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Cada dos años muere una persona
8 de marzo del 2002

Los continuos deslizamientos en la Costa Verde son un peligro para conductores y pasajeros.

La ruleta rusa en la Costa Verde

La Costa Verde se ha convertido en una trampa mortal. Todos los días, miles de personas juegan con la posibilidad de morir por el impacto de una piedra que se desliza inesperadamente por el acantilado.

Escriben María Isabel Torres y Daniel Yovera / agenciaperu.com

La semana pasada, la Costa Verde cobró una nueva víctima. Carlos Pardo Figueroa, un arquitecto de 36 años murió el lunes 25 de febrero al medio día, cuando una piedra de más de 8 kilos cayó sobre su automóvil y chocó contra su cabeza.

Carlos Pardo Figueroa, joven padre de familia, es la última víctima de la Costa Verde.

NO FUE EL PRIMERO

Según la comisaría de Magadalena del Mar, en los últimos 5 años, diez personas han muerto por este motivo. Los que tuvieron la suerte de salvarse, aun tiemblan cuando tienen que recordarlo. Hace exactamente 9 años, José Pun Kay transitaba por el circuito de playas cuando vio venir un proyectil de piedra contra su cara. La roca, veloz, entró por el parabrisas de su automóvil y salió por la luna posterior, como si fuera una bala.

"Íbamos a 60 o 70 km por hora" recuerda Pun Kay, "y cuando vimos venir la piedra, yo prácticamente no reaccioné, mi compañero se agachó, la piedra pasó muy cerca de su cabeza. Se llevó el parabrisas, el retrovisor. Luego hubo un ruido y nos llenamos de vidrios".

La vida de los ciudadanos que transitan por el circuito de playas está en manos del azar. El corresponsal de la agencia de noticias France Presse, Frederick Chappaz, no tuvo suerte: en junio de 1995, una piedra cayó sobre su vehículo, impactó contra su vientre y le destrozó el hígado.

Frederick Chappaz, corresponsal de la AFP, murió en 1995. En ese momento se hicieron muchas promesas de solución.

Años después de la muerte de su compañero, el periodista de France Prese, Luis Jaime Cisneros, critica a las autoridades y que desde hace siete años "los municipios o quienes fuesen responsables de la seguridad de esa zona no han hecho absolutamente nada de lo que dijeron que iban a hacer al día siguiente de la muerte quien en ese momento era el jefe de France Presse en Perú y Bolivia".

INTERESES ELECTORALES

El ingeniero especializado en geotécnica, Luis Michilena, sostiene que desde que se inició este proyecto vial, los políticos antepusieron sus intereses electorales a los criterios técnicos.

Para Michelena, el accidente "fue provocado por las mismas autoridades, por intentar hacer una obra si el presupuesto no es suficiente. La prueba de que esto se puede hacer bien es el corte de Pasamayito, un corte bien hecho, mucho más alto que éste y de un material semejante. Eso prueba que se puede hacer pero requiere dinero. No lo quisieron hacer bien porque lo hicieron políticamente, sin dinero y de cualquier forma".

Ingeniero Luis Michilena: "Este accidente fue provocado por las mismas autoridades".

De acuerdo a un estudio elaborado por la Universidad Nacional de Ingeniería, toda la extensión de la costanera se encuentra en riesgo. Según este plano, las zonas rojas y anaranjadas muestran los lugares de mayor peligro, ubicados principalmente en los trayectos que unen los distritos de San Miguel y Magdalena del Mar.

Juan Domingo Nuñez, alcalde de Magdalena, se muestra optimista: "Si todos estamos de acuerdo en que esto es peligroso y todos estamos de acuerdo en que debe solucionarse entonces qué falta para que todos podamos sentarnos en una esa y resolvamos el problema: Decisión; eso es lo único que necesitamos."

El alcalde de Magdalena se equivoca. No falta decisión, falta capacidad y presupuesto. El ingeniero Michelena afirma que "todo es viable técnicamente. El problema es plata, costo, depende de cuánto dinero va a gastar usted en proteger el barranco".

Un irónico e inutil cartel es el máximo esfuerzo de los municipios implicados.

La alcaldesa de San Miguel, Marina Sequeiros, sostiene que "se ha acordado declarar en emergencia toda esta vía y con este decreto de emergencia se tendría que solicitar los presupuestos pertinentes para una solución definitiva, porque ninguna autoridad, ningún alcalde tiene presupuesto suficiente para hacer más trabajos aquí".

¿SOLUCIONES?

Y mientras los alcaldes y las autoridades viales juegan al Gran Bonetón, diez personas han muerto. Como consuelo, la Autoridad Autónoma de la Costa Verde, compuesta por los seis alcaldes de los distritos que la conforman, tiene sobre su escritorio, hace 8 años, el Plan Maestro de desarrollo de la Costa Verde que propone convertir los 30 kilómetros de costanera en una vía segura y atractiva turísticamente.

Después del último accidente, la alcaldesa de San Miguel, Marina Sequerios ha pedido apoyo y maquinaria para reforzar la seguridad al Ministerio de la Presidencia y a los CTARes de Lima y Callao.

Pero Alberto Massa, asesor del CTAR Callao y sobreviviente de los acantilados, critica las soluciones de corto plazo pues "cada uno de los distritos no administra su sector, si no pertenecen a todos. Entre todos ellos tienen que verificar ese problema que cada dos años viene matando una persona. Y no pueden tomarse paliativos de botar unas cuantas piedras poner una malla más o menos indefensa y esperar que venga el próximo suceso trágico".
Mientras se toman las medidas, si es que se toman, en cualquier momento otra piedra podría esquivar el barranco y causar una nueva tragedia entre los 100 mil vehículos que transitan diariamente por esta vía.

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