Fujimori dice que allanamiento ilegal fue un riesgo por coger a Montesinos
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Cecilia Valenzuela / agenciaperu.com
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viernes 12 de octubre, desde las 2 y 20 de la tarde, el extraditado Alberto Fujimori empezó a rendir su instructiva en el primero de los tres procesos que afrontará ante la justicia. Por más de dos horas, el dictador respondió más de 30 preguntas sobre el allanamiento ilegal a la casa de Trinidad Becerra, la esposa de Vladimiro Montesinos.
En las afueras de la sede de la DIROES, donde está recluido y se le procesa, se congregó una pequeña cantidad de partidarios fujimoristas, entre los cuales estaba Carlos Raffo.
En la sala, además de Fujimori, estuvieron el vocal instructor supremo Pedro Urbina Tambini, el fiscal supremo José Pereyra Rivarola, y el abogado César Nakasaki, quien al salir reveló la estrategia con la que pretenderá salvar al ex prófugo de la justicia.
“Él se tomó un ‘riesgo’ por chapar a Montesinos”, dijo respecto de la motivación que tuvo su cliente para irrumpir ilegalmente en la casa de Trinidad Becerra. Nakasaki cree que no recordamos la cara desesperada de Fujimori entre el 24 de octubre y el 7 de noviembre del 2000.
El dictador buscó con ansiedad las pruebas que Montesinos tenía contra él. Desesperado, el 25 de octubre capturó al coronel Huamán Azcurra y a los capitanes Ruiz y Ramos, ayudantes de Montesinos, y no los soltó hasta que Huamán le entregó parte de los vladivideos.
Fujimori ordenó a sus edecanes que allanen el departamento de Trinidad Becerra y el departamento del quinto piso del mismo edificio donde, por fin, encontró lo que buscaba y pudo empezar a planear su fuga.
¿Qué buscaba? No se sabe exactamente. Pudieron haber sido los vídeos que Huamán no tenía o los documentos que le guardaba su asesor y que los incriminaban.
En su primer testimonio para solicitar el acceso al beneficio de la colaboración eficaz, el 5 de febrero de 2001, Matilde Pinchi Pinchi reveló que, tras conocerse el vladivideo del congresista tránsfuga Alberto Kouri, Fujimori llamó a Montesinos para decirle que tenía que renunciar, pero antes debía entregarle sus cosas personales. El ex asesor, inicialmente, respondió que no se podía ir.
Hace más de seis años, Pinchi Pinchi relató que Montesinos ordenó embalaran todas sus pertenencias. Aclaró que a la casa de Trinidad Becerra nunca se enviaron los videos que se exhibieron públicamente poco después del fin de la dictadura, sino sólo se mandaron, mucho antes, casos de seguridad nacional.
La colaboradora eficaz puntualizó que el coronel Huamán se llevó los videos de los parlamentarios tránsfugas y también unas setenta u ochenta maletas, aproximadamente.
Según Pinchi Pinchi, Montesinos poseía información personal de Fujimori, relacionada con cuentas bancarias en Japón y Panamá, y precisó que de ellas salía el financiamiento de los estudios de Keiko Fujimori.
Es decir, entre el 24 de octubre y el 6 de noviembre del 2000, Fujimori halló lo que lo incriminaba. Entonces, en los días siguientes dejó de temblar, recobró el aplomo y pudo planear tranquilamente su fuga.
Luego de ser interrogado en Palacio de Gobierno, Huamán Azcurra entregó los vídeos que tenía, o que dijo que tenía, el 25 de octubre. Fujimori revisó los lomos de las cintas, y se dio cuenta que todavía había cosas, vídeos y papeles, que le faltaba recuperar.
Al día siguiente, 26 de octubre, el dictador dirigía personalmente, frente a la prensa, un espectacular operativo en Chaclacayo para ubicar a Montesinos. Como no lo encontró, el 6 de noviembre ordenó el allanamiento de la casa y del departamento que usaba como depósito, en su mismo edificio, su asesor.
Ahí encontró el material que buscaba, y le tomó dos días verificarlo. Por eso, recién el 9 de noviembre hizo la conferencia de prensa en la que, astutamente, mostró dos maletas, un montón de ropa y relojes costosos para impresionar.
En esa misma presentación, Fujimori admitió el delito de allanamiento ilícito, para poder decir después que tuvo que recurrir a la fuerza para cumplir con entregar a Montesinos a las autoridades.
Un día después, el 10 de noviembre, envió a la notaría Paino un total de 63 maletas y 75 cajas con las cosas que había requisado en su búsqueda. Luego de tres días, abandonó el país con el cuento de la cumbre de Brunei, tras la cual renunció por fax desde el Japón, con el pretexto de su seguridad personal.
El doctor César Nakasaki no va a distraernos con el argumento de que Fujimori buscaba a su asesor. Lo que rastreaba era las cuentas y los vídeos que lo incriminaban.
La fiscalía ha pedido en este caso siete años para el reo Fujimori. Esperamos que la Sala Suprema que lo juzga tenga la memoria que tenemos la mayoría de los peruanos. |