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No repetir los errores del pasado
27 de marzo del 2002

La respuesta a la subversión no es el miltarismo.

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¿Qué hacer con Sendero?

Después de la firma del Acuerdo de Paz entre los líderes senderistas y el gobierno de Fujimori en 1993, Sendero Luminoso dejo de ser uno y se fraccionó en dos grupos: los que estaban por el Acuerdo de Paz y los que seguían a Feliciano, el número dos que no quiso renunciar a la lucha armada. Pero en 1999, Feliciano cayó y el gobierno de Fujimori creyó que sus seguidores renunciarían a la violencia. Salvo un sangriento atentado en la zona de Pangoa y algunos enfrentamientos en el Alto Huallaga, los senderistas estuvieron replegados. Pero en los últimos meses sus columnas parecen haberse reforzado y se refugian en los valles cocaleros de Huallaga, el Apurimac y el Ene.

¿Cómo combatir a Sendero Luminoso sin repetir los errores del pasado? En agenciaperu.com creemos que lo primero es conocer lo que exactamente ocurrió en los primeros años de la guerra, una difícil tarea de la que se está encargando la Comisión de la Verdad. Lo segundo es discutir lo que actualmente está ocurriendo en la guerra subversiva. Sobre el segundo tema, trata el siguiente reportaje.

Escribe César Hildebrandt Chávez / agenciaperu.com

Durante los años de la guerra contra Sendero Luminoso, la estrategia del gobierno en el interior del país fue principalmente militar. Y los principales perjudicados fueron los campesinos. Durante esos largos años ellos vivieron entre dos fuegos.

El resultado de esta guerra fraticida fue 25 mil muertos, 40 mil huérfanos, dos mil viudas, 17 departamentos afectados por la violencia y 435 comunidades arrasadas.

Capitán EP (r) Edison Núñez recuerda las escenas más escabrosas de la lucha contrasubversiva.

El capitán en retiro Edison Núñez vivió en una base militar, en el poblado de Trivoline, en la provincia de Huanta, durante el año 1985. Su memoria guarda imágenes aterradoras que la guerra convirtió en un relato que nadie quisiera emular.

Como si narrara un cuento de terror, el oficial Núñez describió la estrategia contrasubversiva de los inicios de la guerra:

"Cuando el Ejército capturaba a alguien era porque tenía conocimiento de que era subversivo o porque no colaboraba en la lucha contra la subversión. Cuando alguien entraba acá ya no salía. Se le desaparecía. Eso era lo que sucedía aquí en la selva"

"Imagínate tú acá, en una base con 25 ó 30 hombres detenidos. Mantenerlos era atentar contra tu misma seguridad. ¿Qué podías hacer? Ya habías perdido todos los plazos para elevar la investigación… era todo un costo y no había presupuesto. Entonces, era más fácil para un jefe de base desaparecerlos. ¿Quién garantizaba que ese señor iba a ser sancionado en la cárcel?"

Una de las dos bases militares antisubversivas del valle del río Apurímac, donde SL se está reorganizando.

"Llegaba un momento en que teníamos 20 a 30 detenidos y una patrulla de 12 a 15 hombres. Entonces, ¿qué hacías? Los ponías al borde del barranco y decíamos: vamos a poner tres caserinas y una sola bala. Se les fusilaba y los desbarrancábamos."

"Allí deben haber fosas clandestinas. Se usaba, sobre todo, la orilla de los ríos para que la humedad ayuda a la descomposición de los cuerpos."

UNA ESTRATEGIA PREVENTIVA

En la actualidad, en el valle del Apurímac funcionan dos bases militares en el distrito de Pichari: las dos son antisubversivas y en las próximas semanas se inaugurarán otras dos más: una en La Unión y la otra entre los poblados de Machente y Tutumbaro.

Sin embargo, en la opinión de la socióloga Isabel Coral, la lucha contra los rezagos de Sendero Luminoso debería tomar otros rumbos. Ella sostiene que "se trata ahora de levantar una estrategia preventiva desde la propia sociedad, desde los propios actores involucrados en esta persistencia de la violencia en la zona."

La selva es un buen escondite para Sendero.

La doctora Coral tuvo acceso a un documento propagandístico de Sendero Luminoso en la zona del Alto Huallaga. Sus propuestas coinciden con las versiones dadas por los campesinos ayacuchanos y están enmarcadas dentro de la estrategia del diálogo y la reconciliación. Coral afirma que los senderistas "están pidiendo la profundización de la democracia, la posibilidad de resolver los problemas económicos de la población y, en concreto, que se cierren las cárceles como las del Callao."

Por otro lado, en las cárceles, los terroristas han tomado diversos partidos. Según Wilfredo Pedraza, de la Defensoría del Pueblo, de los dos mil 300 presos, la mitad ha renunciado al terrorismo. Los otros siguen a Guzmán.

Wilfredo Pedraza, de la Defensoría del Pueblo: "La mitad de los presos por terrorismo ha renunciado a la lucha armadar".

Pedraza sostiene que los presos senderistas discrepan de las acciones del Sendero de los valles cocaleros. "En lo penales a mí me han afirmado" dice Pedraza, "que ellos no tienen mucha relación con la gente que está en el campo, por lo menos una relación directa. Por el contrario, ellos quisieran que ese proceso, o esa perspectiva de lucha armada, que aún se mantiene en esos tres grupos, deberían cambiar porque les detiene el proyecto político que ellos tienen, de diálogo, de solución política a sus problemas."

Isabel Coral no cree que Sendero esté en situación de negociar, puesto que está derrotado "y con un derrotado no tenemos nada que negociar. Su inserción política, Sendero la tendrá que ganar enfrentando las responsabilidades de sus actos en el conflicto armado."

Según diversas fuentes, no se descarta que el grupo terrorista decida eventualmente apoyar distintas manifestaciones populares democráticas, en especial las que promuevan cuestionamientos al gobierno actual. Al igual que en el monte, la finalidad es intentar capitalizar la confianza de la población.

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