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“Hay
gran interés por el documental en el Perú”
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| Javier
Corcuera, director de La Espalda del Mundo. |
Acaba
de llegar de Irak, donde realizó un documental sobre
el último conflicto entre Estados Unidos y el régimen
de Sadam Hussein. Ahora, se encuentra en Lima, bajo el pretexto
de participar en un seminario sobre este género en
el Encuentro Latinoamericano de Cine, pero con el interés
real de documentarse para la realización de su próximo
trabajo: la cada vez más afligida niñez en el
país. La siguiente es una conversación con,
Javier Corcuera, autor de La Guerrilla de la Memoria, y ganador
del premio de la crítica del festival de San Sebastián
con “La Espalda del Mundo”, sobre ese apasionante
mundo que busca la realidad para analizarla y exponerla de
primera mano: el cine documental.
Entrevista
Jimmy Carrillo / agenciaperu.com
¿Cómo
ves el auge del documental como género a nivel mundial,
y especialmente en Latinoamérica y Perú?
En realidad hay una especie de boom no sólo en Europa
sino además en otros países. Yo conozco lo que
se está haciendo en España, donde estas películas
son bien recibidas. Pero ahora estoy dando aquí un
seminario, en el Festival, y veo un gran interés de
gente joven, muchos con proyectos, y otros con trabajos hechos.
Además van a haber un festival de cine documental peruano,
que se inicia en unas semanas. Creo que todas esas cosas son
buenos indicativos. Aunque, claro, hay que cambiar otras varias:
se debe conseguir que esas cintas tengan espacio de exhibición
o en la televisión, por lo menos.
¿No
te trae algo de recuerdos el hecho que haya tanto joven tratando
de hacer documental? Tu estudiaste cine en Lima y luego tuviste
que emigrar...
Sí, yo estudie cine aquí y luego tuve que ir
a Madrid. Era una época en la que en realidad había
poco interés por hacer cine documental. Eso ha cambiado,
pero no tanto, a excepción de países como Holanda
o Alemania, donde siempre ha habido una producción
importante. Cuando llegué a España, la verdad
tampoco había una producción significativa.
Quizá, ahora, hay un redescubrimiento del género.
Tu
cine se caracteriza por estar marcado por su contenido social,
¿qué tan decisivo es la elección de un
género como el documental para reflejar mejor la realidad
que tu quieres mostrar?
El cine documental siempre tiene ese valor añadido
de “lo que es real”, y cuando te acercas a temas
sociales o a problemáticas como las que tocas en La
Espalda del Mundo o La Guerrilla de la Memoria, siempre, los
propios protagonistas, llegan a dotarse un poco de ese valor.
Pero no necesariamente tiene que ser así. Por ejemplo,
tienes a Los Lunes al Sol, la película de Fernando
León que es realizada sobre un problema concreto, quizá
con esa información se pudo hacer un documental, pero
hay una mirada desde la ficción, y eso es perfectamente
válido.
¿Hasta
qué punto se puede manipular la realidad cuando editas
o cuando, por ejemplo, entrevistas de alguna manera a alguien
buscando una reacción conciente?
Lo que pasa es que se confunde cine documental con objetividad.
El cine documental casi siempre no es objetivo, entre otras
cosas, porque la objetividad no existe. Siempre hay una mirada
de el autor en todo lo que haga. Ahora, es cierto que algunos
autores prefieren que su mirada sea más cercana a la
realidad, pero, a fin de cuentas: ¿cuál es la
realidad verdaderamente?. Yo lo que espero es que, de alguna
manera, las personas que vean mis películas tengan
la misma sensación que tuve yo cuando las hice. Pero,
es cierto, desde que seleccionas un encuadre en vez de otro
ya hay un ejercicio de manipulación.
Tal vez la única forma de saber si una película
responde un poco a la verdad es cuando la ven los propios
protagonistas de la película. Si ellos se sienten reconocidos
en la película, la sienten suya, crean que está
allí su dolor, sus sueños, sus miedos, y dicen
“esta es la película que yo quería ver”,
puedes decir que por lo menos has acertado en su mirada.
¿Cuál
fue la reacción de los niños de Carabayllo al
ver La Espalda del Mundo?
Generalmente, en todas las películas que he hecho,
el peor momento es cuando pones a los protagonistas a ver
tu obra. A un director de documentales le interesa más
esa crítica que la de la crítica más
importante del festival más importante. Además,
si ellos no defienden tu película, estás perdido.
Yo he tenido suerte, pues a aquellos que han visto la película
les ha gustado mucho.
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