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Chang
Escobedo habría obtenido el cargo de rector irregularmente
y ahora lo estaría ejerciendo de una forma prepotente.
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Ilegalidad
en el cargo
Por Silvia
Cuevas / agenciaperu.com
El ingreso de
Chang Escobedo a la vida académica de la universidad San Martín
de Porres para muchos es un misterio. La existencia de una serie
de irregularidades en la obtención de su cargo ha ocasionado que
un sector de la universidad, integrado por alumnos y profesores,
reaccionen ante las autoridades judiciales y el Congreso.
NO CUMPLIÓ
CON LOS REQUISITOS
Sus denuncias
sostienen que Chang transgredió los requisitos estipulados en la
ley universitaria para su nombramiento en el rectorado. Este documento
exige a los candidatos tener doce años de docencia universitaria
y conseguir el grado más alto en su especialidad, requisitos que
el Ingeniero Chang Escobedo no tenía en 1996, cuando asumió el cargo.
Según las investigaciones
realizadas por el Congreso de la República de esa época,
sólo existe una resolución rectoral emitida en marzo de 1986, que
anunció a Chang Escobedo como el ganador del concurso de evaluación
para ser nombrado profesor asociado. Sin embargo, este nombramiento
se hizo a pesar de que, para obtener este cargo, Chang debió cumplir
tres años como profesor auxiliar. De acuerdo a las conclusiones
de la comisión del Congreso que investigó el tema en 1996,
este periodo de tiempo exigido no fue registrado en los archivos
contables de la universidad. Bajo
el mismo patrón, Chang fue nombrado profesor principal en 1991.
De igual manera,
Chang no ha acreditado poseer el grado más alto en su especialidad.
Su defensa emitida en esa época ante la fiscalía, es que ninguna
universidad en el país otorgaba la maestría en su especialidad,
la ingeniería industrial. Sin embargo, esa maestría se da en la
Universidad Mayor de San Marcos desde 1972.
En conversación
reciente con agenciaperu.com, Chang utilizó otro argumento
para justificar esta falta. De acuerdo al rector, lo que se exige
es el más alto título profesional, con el que sí cuenta.
Sin embargo, Chang se vuelve a equivocar. De acuerdo a la Ley Universitaria
vigente, sólo se puede presentar el más alto título profesional
cuando en el país no se otorgue el máximo grado académico.
Estas irregularidades
fueron puestas al descubierto en 1996, cuando fue elegido rector
por primera vez. En medio de estos cuestionamientos el ingeniero
Chang presentó, ante una sala de la fiscalía, la certificación
fotostática de un diploma de maestría en educación emitido
por la universidad estadounidense de Hartford, en enero de 1996.
Pero este documento
según sus detractores carece de validez porque no cuenta con los
sellos correspondientes de los Ministerios de Relaciones Exteriores
y de los consulados tanto del Perú cuanto de los Estados Unidos.
Además, no ha sido revalidado por la Asamblea Nacional de Rectores,
entidad que en ese momento era presidida por Paredes Canto, vicepresidente
de Alberto Fujimori durante su segundo gobierno, el cual, a pesar
de recibir una serie de denuncias sobre el caso, no se pronunció
al respecto.
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Rectorado
de la San Martín: una olla de grillos.
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Francisco Delgado
de la Flor, actual presidente de la Asamblea Nacional de Rectores,
sostiene que durante su gestión estas denuncias se acrecentaron
y motivaron la conformación de una comisión para que investigue
el tema. Sin embargo, el máximo dirigente de las universidades afirmó
"no estar muy enterado del asunto".
"Yo era el Presidente,
pero hubo una comisión autónoma que se encargó de revisar este caso.
Preferimos que hagan su trabajo autónomamente para que no piensen
que hubo manipulación", agregó. De comprobarse la falsedad del diploma,
este hecho ameritaría una acción penal en contra de Chang.
ABUSO DE
AUTORIDAD
Pero los cuestionamientos
a Chang Escobedo no sólo se basan en la ilegalidad de su cargo.
En julio de 1997, un año después de que el cuestionado
rector asumiera la dirección de la universidad, el estatuto
de esta entidad fue modificado a través de una resolución rectoral.
Dos fueron las consecuencias más importantes: el incremento del
poder de decisión del rector en la universidad y la separación de
los dos representantes de la orden de los Dominicos, congregación
fundadora de la universidad, en la asamblea universitaria, máximo
órgano de gobierno en dicha casa de estudios.
Además, Chang
nombró a Eduardo Bao García, uno de sus compañeros de carpeta durante
su época universitaria, como Decano de la Facultad de Computación
y Sistemas, cargo que él mismo ocupó antes de llegar al rectorado.
Por otro lado, mantuvo en sus puestos a algunos de los funcionarios
que fueron investigados por irregularidades administrativas durante
la gestión del anterior Rector.
La amistad entre
Bao García y Chang Escobedo trascendió de las aulas universitarias
a la pequeña empresa. En 1988, ambos decidieron formar una
compañía de turismo, llamada Turandina, de ambiciosas
y ambiguas aspiraciones: funcionar en cualquier parte del mundo
y brindar múltiples servicios relacionados al turismo.
Para muchos,
este nombramiento es un claro ejemplo de la forma en que Chang Escobedo
decidió escoger a la gente adecuada para poder ejercer su poder
administrativo sin ningún problema.
El doctor Haroldo
Montoya, socio fundador de la universidad y representante de la
orden Dominica, recuerda uno de los objetivos por el que crearon
esta casa de estudios: "Lograr una formación humanística y científica
en los jóvenes", aspiración que según él ha desaparecido completamente
porque "para la actual administración estos principios no constituyen
una prioridad."

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