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Mayoría de trabajadores de Cayaltí protesta por reincorporación de ex trabajadores
María Isabel Torres / agenciaperu.com
El pasado 15 de agosto, el presidente Alan García presentó en Palacio de Gobierno a un grupo de trabajadores de la antigua Cooperativa Agroindustrial Cayaltí que, gracias a una resolución del Tribunal Constitucional, serian reincorporados a esta empresa, de donde habían sido despedidos.
Estos ex trabajadores de Cayaltí, que representan menos del 10% de los socios de la ex cooperativa, fueron los últimos clientes de Alan García mientras se desempeñó como abogado.
Pero el anuncio de García y la resolución del TC han causado revuelo en Cayaltí, en Lambayeque, en el corazón del sólido norte aprista. Allí, los actuales trabajadores, que son poco más del 90% de los socios, se niegan a aceptar la reincorporación del otro 10% mientras ellos no firmen los acuerdos laborales que ellos sí firmaron hace dos años y que les costó renunciar a una serie de derechos con el objetivo de ver su empresa reflotar y volver a cobrar un sueldo digno.
Una semana después del anuncio del Presidente y del fallo del TC, los trabajadores que se ven afectados organizaron una marcha en Chiclayo para protestar contra el fallo. En la otra esquina, la parte patrocinada por el congresista Velásquez Quesquén y por el presidente García también ha salido a las calles de la capital de Lambayeque el día de hoy.
El presente reportaje se realizó en Cayaltí. Donde la mayoría de trabajadores de esta cooperativa se mostraron sorprendidos por el anuncia del presidente Alan García, y por la interferencia del congresista Javier Velásquez Quesquén en el caso.
A la luz de estos hechos, el presidente Alan García ha cometido el error de no saberse apartar de su caso a tiempo. Al contrario, le dio una fuerza tremenda al presentarse, junto al otro abogado que además es un congresista, para anunciar que habían ganado el proceso.
Pero lo más grave es que en el tema de fondo el Presidente se está contradiciendo. Ayer, cuando en una conferencia de prensa habló de las protestas y criticó a la izquierda radical que se ha acostumbrado a reclamar por reclamar y a vivir oponiéndose sin ofrecer soluciones, entendimos que el Presidente está en contra de la defensa cerrada de un concepto, solo por oponerse a la inversión y a la creación de empresas.
De eso se trata el caso Cayaltí. De cómo por apoyar a una minoría organizada y partidizada se puede afectar los intereses de una mayoría, que es capaz de renunciar a una serie de beneficios que existen en las ideas y en los viejos papeles, pero que no sirven para nada si no se convierten en un producto que se pueda vender.
Porque ese es el problema de fondo: el viejo sindicalismo frente al desarrollo.
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