirmado. "Fue por decir esto que el directorio de la Caja, con el señor Marrache a la cabeza, me quita la confianza, y me sacan del cargo de auditor interno, a pesar de que no informaron previamente a la Superintendencia ni señalaron las causales de mi retiro. Y lo increíble es que la SBS aceptó esto".

El caso de la diferencia de los 4 millones 300 mil soles existentes en el ejercicio del año 2000 de la Caja del Pescador, llegó al más alto nivel. El propio ministro de Pesquería Javier Reátegui conoció el caso los primeros días de octubre del 2001. Pero su opinión al respecto aún se desconoce.

EXIGEN INTERVENCIÓN

Estos hechos motivan a los pescadores y a sus dirigentes a exigir al gobierno central la inmediata intervención de la Caja del Pescador. "Es urgente que el gobierno adopte esa medida, pero no para liquidarla, sino para reestructurarla, refinanciarla, y darle un giro distinto a su dirección. Por supuesto, también para investigar a las gestiones corruptas que se aprovecharon de la ignorancia de los pescadores", coinciden Juan Yovera y Tito Méndez.

Por esta entidad también pasaron como altos directivos conspicuos personajes del fujimorismo como Gilberto Siura y Ricardo Marcenaro, y no fujimoristas como Luis Castañeda Lossio, a quienes los pescadores recuerdan no necesariamente por desarrollar una buena y correcta gestión.

Hoy, los jubilados amenazan con seguir los pasos de don Celestino Rivas. Los pescadores señalan que si esto llegara a suceder, tanto el gobierno como los directivos de la Caja del Pescador serían corresponsables. Permitir que los suicidios continúen sería avalar la realidad de esta entidad beneficiaria y solidaria de los hombres del mar.

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