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La
penosa situación de la Caja del Pescador llevó
a un viejo lobo de mar al suicidio.
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La
Caja del Pescador quebrada
Hace
un mes, un viejo pescador se suicidó en el puerto
de Chimbote bebiendo medio litro de ácido muriático.
Según las versiones de su familia y sus compañeros
jubilados, su decisión significa una forma de protesta
por los continuos maltratos que mes a mes reciben en las
oficinas de la Caja de Beneficios y Seguridad Social del
Pescador y en la clínica de la misma entidad. Hoy,
esta entidad se encuentra desfinanciada, a pesar de los
fondos millonarios que deberían existir.
Escribe
Daniel Yovera / agenciaperu.com
El 25
de enero, muy temprano, Celestino Rivas (68) salió
de su casa y se dirigió a la Clínica del Pescador
en el viejo puerto de Chimbote. Atravesó la puerta
principal, solicitó medicinas para aliviar su malestar,
y recibió la misma respuesta de siempre: no hay medicamentos.
Entonces,
ingresó a uno de los baños del segundo piso
y bebió medio litro de ácido muriático.
Segundos después, se derrumbó gritando por
el dolor. Eran las 10:55 de la mañana. Un pescador,
Santiago Castillo, oyó sus súplicas de auxilio
y acudió en su ayuda. Este, a su vez, la solicitó
a emergencias de la clínica pero no le hicieron caso.
Así que dos obreros de limpieza lo ayudaron a trasladar
a Celestino. Pero a las 11:10 el viejo pescador ya había
muerto.
Al parecer,
la crisis económica y la constante humillación
que Celestino sentía como jubilado en la Caja del
Pescador y su clínica, fueron decisivos para que
finalmente decidiera quitarse la vida.
Su esposa,
Alicia Atalla, y sus compañeros jubilados opinan
de esa manera. Doña Alicia llora: recuerda su penosa
enfermedad. Pero sobre todo recuerda con amargura que aún
podría estar vivo. "Pero le negaban las medicinas
que necesitaba", dice. "El día que murió
mi esposo, señor, las enfermeras estaban de festejo,
en parte él ha muerto por negligencia de la clínica,
si no estaría todavía vivo", manifiesta
entre lágrimas.
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La
clínica de los pescadores adolece de los implementos
básicos.
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LA
CAJA DESENCAJADA
Los
jubilados, por su parte, afirman que su clínica nos
les provee de las medicinas que necesitan, ni tampoco les
brinda una buena atención. Reclaman, gritan, se desesperan,
no pocos lloran de impotencia en las puertas de la Caja,
otros ya piensan en seguir los pasos de Celestino Rivas.
"Hemos
aportado durante años, durante décadas a la
Caja. ¿Para qué? Para que los delincuentes
que siempre la han dirigido usufructúen de ella,
para que se lleven el dinero de nuestros fondos", dice
uno de ellos, que es dirigente.
Los
jubilados hacen una comparación muy esclarecedora.
"En las épocas de bonanza de la pesca, cuando
nosotros mismos llevamos al Perú a ser la primera
potencia pesquera en el mundo, la Caja se dio el lujo de
construir en los puertos todo el litoral ciudades exclusivamente
para nosotros, por ejemplo aquí se construyó
Mar Bella, en el callao fue Ciudad del Pescador. Y hoy,
señor, ya no tiene ni para pagarnos las pensiones,
¡es increíble, qué han hecho con nuestro
dinero!".
En efecto,
la situación actual de la Caja del Pescador es penosa.
Según datos obtenidos, los pescadores han perdido
la mayor parte de los fondos de sus aportaciones. Sólo
entre 1990 y el 2000, la Caja registró ingresos contables
de 91 millones de soles de aportaciones por concepto de
Fondo de Cese, equivalente a la Compensación por
Tiempo de Servicios de quienes "trabajan en tierra",
como dicen los pescadores.
Esos
91 millones de soles, sumados a los 16 millones que los
empresarios armadores no depositaron por Cese a los pescadores
que trabajan en sus respectivas embarcaciones, hacen una
deuda total de 107 millones por fondo de cese que el pescador
ha dejado de percibir.
Un cálculo
contable realizado por el economista Carlos Terán
Molina, quien fue auditor de las gestiones de los años
1999, 2000 y parte del 2001 de la Caja del Pescador, indica
que si a esos 107 millones se le aplicaran los respectivos
intereses, la suma fácilmente llegaría a los
1000 millones de soles.
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Tito
Méndez, dirigente: "La Caja es una entidad
anacrónica y obsoleta".
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"Estamos
hablando de dinero que ingresó contablemente, y que
debería estar registrando intereses bancarios, pero
no es así, ni siquiera el principal existe, ¿qué
se ha hecho con esos fondos?, se pregunta el economista.
ACTUAL
MINISTRO IMPLICADO
El Estado
también le adeuda a la Caja del Pescador. A través
de distintas modalidades de préstamos, esta deuda
asciende a 70 millones de soles. "El cumplimiento de
esta deuda sencillamente ayudaría a mejorar el sistema
de pagos de pensiones y otros beneficios a los pescadores,
¿por qué el Estado no asume su responsabilidad?",
refiere Juan Yovera, un dirigente pescador del puerto chimbotano.
Además,
los empresarios armadores adeudan a la Caja por pago de
derechos y beneficios de los trabajadores, 16 millones de
soles. Lo que indigna más a los pescadores es que
uno de los deudores es Javier Reátegui, actual ministro
de Pesquería. Su empresa Nazca tenía, a setiembre
del año pasado, una deuda por más de 58 mil
soles.
Estas
son algunas de las razones que han llevado a la Caja del
Pescador a su situación actual. Pero además,
hay otros factores. Por ejemplo, en noviembre de 1992 el
Sindicato de Pescadores de Chimbote y Anexos, detectó
una serie de irregularidades dolosas.
Un documento
señala, entre dichas irregularidades, casos de préstamos
a terceros sin contrato privado, solicitud de préstamo
ni carta fianza; concertación dolosa con los prestatarios
por las operaciones de préstamos no recuperables;
sobrevalorización hasta por 40% de su precio real
de los centros médicos construidos sin estudios técnicos;
adquisiciones fraudulentas de equipos y material médico
obsoletos y usados.
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Luego
de años dedicados al duro ambiente del mar,
los pescadores jubilados no encuentran descanso.
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Además,
el documento denuncia irregularidades como contratos fraudulentos
con clínicas, farmacias particulares y laboratorios
que cobraron tarifas muy altas; apropiaciones ilícitas
de funcionarios responsables de las áreas de recaudación
y finanzas; pagos de facturas sobrevaluadas por reparación
y mantenimiento de los vehículos de la Caja; incluso
trámites irregulares para obtener las pensiones de
jubilación e invalidez a favor de personas que no
tenían dichos derechos.
El documento
del Sindicato de Chimbote indica, además, que existieron
comisiones internas de investigación, empresas auditoras
externas, exámenes especiales y hasta denuncias penales
y políticas. Pero "ni las cuatro firmas auditoras
han informado ni dado a conocer públicamente los
resultados", acusa el documento.
En noviembre
de 1991, la Cámara de Diputados acordó por
unanimidad nombrar una comisión investigadora de
la Caja del Pescador, comisión vio interrumpido su
trabajo de investigación por el golpe del 5 de abril
de 1992.
"Todos
estos actos ilícitos han desfinanciado a la Caja.
Y si debemos señalar responsables, estos son sobretodo
el Estado, los armadores, que no cumplen con los pagos de
los derechos y beneficios de los pescadores y además
colocan a sus testaferros como miembros del directorio de
la Caja, y finalmente son responsables también los
funcionarios de la Caja, que nunca fueron capaces de revertir
esta situación, por el contrario, sólo lucraron",
opina el dirigente Juan Yovera.
Otro
dirigente, Tito Méndez, considera que los trabajadores
también tienen su cuota de responsabilidad. "Los
dirigentes también somos responsables, tuvimos presencia
en el directorio de la Caja y quisimos administrarla con
un criterio sindicalista, siendo una entidad con carácter
financiero. Por eso hoy la Caja es una entidad anacrónica,
obsoleta", manifiesta.
LA
GESTIÓN DEL 2000
Fuentes
del directorio de la Caja del Pescador informaron a agenciaperu.com
que en el año 2000, durante la presidencia del comandante
de Marina, Héctor Marrache Palacios, se halló
una diferencia de más de 4 millones de soles en los
estados financieros y balance de dicho ejercicio.
Quien
detectó esa diferencia fue el jefe de la Unidad de
Auditoría Interna de los ejercicios 1999, 2000 y
2001, Carlos Terán. Este auditor manifestó
a agenciaperu.com que, en efecto, tal diferencia
fue detectada por su unidad e informada en su momento tanto
al directorio de la Caja como a la Superintendencia de Banca
y Seguros.
"Pero
nunca se tomaron medidas para esclarecer esta diferencia
millonaria. Incluso yo hallé en mis investigaciones
facturas falsas e irregulares, porque los servicios que
supuestamente se prestaron a la Caja nunca se hicieron,
incluso hay facturas de empresas fantasmas, inexistentes
en Sunat", denuncia.
La empresa
auditora externa encargada de realizar en ese año
el estado financiero fue Sarrio y Asociados. Terán
señala que ésta nunca basó su informe
final en el balance general hecho por el departamento de
contabilidad de la Caja del Pescador. "Y las normas
contables establecen claramente que el auditor externo debe
basar su informe final de estados financieros de la entidad
que audita en el balance oficial realizado por el contador
general de dicha entidad", aclara Terán.
Pero
el marino Héctor Marrache desmintió estas
acusaciones, argumentando que él era parte del directorio
y en consecuencia no veía asuntos administrativos.
"Además, eso no pasó de ser un malentendido,
si existe alguna diferencia es porque la auditoría
externa que realizó Sarrio y Asociados, que además
es de nivel A1, hizo una redistribución de los gastos
y los conceptos, eso es todo", argumenta.
El ex
auditor Terán, sin embargo, se reafirma en lo afirmado.
"Fue por decir esto que el directorio de la Caja, con
el señor Marrache a la cabeza, me quita la confianza,
y me sacan del cargo de auditor interno, a pesar de que
no informaron previamente a la Superintendencia ni señalaron
las causales de mi retiro. Y lo increíble es que
la SBS aceptó esto".
El caso
de la diferencia de los 4 millones 300 mil soles existentes
en el ejercicio del año 2000 de la Caja del Pescador,
llegó al más alto nivel. El propio ministro
de Pesquería Javier Reátegui conoció
el caso los primeros días de octubre del 2001. Pero
su opinión al respecto aún se desconoce.
EXIGEN
INTERVENCIÓN
Estos
hechos motivan a los pescadores y a sus dirigentes a exigir
al gobierno central la inmediata intervención de
la Caja del Pescador. "Es urgente que el gobierno adopte
esa medida, pero no para liquidarla, sino para reestructurarla,
refinanciarla, y darle un giro distinto a su dirección.
Por supuesto, también para investigar a las gestiones
corruptas que se aprovecharon de la ignorancia de los pescadores",
coinciden Juan Yovera y Tito Méndez.
Por
esta entidad también pasaron como altos directivos
conspicuos personajes del fujimorismo como Gilberto Siura
y Ricardo Marcenaro, y no fujimoristas como Luis Castañeda
Lossio, a quienes los pescadores recuerdan no necesariamente
por desarrollar una buena y correcta gestión.
Hoy,
los jubilados amenazan con seguir los pasos de don Celestino
Rivas. Los pescadores señalan que si esto llegara
a suceder, tanto el gobierno como los directivos de la Caja
del Pescador serían corresponsables. Permitir que
los suicidios continúen sería avalar la realidad
de esta entidad beneficiaria y solidaria de los hombres
del mar.
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