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Investigación: Declaraciones de Venero lo descubren
11 de julio del 2001

Chang Escobedo habría obtenido el cargo de rector irregularmente y ahora lo estaría ejerciendo de una forma prepotente.

Ilegalidad en el cargo

Por Silvia Cuevas / agenciaperu.com

El ingreso de Chang Escobedo a la vida académica de la universidad San Martín de Porres para muchos es un misterio. La existencia de una serie de irregularidades en la obtención de su cargo ha ocasionado que un sector de la universidad, integrado por alumnos y profesores, reaccionen ante las autoridades judiciales y el Congreso.

NO CUMPLIÓ CON LOS REQUISITOS

Sus denuncias sostienen que Chang transgredió los requisitos estipulados en la ley universitaria para su nombramiento en el rectorado. Este documento exige a los candidatos tener doce años de docencia universitaria y conseguir el grado más alto en su especialidad, requisitos que el Ingeniero Chang Escobedo no tenía en 1996, cuando asumió el cargo.

Según las investigaciones realizadas por el Congreso de la República de esa época, sólo existe una resolución rectoral emitida en marzo de 1986, que anunció a Chang Escobedo como el ganador del concurso de evaluación para ser nombrado profesor asociado. Sin embargo, este nombramiento se hizo a pesar de que, para obtener este cargo, Chang debió cumplir tres años como profesor auxiliar. De acuerdo a las conclusiones de la comisión del Congreso que investigó el tema en 1996, este periodo de tiempo exigido no fue registrado en los archivos contables de la universidad. Bajo el mismo patrón, Chang fue nombrado profesor principal en 1991.

De igual manera, Chang no ha acreditado poseer el grado más alto en su especialidad. Su defensa emitida en esa época ante la fiscalía, es que ninguna universidad en el país otorgaba la maestría en su especialidad, la ingeniería industrial. Sin embargo, esa maestría se da en la Universidad Mayor de San Marcos desde 1972.

En conversación reciente con agenciaperu.com, Chang utilizó otro argumento para justificar esta falta. De acuerdo al rector, lo que se exige es el más alto título profesional, con el que sí cuenta. Sin embargo, Chang se vuelve a equivocar. De acuerdo a la Ley Universitaria vigente, sólo se puede presentar el más alto título profesional cuando en el país no se otorgue el máximo grado académico.

Estas irregularidades fueron puestas al descubierto en 1996, cuando fue elegido rector por primera vez. En medio de estos cuestionamientos el ingeniero Chang presentó, ante una sala de la fiscalía, la certificación fotostática de un diploma de maestría en educación emitido por la universidad estadounidense de Hartford, en enero de 1996.

Pero este documento según sus detractores carece de validez porque no cuenta con los sellos correspondientes de los Ministerios de Relaciones Exteriores y de los consulados tanto del Perú cuanto de los Estados Unidos. Además, no ha sido revalidado por la Asamblea Nacional de Rectores, entidad que en ese momento era presidida por Paredes Canto, vicepresidente de Alberto Fujimori durante su segundo gobierno, el cual, a pesar de recibir una serie de denuncias sobre el caso, no se pronunció al respecto.

Rectorado de la San Martín: una olla de grillos.

Francisco Delgado de la Flor, actual presidente de la Asamblea Nacional de Rectores, sostiene que durante su gestión estas denuncias se acrecentaron y motivaron la conformación de una comisión para que investigue el tema. Sin embargo, el máximo dirigente de las universidades afirmó "no estar muy enterado del asunto".

"Yo era el Presidente, pero hubo una comisión autónoma que se encargó de revisar este caso. Preferimos que hagan su trabajo autónomamente para que no piensen que hubo manipulación", agregó. De comprobarse la falsedad del diploma, este hecho ameritaría una acción penal en contra de Chang.

ABUSO DE AUTORIDAD

Pero los cuestionamientos a Chang Escobedo no sólo se basan en la ilegalidad de su cargo. En julio de 1997, un año después de que el cuestionado rector asumiera la dirección de la universidad, el estatuto de esta entidad fue modificado a través de una resolución rectoral. Dos fueron las consecuencias más importantes: el incremento del poder de decisión del rector en la universidad y la separación de los dos representantes de la orden de los Dominicos, congregación fundadora de la universidad, en la asamblea universitaria, máximo órgano de gobierno en dicha casa de estudios.

Además, Chang nombró a Eduardo Bao García, uno de sus compañeros de carpeta durante su época universitaria, como Decano de la Facultad de Computación y Sistemas, cargo que él mismo ocupó antes de llegar al rectorado. Por otro lado, mantuvo en sus puestos a algunos de los funcionarios que fueron investigados por irregularidades administrativas durante la gestión del anterior Rector.

La amistad entre Bao García y Chang Escobedo trascendió de las aulas universitarias a la pequeña empresa. En 1988, ambos decidieron formar una compañía de turismo, llamada Turandina, de ambiciosas y ambiguas aspiraciones: funcionar en cualquier parte del mundo y brindar múltiples servicios relacionados al turismo.

Para muchos, este nombramiento es un claro ejemplo de la forma en que Chang Escobedo decidió escoger a la gente adecuada para poder ejercer su poder administrativo sin ningún problema.

El doctor Haroldo Montoya, socio fundador de la universidad y representante de la orden Dominica, recuerda uno de los objetivos por el que crearon esta casa de estudios: "Lograr una formación humanística y científica en los jóvenes", aspiración que según él ha desaparecido completamente porque "para la actual administración estos principios no constituyen una prioridad."

El no muy santo rector de la San Martín

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