Investigación
 Reportes
 Actualidad
 Entrevistas
 Cultural
 Columnas
 Economía
 Sociedad
 Boca Floja
 Multimedia
 Archivo
 Servicios
 Interactiva
 Especiales
 La Agencia

 

 Reportes  
05 de junio del 2003
Los dueños del velero
El velero el Karisma, nave que utilizó Vladimiro Montesinos para huir del Perú.
En este artículo
El Bohic Ruz

El Karisma

La historia del Karisma

Escribe Diego Fernández Stoll / agenciaperu.com

Según el registro de la Capitanía de Puerto del Callao, a las 3.30 de la madrugada del domingo 29 de octubre del 2000 zarpó el Karisma, un velero de altura, de punte y cabina cerrada, diecisiete metros de eslora y cinco de manga, dos mástiles, motor Volvo Diesel, cocina, dormitorio principal y auxiliar. De aquel viaje se sabe que la marea no trató bien a los tripulantes. Quizá la misma nave se asqueó de su rancio contenido.

Lejos habían quedado los gloriosos días en que aquella embarcación llegó al Perú con otro nombre y otras intenciones, veinte años atrás.

EL BOHIC RUZ

El año 1982, en la bahía de Ancón, el Yatch Club ofrecía un grato lugar de exhibición para el discreto encanto de su membresía, la cual se vio sorprendida por el arribo de una hermosa y enigmática embarcación: el velero Bohic Ruz. Inmediatamente, la capitanía del Yatch Club designó al marinero Jesús Maraví como tripulante de aquella nave.

A la cabeza de las travesías del Bohic Ruz se encontraba el español Anselm Pi Rambla, natural de Tarragona, piscis y descifrador de misterios ancestrales. Según Jesús Maraví, Pi Rambla era un tipo místico, vestía siempre de blanco y tenía la barba a la usanza de los sabios. Creía que era la reencarnación de otra vida y practicaba continuamente el yoga dentro de la habitación del barco.

Pi Rambla zarpó de España con la idea de nunca regresar, aunque muchas veces practicaba el "desdoblamiento" para volver a su tierra natal. En el Bohic Ruz decidió recorrer los océanos en busca del Shangaila, el shambala, el Avalon o el paraíso perdido. Las aventuras metafísicas de Pi Rambla marcaron para siempre al Bohic Ruz.

El equipo del Bohic Ruz tenía planeado explorar las tierras míticas del Perú. Las primeras travesías del Bohic Ruz, según Jesús Maraví, se realizaban bordeando la península de Paracas, donde Pi Rambla, trataba de descifrar el significado de "El Candelabro" una de los célebres dibujos trazados en el desierto y cuya autoría no ha sido precisada exactamente. Luego del Perú, Pi Rambla planeaba continuar su travesía hacia la India. Sin embargo, en nuestro país conoció a Erick Von Daniken.

Von Daniken autor de los best-sellers: Carros de los dioses, La llegada de los Dioses, ¿Signos de los Dioses? Caminos de los Dioses, En búsqueda de los antiguos dioses y el regreso de los dioses. A pesar de esta peculiar bibliografía, Von Daniken ha sido considerado como un orate por la comunidad científica. Según sus estudios, todos los dioses son, en realidad, seres extraterrestres.

Fue precisamente Von Daniken quien personalmente llevó a Pi Rambla al Cuzco. En su libro El Oro de los Dioses, Von Daniken asegura tener evidencia de que túneles subterráneos, construidos con tecnología de otros mundos, atraviesan los andes, y que fue allí donde los incas escondieron sus tesoros de la codicia de los españoles.

Estando imbuido en estos avatares, a Pi Rambla se le presentó un problema con la capitanía de puerto, lo que lo obligó a vender o perder su preciado Bohic Ruz. El Bohic Ruz quedó entonces a la deriva para cumplir, finalmente, un oscuro designio de los dioses.

EL KARISMA

Para cumplir su destino, el Bohic Ruz pasó de un dueño a otro fugazmente. Uno de sus nuevos propietarios lo rebautizó con el nombre de Karisma. Finalmente, el velero fue comprado por José Lizier Corveto. En el 2000, fue comandado por el capitán Vladimiro Montesinos, un pirata y filibustero que lo necesitaba para huir del reino de Fujimori.

Luis Jochamowitz, quien recrea esta última travesía, escribe:

"Una de esas noches, cuando estaban reunidos en la pequeña área común bajo cubierta, Vladimiro abandonó su cabina y, cosa rara, se sentó junto al grupo. La conversación era desabrida. Ni siquiera quedaba el consuelo de ver películas, ya que si bien había una pantalla, sólo tenían unas viejas películas de dibujos animados, de propiedad de los hijos de Lizier. Intentaron ver una de Bugs Bunny pero terminaron apagando el aparato. De pronto, ante la incredulidad de todos, Vladimiro comenzó a llorar.

-Todos me abandonan…- se quejó amargamente- ya no quieren contestar el teléfono.

El silencio del grupo se hizo cada vez más insoportable. Al fondo sonaban el mar y el motor del Karisma, pero ya nadie los escuchaba."

Hoy en día, el Karisma está sindicado como silencioso cómplice de Montesinos. A pesar de la distancia, el último demente que lo utilizó sigue sufriendo mareos de tierra.

 
    Más en Reportes

  Buscador
  Especiales
 Interactiva
FORO
ENCUESTAS

Derechos Reservados © 2006 / agenciaperu.com / Lima - Perú